<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461</id><updated>2011-11-28T00:17:24.334+01:00</updated><title type='text'>Prisión Infernal</title><subtitle type='html'>Serie regular de Ciencia Ficción y Terror</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>99</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-91028175408186037</id><published>2010-07-12T20:33:00.002+01:00</published><updated>2010-07-12T20:36:06.072+01:00</updated><title type='text'>Offtopic - En camino...</title><content type='html'>Hola de nuevo. Sólo quería dejar un mensaje corto para informaros de que no se me ha vuelto a olvidar, estoy en ello. Lo que ocurre es que necesitaba volver a leer todo el blog para ponerme al día y ponerme en canción. Ya voy por la mitad del blog y pronto acabaré de releerlo para poder ponerme a escribir. La verdad que el releerlo me ha dado incluso más ganas de continuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. Pronto empezaré a publicar. Por favor, para los pocos que aún seguis revisando este blog, tened paciencia que ya llega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PJM&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-91028175408186037?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/91028175408186037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=91028175408186037&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/91028175408186037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/91028175408186037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2010/07/offtopic-en-camino.html' title='Offtopic - En camino...'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-6583104115185994117</id><published>2010-04-29T12:56:00.003+01:00</published><updated>2010-04-29T13:02:44.658+01:00</updated><title type='text'>Off Topic - Otra vez por estos lares...</title><content type='html'>Hola. Hace muchísimo tiempo que no hago ninguna entrada nueva. Mi vida a evolucionado mucho desde la última entrada que colgué. Me he casado, estoy a punto de ser padre por primera vez... en fin muchas cosas han ocurrido que me han mantenido apartado de esta historia. Incluso estoy trabajando en una novela que espero acabar pronto.&lt;br /&gt;Sin embargo, bien es cierto que últimamente, me ha venido a la cabeza en muchas ocasiones, esta historia y la rabia de haberla dejado "coja", sin final. La verdad es que tengo ganas de retomarla, escribir la segunda parte y terminarla. Por supuesto no puedo hacerlo sin más, debo preprarme, releer lo ya publicado y ponerme en canción. Pero creo que pronto comenzaré la segunda parte.&lt;br /&gt;No sé si aún hay alguien que revise el blog por si pongo nuevas entradas, pero aunque solo sea por mí, debo acabar esta historia. Averiguar qué es del protagonista y de sus compañeros y cómo lograrán escapar si es que llegan a escapar del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, hasta dentro de poco y que soñeis con oscuras pesadillas llenas de sombras amenazantes :D&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-6583104115185994117?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/6583104115185994117/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=6583104115185994117&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/6583104115185994117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/6583104115185994117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2010/04/off-topic-otra-vez-por-estos-lares.html' title='Off Topic - Otra vez por estos lares...'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-4639255137939304623</id><published>2008-05-03T19:54:00.003+01:00</published><updated>2008-05-03T20:00:18.258+01:00</updated><title type='text'>Offtopic - Cuanto tiempo</title><content type='html'>Hola a todos, me da vergüenza decirlo pero hace muchísimo tiempo que no escribo. Como me imagino, os habreis dado cuenta. Mi vida ha estado ajetreada últimamente y siempre encontraba una escusa para dejar la escritura para el día después. Tanto a sido así, que fijaos, no escribo desde finales de Enero y ya estamos a Mayo... Eso son tres meses... joderrr.&lt;br /&gt;    En fin, que nadie se preocupe, porque he regresado. Eso sí, no prometo nada sobre el ritmo que voy a llevar, supongo que no será tanto como al principio, pero creo que puedo sacar una entrada por semana. Espero que esteis satisfechos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Ya tenía yo mono de zombies y naves espaciales)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto podíamos tomárnolo como si hubiera sido la primera temporada de una serie de televisión. Ya sabeis que suelen acabar en un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;clifhanger&lt;/span&gt;. A partir de ahora, sería pues la segunda temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, pronto llegará la nueva entrada y volveremos a vivir las aventuras (o desventuras) de Max y sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo.&lt;br /&gt;PJM&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-4639255137939304623?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/4639255137939304623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=4639255137939304623&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4639255137939304623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4639255137939304623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2008/05/offtopic-cuanto-tiempo.html' title='Offtopic - Cuanto tiempo'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-5508285317590730131</id><published>2008-01-26T14:25:00.000+01:00</published><updated>2008-01-26T14:29:08.092+01:00</updated><title type='text'>Día 20 - Octava Parte</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Relatado por Jon Sang&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Kevin me miró con el ceño fruncido y apretó los párpados. Me hizo una seña con la mano para que me quedase allí y avanzó hasta la siguiente esquina sin hacer el más mínimo ruido, pisando con suavidad sobre la delgada capa de nieve que había en el borde del asfalto. Asomó la cabeza ligeramente y volvió a echarse atrás. Retrocedió lentamente con una expresión, que no me gustó ni un pelo, en el rostro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¿Qué ocurre? –pregunté con cierta ansiedad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Kevin negó con la cabeza para hacerme callar y me indicó que le siguiera. Yo obedecí sin rechistar y lo seguí hasta la entrada de la casa, junto a la que habíamos estado esperando. Kevin trató de abrir la puerta principal, pero esta estaba cerrada. No podíamos forzarla sin hacer ruido así que mientras Kevin buscaba otra manera de entrar, tuve una idea. Me acerqué a una de las ventanas del frente de la fachada y la empujé hacia dentro, para ver si estaba bien sujeta. Pude sentir como el cerrojo que la sujetaba en su lugar, no estaba pasado del todo y cedía ligeramente. Empujé con un poco más de fuerza y la hoja cedió abriéndose con tanta fuerza que estuvo a punto de golpearse contra la pared. Justo antes de hacerlo, la agarré con la mano y la detuve.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Kevin –susurré llamando a mi compañero. Este se giró y al ver lo que había conseguido, me sonrió, se acercó a mí y me palmeó el hombro amistosamente, asintiendo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Entramos por el alfeizar de la ventana a la cocina abandonada de la casa. Sin embargo, encontramos varios detalles que nos dejaron desconcertados. Una cazuela con sobras de comida estaba encima de la mesa, en el centro de la cocina. Los restos no estaban ni siquiera resecos. No debía de llevar más de dos horas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Caminamos con mucho cuidado, sin hacer ruido hasta la puerta. Esta estaba entre abierta. Me asomé por la rendija y vi un pasillo corto con puertas a los lados y que se abría en una sala de estar. Kevin me apartó y pasó primero, con el arma preparada para disparar. Avanzamos por el corto pasillo, Kevin con la espalda pegada a la pared de la derecha y yo con mi espalda contra la opuesta. Nos asomamos a la sala de estar, estaba en penumbra y en silencio. Sin embargo pudimos ver el cuerpo de un individuo, apostado frente a una ventana con las cortinas venecianas a medio cerrar, observando el exterior.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Kevin alzó el dedo índice a la altura de los labios, en un gesto que obedecí manteniéndome en silencio. Después me indicó, también por medio de gestos, que permaneciese allí donde me encontraba, que él se hacía cargo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Caminó, agachado, con el cuerpo en tensión. Avanzando muy lentamente, apoyando los pies de una manera muy calculada y meticulosa, pero sin dejar de observar a el tipo de la ventana ni un momento. Cuando estuvo a un metro de su espalda, se lanzó como un felino y le golpeó la nuca con la culata del rifle. El tipo se desplomó en el suelo con un ruido seco y quedó inmóvil y en silencio.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¿Lo has matado? –pregunté esperando que la respuesta fuera negativa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Kevin negó con al cabeza sonriendo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Tranquilo, despertará dentro de un rato y solo tendrá un terrible dolor de cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Le devolví la sonrisa y me acerqué con cuidado para no tropezar con ningún mueble. Si bien no había nada repartido por al sala. Todas las sillas y mesas habían sido empujadas hasta las paredes de alrededor. Parecía que hubiesen preparado la habitación para otras actividades que no eran las propias para una sala de estar. Hicimos rodar el cuerpo del tipo hasta colocarlo boca arriba. Y para nuestra sorpresa, sus rasgos eran los de una persona normal. Su piel tenía un tono saludable, no tenía ojeras, ni las venas resaltaban azuladas contra la pálida piel. No era un post-mortem.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Me alegro de que no lo hayas matado... –susurré, más para mí mismo que para mi compañero.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¿Quién demonios es entonces? –preguntó Kevin, alzando la mirada hacia mí –¿Y qué coño estaba haciendo allí plantado, mirando por la ventana?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Los dos nos levantamos y acercamos a la ventana por la que antes mirara el otro. Se podía ver una calle trasera detrás de un pequeño y nevado jardincito. Al otro lado de la calle había otra casa, más grande, pero igual de abandonada y silenciosa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Mira eso –espetó Kevin entornando los ojos a través de una de las rendijas de la persiana.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¿El qué? –inquirí tratando de encontrar aquello que le había llamado tanto la atención.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Eso –me contesto señalando con un dedo en la dirección que miraban sus azules ojos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Entonces lo vi. Un pequeño y sutil movimiento detrás de las persianas cerradas en las ventanas principales de la fachada de la casa al otro lado de la calle. Allí dentro había alguien.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por la calle aparecieron los post-mortem que habíamos estado siguiendo. Se movían lentamente y parecían seguir buscando el origen de los disparos que habíamos escuchado hacía rato. Se arrastraron hasta un lugar en la calle que no podíamos ver por que lo tapaba la valla de madera alrededor del jardincito y se agacharon como fieras. Pudimos escuchar los sonidos del festín. Estaban devorando algo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Vamos al piso superior, desde allí veremos mejor –me susurró Kevin.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Subimos a la planta superior y nos asomamos a la ventana de un dormitorio que estaba justo encima de la sala de estar. Desde allí pudimos ver que lo que estaban devorando era el cuerpo muerto de un joven. No parecía haber estado infectado, pero sí estaba muerto antes de que llegasen los post-mortem.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Entonces una figura borrosa y muy veloz de tamaño inmenso y brillante color blanco saltó desde un lado de la calle y se abalanzó sobre los no muertos. La bestia se erguía sobre las cuatro patas y su cuerpo estaba cubierto de una abundante melena blanca. La cabeza, pequeña y angulosa acababa en una enorme boca llena de dientes puntiagudos y largos. Los ojos eran pequeños y negros, faltos de toda emoción. Las patas eran esbeltas y fuertes pero no tenían más que unas pequeñas garras que más le servían para excavar que para luchar. De los lados de las fauces le chorreaban hilos de saliva que caían sobre la nieve tiñéndola de rojo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En pocos segundos acabó con los post-mortem y comenzó a devorarlos, junto al cuerpo del otro. Los sonidos de huesos rotos y tendones saltando me hizo sentir nauseas y tuve que retirarme de la ventana y sentarme en la cama. Respiré profundamente tratando de recuperar la compostura.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Mira.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¿Qué? –pregunté volviendo a asomarme con cuidado a la ventana. Kevin dirigió mi mirada hacia la puerta trasera de la casa al otro lado de la calle. Tenía una ventana en la parte superior, cubierta por una cortina recia de tela. Pero una mano apartó un poco la cortina y un rostro se asomó por el hueco un instante, después desapareció y la cortina regresó a su lugar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Vamos a vigilar esa casa –ordenó Kevin. –Esto no me huele bien.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-5508285317590730131?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/5508285317590730131/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=5508285317590730131&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5508285317590730131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5508285317590730131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2008/01/da-20-octava-parte.html' title='Día 20 - Octava Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-6430974438776234245</id><published>2008-01-08T03:42:00.000+01:00</published><updated>2008-01-08T03:46:24.608+01:00</updated><title type='text'>Día 20 - Séptima Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Relatado por Jon Sang&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira y Max se alejaron hacia el otro lado de la calle. El cielo, blanquinoso, triste, nublado, vaticinaba precipitaciones. Kevin me observó, como inquiriendo si estaba preparado. Yo asentí y nos pusimos en marcha. Kevin avanzaba delante, con su rifle preparado para disparar y yo detrás con el cuchillo bien sujeto en mi mano derecha.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Antes de perderla de vista, eché una última mirada a la casa en donde se habían quedado El Cirujano y Carla. No me sentía cómodo dejándolos solos detrás; sin armas. Pero hubiera sido más peligroso para la pequeña haber venido así que en parte me alegré de que se quedara con El Cirujano. Desde que lo conocí me había demostrado que era de confianza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Aspiré con fuerza aquel gélido aire de las montañas. Eran mis montañas al fin y al cabo. Yo había nacido en Ypsilon-6 y no sentía lo mismo que Max o que El Cirujano. Para mí todo lo que estaba ocurriendo era una tragedia mucho mayor. Aquel era mi hogar y estaba destrozado. Asolado por una enfermedad horrible que me obligaba a abandonar el planeta cuando lo único que quería era que todo volviera a ser como antes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Y sin embargo, a pesar de sentir aquellas montañas como parte de mi hogar, no había estado allí en toda mi vida. Era curioso como podías sentir aquello por algo que no conocías.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Nos acercamos a la primera casa. Silenciosa y con aspecto de abandono nos observaba como la calavera de un gigante muerto durante siglos. Las ventas oscuras hacían las veces de cuencas vacías; las paredes de madera, con la pintura descorchada del color de los huesos, el jardín invadido por hierbajos y plantas silvestres.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Entramos dentro esperando encontrarlo todo en tan mal estado como en el exterior. Pero para nuestra sorpresa, todo estaba como si los dueños de la casa se acabaran de marchar. Si no fuera por la gruesa capa de polvo que lo cubría todo, parecería que los inquilinos estaban a punto de regresar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;De la cocina surgía un hedor a comida en mal estado que me produjo arcadas, si bien encontramos en la despensa algunos tarros con comida en conserva. La metimos en nuestras mochilas y emergimos al frío de la calle de nuevo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Continuamos hasta la siguiente casa. La puerta delantera estaba cerrada a cal y canto. Tuvimos que forzar la cerradura para entrar. Una vez dentro nos encontramos con un recinto en semi-penumbra. Las persianas estaban echadas y un tufo a polvo y aire viciado nos echó para atrás. Aguantamos respirando con la boca e inspeccionamos en interior en busca de algo que nos pudiera servir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Mientras rebuscaba por los cajones de la sala de estar, junto al equipo de entretenimiento virtual escuché como Kevin me llamaba con susurros roncos. Su voz venía de la cocina. Me acerqué, caminando con cuidado para no hacer ruido y lo encontré agazapado junto a la única ventana de la habitación. Las persianas estaban bajadas como en el resto de la casa, pero quedaban algunas rendijas abiertas por las que se colaban unos rayos de luz alrededor de los que danzaban miles de motas de polvo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me acerqué pero antes de alcanzar a mi compañero, este se percató de mi presencia y giró la cabeza. Me miró con los ojos desorbitados y tras poner el dedo índice frente a sus labios, en un gesto que exigía silencio, me indicó que me acercara. Yo en silencio y con mucho cuidado, le obedecí. Me coloqué a su lado y acerqué mis ojos a una de las rendijas que quedaban abiertas en la persiana. Al principio el cambió de iluminación me deslumbró pero pronto mi visión se acostumbró y pude percibir el exterior. Era una especie de patio trasero, rodeado por una valla metálica que se había derribado por la mitad, dejando un hueco de varios metros por el que se podía acceder. Danzando como un borracho sin alma, un &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; caminaba haciendo eses y sin rumbo fijo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me volví hacia Kevin con los ojos como platos y sintiendo un sudor frío corriendo por mi frente. Él moviendo los labios, casi sin emitir sonido, me dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Donde hay uno... hay más...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo asentí entendiendo lo que me decía. Nuestra búsqueda había sido fructífera, si bien la única cosa que no queríamos encontrar era aquella que habíamos hallado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Debemos avisar a los demás y marcharnos de aquí cuanto antes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kevin apretó los labios y asintió con el rostro sombrío. Habíamos creído que podíamos descansar un tiempo en aquel pueblo, pero parecía que el destino nos tenía reservados otros planes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Entonces escuchamos un distante estallido. Y no solo eso, vimos como no éramos los únicos que lo habíamos escuchado. El no muerto del patio trasero se había detenido bruscamente y había vuelto su cabeza hacia la dirección de la que provenía el sonido. Habría jurado que había sido un disparo. Pero quién había disparado. Max tenía un rifle de plasma y Kira un cuchillo, habrían encontrado a otras personas sin infectar, pero si era así, porqué habían disparado. &lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;Más &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt;...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Inmediatamente después, el no muerto comenzó a cojear hacia el hueco en la valla para salir de allí. Se movía en la dirección de la que había venido el disparo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Kevin me hizo un gesto con la cabeza y se marchó hacia la entrada de la casa. Yo lo seguí tratando de ser lo más silencioso que pude. Alcanzamos la puerta delantera y Kevin asomó ligeramente la cabeza al exterior. Esperé impaciente, dejando que el militar profesional tomara la iniciativa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Volvió a meter la cabeza y entornó la puerta para que no escapara el sonido de su voz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;–Hay tres&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;caminando junto al que hemos visto detrás –me susurró frunciendo el ceño. –Creo que deberíamos seguirlos y averiguar quién ha disparado, por si acaso necesitan ayuda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;–Sí, creo que es buena idea –contesté yo, contento de ser el perseguidor de aquellas criaturas, por una vez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Esperamos unos minutos para que tomaran cierta distancia y después salimos a la calle, sintiendo el frío contra nuestros rostros. El terreno estaba cubierto por una manta de nieve que crujía bajo el peso de nuestros cuerpos. Pequeños copos de nieve descendían desde el cielo como si fuera algodón, describiendo círculos, desafiando a la gravedad. Las nubes sobre nuestras cabezas eran más gruesas y oscuras, bloqueando la luz del sol, tiñendo nuestro alrededor de un gris ceniciento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Avanzábamos con lentitud, ocultándonos donde podíamos: detrás de una casa, detrás de un tronco de árbol (raquítico y sin hojas), tras un contenedor de basuras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Los &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; caminaban con lentitud pero sin síntomas de cansancio. Lo único que los movía era el instinto salvaje de un animal voraz y sin alma. Emitían gruñidos y gemidos que en tantas ocasiones me habían aterrorizado. Sin embargo ahora nos ayudaban a seguirlos desde una mayor distancia, eran una ventaja. De aquel modo no nos teníamos que arriesgar, y podíamos mantener una distancia prudencial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Aquello me trajo a la mente la ocasión que había acompañado a mi padre de caza en las junglas al sur de las montañas. No debía tener más de diez años cuando mi padre me despertó a altas horas de la madrugada y me había susurrado al oído que me vistiera que tenía una sorpresa. Me preparé rápidamente, lavándome la cara en el lavabo del baño y poniéndome lo primero que encontré de ropa. Después montamos en el deslizador de mi padre. Mi madre y mis hermanas pequeñas seguían durmiendo. El cielo estaba oscuro y las estrellas brillaban titilando. Mi padre encendió los motores y el aparato se elevó varios metros sobre el asfalto del aparcamiento de casa. Después de comprobar en el radar que no había vehículos cerca, accionó los controles y salimos disparados hacia los cielos a gran velocidad. Pronto alcanzamos una velocidad de crucero de trescientos kilómetros por hora en dirección sur, sobrevolando la ciudad a dos mil metros de altura. En unos segundos dejamos atrás los últimos suburbios de la ciudad y solo se veía desierto de tierra rojiza bajo nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Poco después el cielo comenzó a aclarar y a tornarse de violetas y rosas al tiempo que el sol se acercaba cada vez más al horizonte. Unas pocas y pequeñas nubes surcaban los cielos por el oeste, pero por lo demás no se veía nada más en kilómetros a la redonda. Pronto alcanzamos las montañas del sur. Mi padre tuvo que empujar los mandos hacia detrás para hacer ascender el vehículo a mayor altura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Con la cabina presurizada, no sentíamos los cambios de presión o de temperatura, pero en pocos segundos habíamos ganado varios miles de metros más de altura. La sierra montañosa se movía veloz bajo nosotros como si de una maqueta se tratara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Un rato después de dejar las montañas muy lejos, comenzamos a ver vegetación bajo nosotros. Mi padre deceleró a la vez que hizo descender el aparato hasta posarlo en un claro entre los árboles tropicales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Descendimos del deslizador y mi padre sacó del maletero una escopeta de caza. A mí me dio un cuchillo con su funda que me colgué en el cinturón y una cantimplora llena de fresca agua. El se colocó otra en el cinturón y un cuchillo de mayores dimensiones, también en su funda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;–Vamos Jon Sang –me dijo. Yo asentí sonriente. Estaba muy emocionado por ir de caza con mi padre. Llevaba mucho tiempo insistiendo para que me llevara y mi madre siempre había acabado convenciendo a mi padre de que yo era demasiado pequeño para ir. Pero no sabía como, al fin había cedido y me había traído. Era feliz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Nos alejamos del vehículo por un camino horadado entre la vegetación, seguramente por las bestias de la jungla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El cielo había clareado y el sol comenzaba a lanzar sus rayos sobre las altas copas de los monumentales árboles. Extraños animales voladores, canturreaban desde las ramas y otros pequeños roedores correteaban entre nuestros pies.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Mi padre me iba indicando los nombres de cada bestia con la que nos cruzábamos y me contaba algo sobre su comportamiento, de qué se alimentaban y por quién eran cazados. No me costó mucho tiempo darme cuenta de que al final, nosotros, los seres humanos, estábamos a la cabeza de la cadena alimenticia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Un par de horas después, cansado de tanto andar. Le pedí a mi padre que nos sentásemos un rato a descansar sobre un tronco caído e invadido por verdes musgos. Estábamos allí, reposando un poco y hablando de los deberes que me habían mandado en la escuela el pasado viernes, cuando escuchamos unos crujidos no muy lejos, tras unos arbustos. Nos asomamos para ver qué había hecho ruido y vimos que se trataba de un cuadrúpedo con magníficos cuernos en la cabeza, patas poderosas y aspecto bonachón. Eran un &lt;i&gt;buí&lt;/i&gt;, un herbívoro autóctono de aquellas latitudes. Sus cuatro cuernos eran el símbolo de su sexo y servían para disputarse a las hembras de la manada. Sin embargo cuando a depredadores se trataba, lo que mejor sabían hacer era correr y escapar del peligro. Podían alcanzar los setenta kilómetros por hora en pocos segundos, y avanzar por la jungla a toda velocidad sin golpearse contra los innumerables árboles que rodeaban todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Mi padre alzó el rifle, ajustándose la culata contra el hombro y centrando la mirilla con su ojo derecho. Yo lo observaba con reverencia. Entonces, escuché el estallido del disparo y me asusté tanto que me caí al suelo de bruces, sintiendo el corazón galopando bajo mi pequeño pecho. Los pájaros sobre nuestras cabezas echaron a volar asustados y el &lt;i&gt;buí&lt;/i&gt; saltó tratando de escapar. Si bien no pudo avanzar mucho, el proyectil lo había alcanzado en el muslo izquierdo haciéndole caer al tropezar con su pata inutilizada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Escuché los lamentos del animal moribundo y a los otros de su manada mientras corrían a toda velocidad para escapar del peligro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Ahora, caminando sobre la capa quebradiza de nieve, junto a Kevin, acechando a bestias sin alma, recordaba lo que había sentido aquella mañana con mi padre. Echaba mucho de menos a mi familia. Era la primera vez desde que comenzara la epidemia que era capaz de recordar a un miembro de mi familia tal y como era antes de convertirse en... uno de ellos. Hasta aquel momento, la única imagen que tenía de mi padre era la de un ser, despiadado y rabioso, con la saliva cayendo de su boca abierta, la expresión de sus ojos vacía, el color pálido y casi translúcido de su piel... Le había mordido un perro en la calle y pasó varios días enfermo, con fiebre y escalofríos hasta que por fin murió y se convirtió en un &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt;. Saltó del sofá y le arrancó varios dedos a mi hermana de un bocado. Después trató de abrirme la garganta con sus dientes pero yo lo detuve. Lo empujé contra el sofá y con un candelabro que había sobre un mueble en el salón le abrí el cráneo acabando con su &lt;i&gt;no vida&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Aquello era algo que me acompañaría hasta el día en que muriera, pero estaba contento. Contento de ser capaz de recordarlos como eran antes. Contento de no perder la razón. Contento por haber vivido una jornada de caza con mi padre cuando tenía diez años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Habíamos alcanzado la calle que dividía el pueblo en dos y los cuatro &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; la cruzaron entrando en la zona a donde habían ido Kira y Max.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;¿Estarían bien? Hacía horas que nos habíamos separado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Los no muertos avanzaban más lentamente. Parecían no saber muy bien a donde seguir a partir de allí. Pero aún así seguían avanzando. Cada pocos metros alguno se paraba y giraba su cabeza hacia un lado y después hacia el otro. Pero al final continuaba detrás de los otros que seguían moviéndose.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Kevin me iba indicando por donde avanzar, cuando detenerme y cuando quedarme en silencio. Me hacía señas con la cabeza y la mano izquierda, mientras sujetaba con la diestra el rifle. Por supuesto yo no rechistaba y hacía todo lo que me decía. Él era el profesional, sabía de lo que hablaba, era más inteligente hacerle caso en todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;  Los cuatro a los que seguíamos, se internaron por una estrecha calle entre dos casas y giraron hacia la derecha. Nosotros nos quedamos en la primera esquina, a unos veinte metros de la que habían tomado ellos, dando tiempo para que se alejaran. Pero entonces escuchamos unos ruidos. Me recordaron a los documentales que emitían en la televisión sobre el mundo salvaje. Eran ruidos parecidos a los que hacían las bestias cuando engullían carne cruda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-6430974438776234245?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/6430974438776234245/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=6430974438776234245&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/6430974438776234245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/6430974438776234245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2008/01/da-20-sptima-parte.html' title='Día 20 - Séptima Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-8027690295699290180</id><published>2007-12-09T13:35:00.000+01:00</published><updated>2007-12-09T13:41:05.303+01:00</updated><title type='text'>OFF TOPIC - Nuevo capítulo largamente esperado</title><content type='html'>Hola a todos. Hoy os escribo para deciros que no me he muerto :) Sigo aquí con ganas de continuar la historia. Ya he comenzado a escribir el nuevo capítulo que será más largo de lo acostumbrado (supongo que después de tanto tiempo sin escribir, será de agradecer).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me he tomado un pequeño descanso y por eso hace casi un mes que no escribo. Pero no lo he dejado, que quede claro, sigo elucubrando nuevas aventuras para los protagonistas y nuevas dificultades. Sé que debería haber escrito antes para dejaros saber lo que ocurría, pero ya sabeis lo que ocurre cuando te tomas un tiempo para descansar del PC, que al final ni siquiera lo tocas en todo el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero bueno, aquí estoy de nuevo, como ya he dicho, con parte del capítulo siguiente ya escrito. Me queda poco para acabarlo así que en uno o dos días lo colgaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, hasta pronto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-8027690295699290180?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/8027690295699290180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=8027690295699290180&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/8027690295699290180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/8027690295699290180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/12/off-topic-nuevo-captulo-largamente.html' title='OFF TOPIC - Nuevo capítulo largamente esperado'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-8041927504233798823</id><published>2007-11-11T02:28:00.000+01:00</published><updated>2007-11-11T02:52:13.420+01:00</updated><title type='text'>Día 20 - Sexta Parte</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;La noche llegó por fin y la luz dejó de entrar por las rendijas de la persiana. Dentro del salón estábamos a oscuras a excepción de la débil luz lunar que entraba por ventana y que perfilaba los objetos en la habitación sin llegar a iluminarlos con detalle. Horst se había quedado dormido en su silla, con la cabeza colgando sobre el pecho y respirando con fuerza.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En un momento dado escuchamos susurros provenientes de otra habitación de la casa. No pudimos descifrar lo que decían pero por lo menos eso quería decir que no nos habían dejado solos con nuestro guardia dormido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¿Qué hacemos? –inquirió Kira en un impaciente susurro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–No lo sé –contesté en el tono más bajo que alcanzaba mi garganta.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Las muñecas me dolían tanto, en el lugar en donde las ligaduras mordían mi carne, que había llegado un momento en el que pareció desaparecer de golpe. Únicamente cuando movía las manos, por poco que fuera, un latigazo de dolor me subía por el antebrazo hasta alcanzar el hombro. Había llegado a la conclusión de que aquella no era la mejor manera de escapar. Debían pensar alguna otra manera, ¿pero cuál?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Pues será mejor que pensemos en algo, y pronto –susurró Kira frunciendo el ceño profundamente –no quiero averiguar cuales son los métodos que el tal Joaquín tiene para sacar información.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Juan –le corregí, y al momento me di cuenta de lo estúpido que era ponerme a corregirle por utilizar el nombre incorrecto en una situación así.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Juan, Joaquín, José. Qué más da.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Arqueé las cejas asintiendo. Daba lo mismo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–El caso es que no me ha gustado un pelo el tono que ha utilizado antes cuando nos ha dicho que al final hablaríamos –terminó de explicar Kira, entre susurros, sin que le volviera a interrumpir.&lt;br /&gt;Tenía razón. Juan había dicho que hablaríamos. Literalmente había dicho: “Hablareis... tenlo por seguro.” En un tono socarrón y malicioso. Si lo que quería era meternos miedo, lo había conseguido. Pero también cabía la posibilidad de que sus amenazas veladas e indirectas fueran completamente reales, lo cual me asustaba más aún. En la prisión espacial las había pasado canutas, en alguna que otra ocasión había estado en peligro de muerte, pero nunca me torturaron...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Horst emitió un sonoro ronquido y se despertó carraspeando y tosiendo. Se frotó la cara con la pálida mano de dedos delgados y peludos y nos miró, levantando una ceja, en la oscuridad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¿No dormís? –nos preguntó en un tono amistoso.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Kira volvió la cabeza hacia un lado y no dijo nada. Nunca la había visto tan enfurecida. Si consiguiera deshacerse de los nudos, sería capaz de sacarle el corazón... pero los nudos eran muy buenos...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Horst se levantó de la silla y dejó el cuchillo sobre el asiento. Nos miró desde las sombras, su rostro oscurecido, su pose arrogante, las manos apoyadas en las caderas y con la cabeza ligeramente ladeada. Su silueta se perfilaba contra el tenue resplandor de la luna que entraba por las ventanas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Resopló y se acercó un par de pasos a nosotros. Entonces me percaté de que no nos observaba a los dos, más bien su atención estaba centrada en Kira. Aquello me aceleró el corazón y sentí como la sangre me hervía en las venas. Forcejeé con las cuerdas atadas a mis muñecas, pero no pude soltarme. Sólo conseguí agrandar mis heridas. Tenía el rostro contraído y lo observaba enfurecido. Creía intuir lo que debía de estar pasando por la cabeza de Horst y no me gustaba un pelo. Quería soltar mis manos y rodear su cuello con ellas, apretando hasta que dejara de moverse. Pero no podía. Estaba impotente, frente a aquel macabro espectáculo que tanto miedo me daba pero que parecía tan inminente.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Horst se colocó delante de Kira, inclinando la cabeza, mirándola con malicia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¡Si la tocas te mato! –le espeté mirándolo con un odio que me estaba comiendo desde dentro, que aceleraba mi corazón y me hacía temblar las manos cerradas en puños.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Giró la cabeza para echarme una mirada de desdén y sonrió, enseñando su blanca dentadura. Sin decir nada, volvió a centrar su atención en mi compañera y alargó la mano hacia uno de sus pechos. Lo manoseó y masajeó con brusquedad, excitándose más a cada momento. Con la otra mano comenzó a tocarse la entrepierna, mientras esta se hinchaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¡Hijo de puta! –grité ya sin preocuparme de que nos escuchara Juan, si es que estaba aún en la casa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Forcejeé con las cuerdas atadas a mis tobillos tanto como con las de mis muñecas, me agité y luché, haciendo fuerza por liberarme. Sentía como los tendones de mi cuello se tensaban y sobresalían grotescamente. Pero no conseguía nada, aparte de lacerarme más la piel que tocaba mis ligaduras.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Kira se mantenía en silencio y sin dejar de observar con fijación los ojos de su agresor. No gritaba, solo fruncía el ceño y lo miraba con odio. No se revolvía ni intentaba apartarse de la mano que ahora estrujaba su pecho. No me lo podía creer, ¿qué diablos esperaba para demostrar su frustración y enfado? Yo estaba allí dejándome la piel por liberarme para tratar de detener aquel acto atroz y mientras ella, que era la afectada, después de haber escenificado una escena de odio y furia sin igual, perdía el habla y las ganas de defenderse. No me lo podía creer. ¿Quizá había entrado en shock?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Horst alargó la otra mano y manoseó ambos pechos como si se tratara de masa para hacer pan, más que partes de el cuerpo de otra persona. Amasaba y giraba, pellizcaba y apretaba. Se acercó otro poco hasta chocar con las rodillas flexionadas de Kira.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Agarró la camiseta de Kira y la estiró hacia arriba exponiendo el sujetador blanco que llevaba puesto. Horst lo admiró como si se tratara de una obra de arte, o quizá más bien, como si se tratara de un delicioso plato de comida que estuviera a punto de engullir. Había un brillo de lujuria y deseo en sus ojos y su mirada era oscura e inhumana. Parecía un predador a punto de atacar a su presa indefensa e ignorante. Horst debía ser una de aquellas personas a las que les gustaba ver sufrir a los demás y que le excitaba tener poder sobre otras personas, tenerlas a su merced.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Después de mirar durante unos segundos deslizó una de las copas del sujetador hacia abajo, mostrando el pecho desnudo de Kira. A continuación, hizo lo mismo con el otro. Los miró unos instantes más, y finalmente empezó a manosearlos con brusquedad. Kira apretó los ojos, como si sintiera dolor, pero no salió sonido alguno de su garganta. Era demasiado orgullosa para quejarse y demostrar a su enemigo que sufría.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Yo seguía forcejeando con las cuerdas. Me daba la impresión que los nudos de mis manos estaban quizá un poco más flojos, así que seguí estirando con todas mis fuerzas, tratando de liberarme.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Horst dio un paso adelante, colocándose de pie, una pierna a cada lado de las de ella, su entrepierna a pocos centímetros del cuerpo de Kira. Con una mano se bajó la cremallera del pantalón y con la otra sacó su pene, completamente erecto y pulsando al compás de su acelerado corazón. Ella, lo miraba al rostro con la cara relajada, como si se hubiera abstraído de aquel lugar y estuviera escondida en el interior de su mente. Horst se agarró el miembro con la mano derecha y comenzó a masturbarse mirando los voluptuosos pechos de Kira. El frío de la noche no parecía afectarle ni importarle lo más mínimo. Tampoco parecía preocupado por que lo descubrieran en aquel momento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Cabrón... –espeté observando como su sexo estaba a pocos centímetros del rostro de la mujer a la que amaba. Si hubiera sido capaz, se lo habría cercenado y se lo habría metido por la boca hasta que se ahogara.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Entonces Horst gimió y sus ojos se abrieron como platos y se deslizaron hacia arriba hasta desaparecer y quedar en blanco. Un instante después estaba tirado en el suelo junto a Kira, inmóvil y sin conocimiento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Me quedé atónito. ¿Qué había ocurrido? Entonces lo entendí. La rodilla derecha de Kira estaba un palmo más alta que la otra. De alguna manera había conseguido soltar el nudo que le ataba el tobillo y propinarle un rodillazo terrible en los testículos. Después de una observación más detenida vi que el pie derecho de mi compañera estaba descalzo. Así que deduje que el nudo lo habían hecho al zapato y ella había conseguido sacar el pie dejando el zapato atado junto a la pata de la silla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¡Pedazo de cabrón! –espetó Kira fulminando con la mirada el cuerpo inmóvil de nuestro guardián.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Respiré aliviado, pero no pude decir nada, las venas aún me palpitaban en las sienes y la sensación de impotencia seguía reconcomiéndome por dentro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Venga, –me dijo Kira sonriendo con perspicacia –vamos a salir de aquí.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Apretó los párpados y frunció el gesto, moviendo la pierna izquierda a un lado y otro hasta que el pié que seguía aferrado salió disparado hacia arriba libre al fin, si bien descalzo, como el otro. Plantó los pies en el suelo de madera y haciendo fuerza con las piernas se puso en pie. Aunque la postura era un tanto incómoda, las piernas rectas y el torso doblado en un ángulo de noventa grados, obligado por el respaldo de la silla que seguía atado a su espalda.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Dando pasitos pequeños se acercó a mi. Se agachó hasta colocar su rostro a la altura de mis manos y trató de desatarme con los dientes. Pero no fue capaz. Los nudos era muy buenos.&lt;br /&gt;–Déjalo. Sal de aquí y busca a los demás. Ya vendréis a por mí más adelante –le susurré con una sonrisa en el rostro y una mirada de súplica en los ojos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–De eso ni hablar, si no salimos los dos, no salimos ninguno.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eso zanjó el tema, así que me concentré en el problema de deshacerme de mis nudos. Miré en derredor en busca de algo con lo que pudiéramos ayudarnos. Y mi mirada se detuvo ante el cuchillo que Horst había dejado en el asiento de la silla que había ocupado anteriormente. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–El cuchillo, –le dije y Kira se giró para mirar hacia la silla y al verlo me sonrió –deprisa...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Con pasitos pequeños se movió hasta delante de la silla y agarró el mango del cuchillo con los dientes. Dio la vuelta y comenzó a regresar pero tropezó con algo y cayó de bruces, el cuchillo botando hasta la pared, a un metro de distancia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¡Puta! –gritó Horst, que había agarrado a Kira del tobillo y la miraba con un rostro arrugado y enrojecido por la furia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ella le propinó un fuerte golpe en la cara con el pie que tenía libre, pero no lo detuvo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Horst se levantó y caminó hasta donde había quedado el arma blanca, recogiéndola del suelo. Kira mientras, trataba de levantarse, pero no era capaz con la silla atada a la espalda y ella tumbada de lado en el suelo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El otro, caminó hasta ponerse sobre Kira y la miró con odio y rencor. Aún tenía el pene fuera de los pantalones, pero ahora estaba fláccido y colgando.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Ahora vas a aprender, puta –se limpió la comisura de la boca con el dorso de la mano que empuñaba el cuchillo –primero te voy a abrir la garganta y después te follaré hasta reventarte por dentro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se me hizo un nudo en el estómago. Quería gritar, patalear, saltar y atacar, pero no podía. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estaba atado y tenía el cuerpo completamente contraído, como cuando viajas en un vehículo y te das cuenta de que vas a chocar contra un obstáculo. Las cejas arqueadas, los ojos abiertos de par en par, una gota de sudor resbalando por mi sien hasta mi barbilla... Impotencia y miedo, aquello era lo que sentía.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Horst comenzó a agacharse cuando sonó un disparo y un boquete se abrió en su pecho salpicando de sangre el bello rostro de Kira. El cuerpo sin vida del cabrón calló al suelo a un lado dejando ver una figura, perfilada contra la ventana ligeramente iluminada que sostenía alguna clase de rifle.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lo primero que sentí fue alivio. Pero pronto fue reemplazado por la desconfianza de aquella silueta anónima que había salvado la vida de Kira.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-8041927504233798823?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/8041927504233798823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=8041927504233798823&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/8041927504233798823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/8041927504233798823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/11/da-20-sexta-parte.html' title='Día 20 - Sexta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-1676472818022047427</id><published>2007-10-13T22:33:00.000+01:00</published><updated>2007-10-13T22:37:07.012+01:00</updated><title type='text'>Día 20 - Quinta Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Allí dentro no sentíamos el frío del exterior. Todo lo contrario, hacía calor a pesar de habernos quitado los abrigos. Hacía mucho rato que sentía sed, pero había aguantado sin decir nada. Lo que menos me apetecía en aquel momento era tener que pedirle algo a Horst el melenas. Él había tomado asiento en una silla frente a nosotros y junto a las ventanas cerradas por las persianas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Habían pasado varias horas desde que nos capturaran y aún no habían dado señales de vida. La única compañía que habíamos tenido era la del silencioso Horst. No habíamos escuchado ningún ruido y conversación en el resto de la casa. Era como si todos se hubieran marchado a otro lugar. Las maderas del suelo y techo, crujían de vez en cuando creando un ambiente algo siniestro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Lleváis aquí desde que apareció la epidemia? –inquirió Kira de repente, con un tono de voz suave y calculado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Horst levantó la cabeza, parecía que se estuviera quedando dormido, y la miró con el ceño fruncido. Parecía sorprendido de que Kira fuera capaz de hablar de un modo civilizado después de que había sido ella la que se había comportado de un modo más frío y rencoroso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Nosotros escapamos de Barlenton.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Horst asintió apretando los labios y preguntó:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué tal está todo por allí?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Peor que aquí –Kira suspiró desalentada. Me pregunté que tramaba. ¿Trataba de ganarse la confianza de el melenudo para ver si nos soltaba? –Completamente lleno de cadáveres andantes y hambrientos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Te entiendo... –susurró Horst mientras desaparecía la sonrisa de sus labios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Aquí no hemos visto a ninguno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ya –se removió en la silla acomodándose mejor. –Por este lado no hay más. Pero al otro lado del pueblo aún se puede ver alguno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira me echó una mirada furtiva en un instante que Horst no nos miraba. Leí en sus ojos lo que estaba pensando. Estaba preocupada por los demás. Sobre todo por Jon Sang y por Kevin que habían ido al otro lado del pueblo para inspeccionarlo. ¿Cómo estarían nuestros amigos? ¿Tendrían ellos algo que ver con los disparos que escuchamos al poco de llegar a aquella casa? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Todas aquellas cuestiones me rondaban por la cabeza, pero un presente más inminente aclamaba toda mi atención; cómo íbamos a escapar de nuestro encierro y cómo ibamos a reunirnos con nuestros compañeros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Os habéis deshecho de ellos vosotros? –inquirió Kira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo me mantenía en silencio. Parecía que la táctica de Kira estaba dando resultado y no quería estropearlo todo rompiendo mi silencio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Nosotros? –se echó a reír como si la respuesta a su pregunta fuera demasiado obvia. –Por supuesto que no. Hay... otros por aquí. Otras cosas... más grandes y peligrosas que los zombies...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira y yo, volvimos a mirarnos, pero esta vez Horst se percató de ello.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No sabéis a qué me refiero, ¿verdad? –nos preguntó sonriente. Negamos meneando la cabeza y él continuó, con el tono de voz del que sabe más de lo que le gustaría: –ya los conoceréis...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los tres caímos en un tenso silencio, nosotros dejando que nuestra imaginación llenara los vacíos de su historia y él con recuerdos poco agradables que le ensombrecieron el rostro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Varias horas pasaron en silencio. Horst se levantó y paseó por la habitación. De vez en cuando miraba por las rendijas abiertas en las persianas de las ventanas y otras veces se asomaba a la entrada, en busca de algo que no llegaba a encontrar. Deduje que tenía ganas de dar el relevo y ocuparse de otros enseres. Llevaba vigilándonos ya mucho rato y debía estar harto de ello.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;En el exterior pudimos ver como la luz menguaba progresivamente a medida que se acercaba el anochecer. Escuché como mi estómago rugía de hambre. La sed también me martirizaba. Si bien en los últimos días de mi vida, estaba alcanzando una resistencia a tales males que creía inexistente en el ser humano. Incluso, en mi largo periplo en la prisión espacial, la situación que había vivido era mucho más halagüeña; a pesar de los períodos de inanición o de negación de agua, sabía que no nos dejarían morir. Sabía que al final siempre volvían con comida y con agua. La esperanza me hacía llevar aquella situación con mayor holgura. Pero en aquel maldito planeta, había pasado momentos en los que la esperanza brillaba por su ausencia y todos los pronósticos eran pésimos. El horizonte de mi futuro, cubierto de nubes oscuras de tormenta. Todo ello, me había hecho comprobar los límites de resistencia del ser humano &lt;i&gt;in situ&lt;/i&gt;. Así que, el hecho de no haber comido ni bebido nada desde la pasada mañana, no me afectó psicológicamente. Simplemente era una leve molestia en mi garganta y estómago.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira me preocupaba. A pesar de que ella había pasado malos momentos símiles a los míos, el sentimiento que albergaba mi corazón por ella me hacía más débil ante su sufrimiento. La miré, con los ojos acuosos y llenos de preocupación. Ella tenía la cabeza inclinada sobre el pecho y los párpados cerrados. Su respiración era lenta y tranquila. Parecía estar durmiendo. Seguía teniendo el gorro de lana enfundado en la cabeza y mechones de pelo negro asomaban por los lados cubriendo los lados de su rostro. Su camiseta blanca de tirantes estaba empapada por la zona de las axilas y cientos de perlas de sudor le cubrían la aterciopelada piel del escote. Yo no estaba pasando tanto calor, pero ella parecía estar achicharrándose. Seguramente sentiría más sed que yo, pero también era más orgullosa que yo. No pediría agua. Estaba convencido de ello. Morirían de deshidratación antes de doblegarse ante nuestros captores.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Horst regresó del vestíbulo observándome con nerviosismo y fastidio. Miró a Kira y vi como el deseo afloraba en su rostro mientras sus ojos subían y bajaban por su figura. Apreté los puños tratando de soltarme, pero volvió a ser inútil. La cuerda de nylon estaba muy bien atada y lo único que conseguía era que me mordiera la piel de las muñecas hasta encontrar tejidos más blandos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Tengo mucha sed –dije exagerando mi estado, hablando en un susurro y con voz seca. Horst me miró y apretó los labios. Parecía estar calculando la veracidad de mis palabras. –Por favor –supliqué una vez más.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Pareció ceder y se marchó por la puerta. Caminó un buen trozo hasta detenerse fuera de nuestro campo visual. Pude escuchar como hablaba en susurros con alguien, pero no entendí lo que decían.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Tenemos que escapar de aquí –me susurró Kira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Asentí sin dejar de mirar la puerta de entrada al salón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Puedes soltarte? –le pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Yo tampoco.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Horst dejó de hablar y escuché como sus pasos regresaban por el suelo de madera. Entró al salón con una botella de plástico llena de agua hasta arriba. Se acercó a mi y me ayudó a beber un pequeño trago. Después se colocó frente a Kira, que lo miraba con intensidad y el ceño fruncido, y le dio un poco de beber también. Regresó a su silla y tomó asiento. Bebió un largo trago, dejando la botella medio llena apoyada en el suelo junto a una de las patas de sus silla y continuó vigilándonos.&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt; La noche iba a ser larga.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-1676472818022047427?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/1676472818022047427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=1676472818022047427&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1676472818022047427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1676472818022047427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/10/da-20-quinta-parte.html' title='Día 20 - Quinta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-4527481255916717263</id><published>2007-10-06T05:36:00.000+01:00</published><updated>2007-10-06T05:40:16.519+01:00</updated><title type='text'>Día 20 - Cuarta Parte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;.&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Observé al tipo de las gafas y el pelo blanco. Su expresión era de seguridad, de inteligencia. No tuve ninguna duda de que si nos negábamos a soltar las armas, ordenaría a sus hombres que nos acribillaran. Me volví hacia Kira. Ella me miraba con el ceño fruncido y los labios apretados. Suspiré. No teníamos alternativa. Los segundos pasaban y debíamos tomar una decisión..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Asentí pero Kira meneó, ligeramente, la cabeza. Se negaba a deponer las armas. Era tozuda, sin embargo no teníamos otra opción. Me agaché y dejé en el suelo el rifle de plasma; después le di un puntapié lanzándolo hacia nuestro interlocutor. Kira me miró enfurecida, pero cedió al fin y lanzó su cuchillo junto al rifle..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Bien, –hizo un gesto al tipo de la melena negra y este recogió nuestras armas y entró a la casa seguido por Sara. –Por aquí..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Nos indicó que le siguiéramos con un ademán de su mano y se giró, dándonos la espalda, caminando hacia la puerta abierta. Kira arrancó gruñendo, moviéndose rápido hacia la casa. Yo antes de marcharme eché un vistazo a los que aún nos apuntaban con las armas automáticas. Los adultos parecían muy concentrados en nosotros, pero el chico, tenía la típica expresión de miedo. Podía ver como gruesas gotas de sudor se le habían acumulado por la frente, su piel estaba pálida y la rodilla le temblaba. En un principio, pensé que sería por la situación, demasiada tensión para un crío de su edad. Pero después me percaté de que no hacía más que mirar hacia los lados de la calle, como si esperase encontrar algo. ¿A qué le tenía tanto miedo?.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Entramos a la casa, pasando por un vestíbulo inmerso en la penumbra, y accedimos a una sala de estar amplia en la que los muebles habían sido arrastrados hasta las paredes para quitarlos de en medio. Un espacio vacío de cuatro por cuatro metros en mitad de la sala nos esperaba. Curiosamente, había una alfombra, llena de polvo pero que en sus mejores momentos habría sido muy cara, en aquel lado de la habitación. De los que nos habían estado apuntando, solo dos nos escoltaron hasta allí, al resto los perdí de vista. El tipo del pelo canoso y el otro de la melena arrastraron dos sillas de madera, también lujosas, hasta el centro del espacio vacío y nos indicaron que debíamos tomar asiento en ellas. Así lo hicimos y en menos de un minuto estábamos atados de manos y pies a nuestros asientos sin posibilidad de escapar..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Bueno, –comenzó el del pelo blanco y las gafas poniéndose de cuclillas frente a mí –ahora que estamos en una posición mucho más cómoda podremos hablar..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–No tenemos nada que hablar con tigo –espetó Kira fulminándolo con la mirada..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Eso depende de vosotros, claro. Pero hemos empezado mal –extendió su mano derecha hacia mí con una amplia sonrisa en los labios, –mi nombre es Juan Tribillo –esperó unos instantes como si realmente pretendiera que me desatara y le diera un apretón de manos. –Vaya, lo siento, no me he dado cuenta..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;El otro de melena se echó a reír con las manos metidas en los bolsillos. Juan se levantó haciendo esfuerzo y apoyándose en las rodillas. “Nota mental” pensé, “tiene las articulaciones jodidas.” Se alejó unos pasos hacia la ventana. Las persianas estaban bajadas y solo entraban finas rayas de luz blanquecina..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Parece que tienen calor –dijo el de la melena. Se volvió hacia Sara que permanecía detrás nuestra y le ordenó –Dame el cuchillo..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ella obedeció sin decir palabra. Lo agarró y se acercó a Kira. Apreté los dientes tanto que sentí como si las mandíbulas me fueran a estallar en mil pedazos. Pero eso era lo que menos me preocupaba. El filo del cuchillo de cocina, que antes llevara Kira, desprendió reflejos. Yo mientras no dejaba de mover las manos a un lado y a otro, tratando de aflojar el nudo que me las apresaba..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;El tipo, que sujetaba el cuchillo, insertó la hoja por el hueco del cuello del abrigo de Kira y comenzó a rasgarlo hasta llegar a su regazo. Allí pegó un tirón partiendo en dos la pieza de ropa. Después hizo otros cortes por los brazos y espalda hasta que pudo quitarle todo el abrigo sin necesidad de desatarla. Cuando hubo acabado, se acercó a mí y procedió del mismo modo. En uno de los movimientos, no calculó bien y me hizo un corte en el hombro que sentí como se humedecía con sangre cálida. Apreté los dientes, pero no mostré signo de dolor que él pudiera ver.&lt;br /&gt;Mientras, Juan había permanecido de cara a la ventana, dándonos la espalda y en silencio. Entonces, repentinamente, se dio la vuelta y dijo:.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Ya vale Horst –el tipo de la melena, Horst, dio un paso atrás y soltó el cuchillo sobre el suelo de madera, fuera de la alfombra. Este se clavó en posición vertical. Después embutió sus manos en los bolsillos de sus pantalones y nos observó con una sonrisa maliciosa. Juan se acercó unos pasos hacia nosotros y preguntó: –¿Dónde está vuestro vehículo?.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–No tenemos –respondí..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–No te creo. –Respiró profundamente y continuó como dándome una segunda oportunidad para responder a su pregunta –No habríais podido subir toda la montaña, con la nieve y el frío. ¿Dónde está vuestro vehículo?.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Subimos la mayor parte del trayecto en autobús –le expliqué en el tono más neutro que pude, –pero nos quedamos sin gasolina y continuamos a pie hasta el pueblo..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Ya..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Se paseo de un lado a otro con las manos sujetas a la espalda. Los dos hombres que nos habían escoltado observaban, con miradas sombrías, la escena desde la puerta de la sala. Y Sara había tomado asiento sobre una cómoda de madera sintética, detrás de Horst..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Siento comunicaros –dijo Juan, deteniéndose frente a Kira –que no me creo lo que me habéis contado. Y hasta que me digáis toda la verdad, no os soltaremos..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;“Cabrón” pensé; pero me mantuve en silencio..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Entonces, sorprendiendo a todos, escuchamos unos disparos en el exterior. Después el grito de una mujer y muchos pasos corriendo hacia la casa. Una puerta se abrió y cerró de golpe un momento después. Una mujer lloraba..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–¿Qué diablos...? –masculló Horst y se marchó hacia el vestíbulo siguiendo a los dos tipos que nos habían escoltado hasta el interior..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Vigílalos –le ordenó Juan a Sara y después se marchó detrás de los otros..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Giré la cabeza hacia Kira y la interrogué con la mirada. Ella se encogió de hombros sin dejar de fruncir el ceño. Escuchamos pero no podíamos descifrar lo que hablaban. Solo éramos capaces de captar murmullos sin sentido y el reiterante llanto de mujer. ¿O era un niño...? ¿Quizá fuera el niño el que lloraba?.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Llévatelo... –llegué a escuchar que le decía Juan a alguien..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Unos minutos después, regresaron Juan y Horst. Los otros ya no aparecieron..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Dejaremos esta conversación para otro momento. Mañana –se volvió hacia su compañero y le dijo: –Horst, tu harás la primera guardia. Sara, ocupa tu puesto en la puerta trasera... ah, y llévate el rifle de plasma, quizá lo necesites..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Sara obedeció sin decir nada y se marchó por la puerta que habíamos entrado. Después, Juan se acercó a mí, e inclinándose y colocando su rostro a un palmo del mío, me susurró..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Hablareis... tenlo por seguro..&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Después, sonriendo maliciosamente se marchó, dejándonos a solas con Horst el melenudo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-4527481255916717263?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/4527481255916717263/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=4527481255916717263&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4527481255916717263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4527481255916717263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/10/da-20-cuarta-parte.html' title='Día 20 - Cuarta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-4371864178964090706</id><published>2007-10-01T03:46:00.000+01:00</published><updated>2007-10-01T03:59:11.188+01:00</updated><title type='text'>Día 20 - Tercera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;El cielo blanco e iluminado uniformemente parecía disolverse con el blanco de los altos picos y montes que nos rodeaban por doquier. Aquel lado del pueblo no eran más que un grupo poco numeroso de casas prefabricadas de madera sintética y plástico y unos pocos comercios. Los jardines, rodeados de cercas de postes de madera pintados de blanco, estaban descuidados y completamente cubiertos de nieve. Aquel invierno no sobreviviría ninguna planta. Me resultaba increíble que aún existiera un pueblecito de aquellas características en nuestra galaxia. Sin discos de comunicación por satélite, sin vehículos voladores, sin tecnología doméstica, etc.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Un silencio sepulcral nos rodeaba. Era inquietante, fantasmagórico. El suave viento ululaba contra las esquinas de los edificios y nos golpeaba los rostros desnudos. Sentía la nariz y las orejas escocidas y adormiladas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;La joven a la que seguíamos no parecía estar lo suficientemente abrigada para aguantar aquella temperatura. Sin embargo, parecía no acusar el frío y se movía sin dificultad sobre la espesa capa de nieve del suelo. Yo, por otro lado, caminaba como si fuera pisando huevos. Los pies se me quedaban atascados de vez en cuando, y estuve a punto de caer en un par de ocasiones (cosa que evitó Kira de manera diestra y discreta). Siempre he odiado la nieve, el frío, la ropa gruesa, los guantes y todo lo que tenga algo de relación con el invierno. A mí lo que me gustaba era la playa... El simple pensamiento de una playa tropical, con sus palmeras altas y repletas de cocos, me hacía sentirme más desdichado; porque miraba a mi alrededor y no veía más que blancura y más blancura, en el cielo, en las montañas y sobre el terreno que caminábamos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Pasamos junto a una casa que tenía un bonito y amplio porche. En él, había colgado un columpio que se mecía empujado por la suave brisa. La cadena de metal oxidado, de la que colgaba, chirriaba como un gato moribundo. Desde que llegué a aquel planeta no había vivido una situación tan tétrica como aquella. Me recordaba a las numerosas películas de terror en tres dimensiones que había visto de joven, pero con el aliciente de que esto era real, y los no-muertos también lo eran.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Llevábamos dos días sin cruzarnos con ninguna de aquellas cosas y ya empezaba a pensar que quizá estaba loco y lo había imaginado todo. Por desgracia, aquel no era el caso, yo estaba realmente en ese maldito planeta, y realmente me perseguían cadáveres para devorarme. Pero desde que comenzamos el ascenso de las montañas, no nos habíamos encontrado con ninguno. ¿Quizá no les guste el frío? Claro que por aquellos parajes, había poca población, o lo que es lo mismo, pocos candidatos a convertirse en &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Por aquí –nos guió la joven señalando una calle más estrecha que corría entre dos casas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Nada más entrar por aquella callejuela, me sentí observado y tenía la extraña sensación de que nos estábamos metiendo en una emboscada. Pero qué sentido tendría que aquella chica nos tendiera una trampa cuando podíamos echarle una mano a ella y a los otros tres que decía que estaban con ella. Por si acaso, agarré con fuerza el rifle de plasma, preparado para atacar si algo me olía mal. Kira, que no perdía detalle de nada, se percató y vi como se pasaba el cuchillo a la diestra y lo sujetaba con firmeza.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Caminamos hasta la parte trasera de la primera fila de casas y allí la callejuela se cruzaba con otras paralelas a la carretera principal. Allí Sara nos condujo hacia una casa con el mismo aspecto abandonado de las demás pero que era más grande y más lujosa.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Es aquí –nos comunicó deteniéndose delante de ella.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Kira y yo la observamos durante unos breves instantes y después nos miramos inquisitivamente. Los dos pensábamos lo mismo. ¿Sería seguro entrar? La sensación de que nos observaban seguía estando allí.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Por qué no les dices a tus amigos que salgan –le dijo Kira. Claro era lo más acertado y menos arriesgado para nosotros.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;La idea no pareció entusiasmar a Sara. Parecía tener miedo de estar en la calle, pero asintió y sin decir más caminó por un tramo del jardín que tenía huellas frescas hasta la puerta y se perdió en el oscuro y silencioso interior.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–¿Qué opinas de todo esto? –me preguntó sin quitar el ojo del hueco de la puerta.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–No estoy muy tranquilo, si te soy sincero. Tengo la impresión de que nos están observando desde hace rato.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Ya lo sé. Pero no es una sensación... –fruncí el ceño y la miré extrañado.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–¿Qué quieres decir?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–En la casa que hay detrás de nosotros, he visto que la cortina de una de las ventanas se agitaba cuando hemos pasado junto a ella.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Aquello no me gustó un pelo. Si no tenían malas intenciones, ¿por qué no se mostraban abiertamente? ¿Por qué esconderse de nosotros? ¿Nos tenían miedo?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Tu, atento a la retaguardia, yo me ocupo del frente –me dijo Kira.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Fruncí los labios y apreté los dedos contra el plástico y el acero del rifle de plasma a la espera de que aparecieran nuestros nuevos amiguitos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Entonces apareció Sara por la puerta abierta de la casa, seguida de un par de personas. Un tipo de unos cuarenta y tantos años, con el pelo cano, una barba de varios días y gafas la siguió; después salió un joven que rondaría los dieciséis o diecisiete años, con el pelo negro y sucio que le llegaba hasta los hombros y una expresión desafiante en el rostro. Solo eran dos y Sara. Ella había dicho tres en la casa. ¿Sería el otro el que estaba espiándolos desde la casa de detrás?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Sara se apartó a un lado y no dejaba de mirar a ambos lados de la callejuela. Parecía esperar que apareciera algo de un momento a otro.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Hola –dijo el tipo más mayor de las gafas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Hola –respondí sin prestar mucha atención. A pesar de estar mirándolo a él, estaba centrando toda mi atención a cualquier sonido que escuchase en nuestra retaguardia. Giré mi cuerpo ligeramente y de ese modo podía ver por el rabillo del ojo una buena franja. No quería que se dieran cuenta de que sabíamos que nos vigilaban desde detrás.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Si no sois del grupo de rescate, ¿qué hacéis aquí? –preguntó.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Kira me miró, como preguntado si me importaba que respondiera ella. Yo asentí con la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Vamos de camino a la capital y hemos parado aquí para conseguir alimentos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;El tipo nos escrutó con intensidad, como sopesando si Kira era sincera.&lt;br /&gt;–¿Hay más de vosotros?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–No –mintió Kira para mi sorpresa. Debía de haber intuido algo que se me escapaba, estaba demasiado pendiente de la retaguardia para fijarme en nuestro interlocutor.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Bien –terminó el otro asintiendo con la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Escuché un ruido a nuestra espalda. Me di la vuelta rápidamente y vi que habían aparecido dos personas de la casa que había detrás nuestra. Apunté a uno de ellos pero no sirvió de nada. Eran un hombre y una mujer y ambos iban armados con escopetas de caza con las que nos estaban apuntando. Después me percaté de que otros dos habían aparecido a nuestra izquierda, apuntándonos uno con una pistola y otro con un rifle de plasma y a nuestra derecha un crío apareció con otra pistola.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Como podéis ver –el cuarentón desarmado gesticuló con su mano señalando a sus compañeros, –estáis rodeados. Por favor, dejad vuestras armas en el suelo y acercaros...&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-4371864178964090706?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/4371864178964090706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=4371864178964090706&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4371864178964090706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4371864178964090706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/10/da-20-tercera-parte.html' title='Día 20 - Tercera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-7858497090635955776</id><published>2007-09-23T13:06:00.000+01:00</published><updated>2007-09-30T23:02:33.129+01:00</updated><title type='text'>Día 20 - Segunda Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Alcancé el vestíbulo y salté sobre las escaleras, subiendo de tres en tres en grandes zancadas y sin preocuparme por no hacer ruido. Giré a la izquierda y corrí hasta la puerta abierta que daba a una habitación sobre el salón del piso de abajo. Entré y vi como una mujer con el pelo largo, sucio y atado en una coleta, forcejeaba con Kira en el suelo. La mujer parecía joven, rondaría la treintena y enseñaba los dientes como un animal rabioso a punto de morder a su victima en la yugular.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Apunté a la atacante que luchaba con mi compañera en el suelo, pero no conseguía tener un tiro seguro, ellas se revolcaban y golpeaban contra los muebles. El cuchillo de Kira estaba en el suelo, abandonado junto a mis pies.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–¡Quítamela de encima! –exclamó Kira sujetando a la otra por el cuello y la muñeca de una mano. Ella, con la mano libre no dejaba de golpear a Kira en el lado de la cabeza. –¡QUÍTAMELA!&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Me colgué el rifle a la espalda y corrí hacia las dos mujeres enzarzadas. En cuanto tuve una buena oportunidad deslicé mi brazo alrededor del cuello de la atacante y apreté con todas mis fuerzas. Pronto se olvidó de Kira y comenzó a tironear de mi brazo, pero ya era demasiado tarde. En poco más de un minuto, sentí como sus músculos perdían fuerza y todo su peso colgaba de mi bíceps.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Kira se apartó rápidamente y se levantó, respirando con dificultad. Se sentó en una cama que había en medio de la habitación y trató de recuperar el aliento. Solté el cuerpo inmóvil de la mujer y me senté junto a mi compañera, observando la ropa con la que iba vestida la misteriosa atacante. La ropa no estaba limpia, pero no era vieja, ni estaba descastada. No había ni una sola mancha de sangre o herida a la vista; claro que medio cuerpo estaba contra el suelo y fuera del alcance mi vista...&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Creía que no respiraban... –susurré sintiendo como mi corazón recuperaba el ritmo normal.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–¿Qué? –dijo al fin Kira mirándome con el ceño fruncido.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Que no sabía que los infectados respiraran...&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–No es una infectada –me dijo y yo me quedé paralizado. No era una &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt;. Por eso respiraba, claro. No sabía como no había caído antes. Eso quería decir... Eso quería decir que acababa de asfixiar a una persona. Una persona que seguramente creía que nosotros éramos zombies y veníamos a matarla. Dios...&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–He matado a una mujer... –dije, mirando a Kira con los ojos abiertos de par en par y la mandíbula dislocada.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–No la has matado –me dijo señalando a la mujer inmóvil y tirada en el suelo. –Aún respira, &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;¿&lt;/span&gt;no ves?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Volví la cabeza hacia la mujer, en el suelo, y vi como efectivamente su espalda se hinchaba y deshinchaba con lentitud. Sólo la había dejado inconsciente. Gracias a Dios. No quería tener la sangre de una mujer inocente sobre mi conciencia. A pesar de todo lo que había pasado desde que llegara a aquel maldito planeta, no era un asesino y no quería empezar a serlo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Kira se levantó y recogió su cuchillo, sujetándoselo en el cinturón, a la espalda. Se apoyó contra el quicio de la puerta y se frotó el lado de la cabeza que la otra había golpeado.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Entonces me fijé en la habitación en la que estábamos. Era un dormitorio con posters infantiles colgados de la pared. Estaba la cama sobre la que seguía sentado, perfectamente hecha, un armario de madera sintética y un escritorio del mismo material y tono. Por la ventana entraba suficiente luz para iluminar toda la estancia. Miré el exterior y vi que el cielo seguía completamente blanco y difuminado, si bien la nieve había dejado de caer.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&amp;shy;–¿Crees que estará sola? –inquirió Kira sin dejar de observar el inmóvil cuerpo de la mujer.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–No sé –meneé la cabeza hacia los lados. –Pero por las pintas que lleva, juraría que no se ha duchado en bastante tiempo. Si hay más de ellos, deben de estar aislados desde hace tiempo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Kira asintió sin decir más. Aún respirando agitadamente.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Decidimos esperar a que despertara y preguntarle directamente a ella. Un cuarto de hora después, la mujer se agitó y levantó la cabeza. De un brinco se dio la vuelta y nos observó desde el suelo. Su rostro era un poema sobre el terror y la furia, todo mezclado. Yo apunté mi arma hacia ella, indicándole, sin decir palabra, que no se moviera. La mujer apretó la mandíbula pero se mantuvo quieta, como rendida.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–¿Quién eres? –preguntó Kira desde el hueco de la puerta.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;La mujer frunció el ceño y la miró con sorpresa. Como si el hecho de escucharle decir palabras le sorprendiera enormemente.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Sara... –susurró al fin. Me fijé en ella con mayor detalle y vi como sus azules ojos me observaban con atención. A pesar de estar sucia y descuidada se podía ver que era una joven bella. Sus pómulos pronunciados y labios gruesos y carnosos, sumados a los ojos de un azul tan intenso me hipnotizaron al momento.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–¿Hay alguien más contigo? –inquirió Kira rompiendo el hechizo que parecía haber caído sobre mí. Desvié mi mirada hacia mi compañera y vi que no se había dado cuenta. Observaba detenidamente a la nueva.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Sí –se levantó y dio unos pasos hacia atrás hasta pegar su espalda contra el armario de madera sintética. –Tres más. ¿Sois del grupo de rescate?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Fruncí los labios apesadumbrado y miré a Kira. Ella me miró a su vez con el ceño fruncido. ¿No le habíamos hecho esa pregunta a Kevin cuando nos lo encontramos a las afueras de Barlenton? Si no se lo habíamos dicho, era lo que habíamos estado pensando todos dentro del autobús. Era lo normal. Pero desgraciadamente, no éramos de ningún grupo de salvamento.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–No –le dije yo al fin. –Tratamos de llegar a la capital.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;–Ah... –susurró sin esperanza bajando la mirada hasta el suelo. Después, como tratando de olvidar esto último, me miró de nuevo y dijo: –venir conmigo, os presentaré a los demás.&lt;/p&gt;Kira y yo la seguimos hasta el exterior y por la calle cubierta de varios centímetros de nieve.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-7858497090635955776?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/7858497090635955776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=7858497090635955776&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7858497090635955776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7858497090635955776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/09/da-20-segunda-parte.html' title='Día 20 - Segunda Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-675555599635635408</id><published>2007-09-12T21:03:00.000+01:00</published><updated>2007-09-12T21:06:46.821+01:00</updated><title type='text'>Off Topic - Encuestas</title><content type='html'>Hoy inauguro oficialmente las encuestas de Prisión Infernal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iré posteando encuestas relacionadas con la historia, personajes, escenarios, etc. para recoger vuestras impresiones. Siempre es más fácil y rápido, hacer click en una encuesta que dejar un comentario :)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, espero que os guste la idea. Si alguien tiene alguna propuesta para hacer una encuesta, por favor, que no dude en dejarme un comentario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-675555599635635408?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/675555599635635408/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=675555599635635408&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/675555599635635408'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/675555599635635408'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/09/off-topic-encuestas.html' title='Off Topic - Encuestas'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-2470968326091514628</id><published>2007-09-11T23:22:00.001+01:00</published><updated>2007-09-11T23:22:44.972+01:00</updated><title type='text'>Día 20 - Primera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los rayos del sol entraron por la ventana y me golpearon en el rostro desperezándome. Abrí los ojos y miré en derredor. Seguía en la habitación de la casa en las montañas. Kira dormía a mi lado. Su pecho ascendía y descendía bajo las sábanas en un ritmo acompasado y tranquilo. Me incorporé en la cama apoyando la espalda en la pared y la observé con deseo. Sus largos cabellos estaban desparramados por la almohada, como un intenso mar marrón que cubría su sedosa piel. Sus voluptuosos labios estaban entre abiertos. La cicatriz en su mejilla. Todo de ella me tenía maravillado. Era un ángel caído del cielo para estar con migo. Con ella había vuelto a creer en la posibilidad de querer a otro ser humano más que mi propia vida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Había alguien más en la habitación con nosotros. Me volví y vi que Carla estaba apoyada contra el quicio de la puerta abierta. Me estaba observando con una sonrisa en el rostro. Al ver que la miraba levantó su pequeña manita y me saludó en silencio. Yo la correspondí sonriendo y me levanté de la cama, procurando no despertar a Kira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Solo iba vestido con los pantalones vaqueros pero no tenía frío. La casa en la que estábamos no debía haber permanecido mucho tiempo desatendida, ya que seguía estando aislada del frío del exterior.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Salí al pasillo y seguí a Carla hasta la sala de estar donde la noche anterior había estado tomando un café con mis compañeros. Y como la noche anterior, ellos también estaban allí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang me ofreció una humeante taza de chocolate caliente. La tomé con un asentimiento de cabeza y tomé asiento en uno de los sillones frente a los humeantes rescoldos de la chimenea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Bueno ¿cómo vamos a hacerlo? –pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los tres se mantuvieron en silencio. Parecían no haberlo decidido aún. Por fin, Kevin abrió la boca y me dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Creo que deberíamos dividirnos en dos y unos inspeccionar las casas al este y los otros las que están al oeste. Cada grupo a un lado de la carretera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira apareció por el pasillo, con cara de dormida y preguntó:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Cuando empezamos?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Tu deberías quedarte para descansar&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;–dije con rapidez y determinación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–De eso nada, yo voy a salir, igual que tú...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No, tu no vas a salir, te quedarás a descansar –dije tratando de sonar firme. –Además, alguien se tiene que quedar a cuidar de Carla...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ya me quedo yo con Carla –dijo El Cirujano de repente. Después dio un sorbo al café que estaba bebiendo y me observó con su pueril sonrisa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me volví hacia Kira y vi que me miraba con enfado. Lo que había dicho le había ofendido. Ya empezábamos, no iba a ser todo color de rosa...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Vale, vale... iremos Kira y yo en un grupo y Jon Sang y Kevin en el otro –les dije zanjando el tema. Volví a mira a Kira antes de que se marchara y vi como me miraba meneando la cabeza, con el ceño fruncido. Después se marchó para prepararse.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Estábamos los cuatro de pie, frente a la casa en la que nos habíamos refugiado la pasada noche. El viento empujaba los copos de nieve contra nuestros rostros desde el norte. Kevin iba armado con su rifle de asalto y yo llevaba el rifle de plasma. Jon Sang y Kira no tenían otras armas que los cuchillos de cocina que habíamos traído con nosotros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Bien, tened mucho cuidado –nos dijo Kevin en voz alta para que le pudiéramos escuchar por encima del rugido del viento. –Siempre que abráis una puerta, colocaros uno a cada lado... tened vigiladas todas las salidas... gritar si necesitáis ayuda, acudiremos lo antes posible.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira y yo asentimos y nos despedimos. Cruzamos la carretera y nos dirigimos a la primera casa&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;que había junto a esta. Nos habíamos vestido con ropas que habíamos encontrado en los armarios de la casa que ocupamos la noche anterior. Yo seguía llevando mis pantalones vaqueros pero arriba me había calado un jersey de lana y una cazadora para la nieve de color rojo. Kira se había puesto unos pantalones recios de nylon y una chaqueta parecida a la mía de color azul claro; además, se había embutido la cabeza en un gorro blanco de lana con dibujos rojos y verdes. Irónicamente, teníamos el aspecto de simples turistas que hubieran venido a disfrutar de un fin de semana esquiando. Lo que no encajaba con aquella imagen pacífica y vacacional era el rifle de plasma que llevaba yo en las manos y el cuchillo de cocina de veinte centímetros que Kira sujetaba con su diestra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La tormenta amainó un poco cuando alcanzamos la puerta principal de la primera casa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Listo? –inquirió Kira apoyándose contra la puerta y sujetando el picaporte con la mano libre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo me posicioné frente a la puerta y apuntando con mi arma asentí. Ella, contó hasta tres y abrió la puerta de golpe apartándose del hueco para dejarme vía libre para abrir fuego. La hoja de madera de la puerta giró sobre los goznes hasta golpear la pared por el lado interior; el ruido fue engullido rápidamente por el, cada vez más tranquilo, aullido del viento. Una oleada de copos de nieve brillantes entraron al silencioso interior cayendo rápidamente al suelo de madera y desapareciendo en no menos tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Entré de golpe girando noventa grados con el rifle por delante, preparado para disparar a cualquier cosa que se moviera en el silencioso interior. Kira me siguió, entrando en el recibidor y cerrando la puerta detrás nuestra. El aullido del viento murió en un instante. Era extraño el pasar de tanto ruido a un silencio tan poco natural. Me recordó al interior de una tumba y un escalofrío me recorrió la espalda hasta erizarme los cabellos de la nuca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Había una puerta a cada lada y unas escaleras que subían al piso superior. Kira me llamó a atención agarrándome del brazo y con gestos, en silencio, me dijo que ella tomaría el piso superior y yo el inferior. No me gustó nada la idea de separarnos pero accedí en silencio. Si no nos repartíamos las casas, nos costaría demasiado tiempo inspeccionar todo el pueblo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Se marchó, ascendiendo las escaleras de madera sin hacer nada de ruido. La verdad era que había tenido una buena idea, yo pesaba más y seguro que habría hecho crujir los tablones de madera de las escaleras con mi peso. No sin hacer un esfuerzo para concentrarme en mi tarea, me alejé de las escaleras pasando por una de las puertas. Entré a la cocina. Era grande y tenía una hilera de armarios y una encimera en medio del espacio, además de las normales ubicadas contra la pared del fondo. Las múltiples ventanas iluminaban el espacio lo suficiente como para que no hubiera sombras por ninguna esquina.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Respiré profundamente y continué caminando hasta el final de la estancia, para salir por la otra puerta. Esta daba a un corto pasillo de unos tres metros de largo. Había otras tres puertas, delante y a ambos lados. La de la derecha era exterior y debía dar al patio trasero, decidí dejar aquello para el final. Abrí la de la izquierda. Daba a un pequeño cuarto de baño sin ventanas y poco iluminado. No había nada allí. Regresé al pasillo y atravesé la última puerta entrando al enorme salón. Había una mesa larga de ocho plazas en un extremo y dos sofás y tres sillones alrededor de un equipo de entretenimiento en el otro. Todo en silencio y vacío. Me acerqué a la enorme mesa de madera y pasé uno de mis dedos sobre su superficie blanquecina. Tras la yema de mi dedo iba quedando un rastro más oscuro, el color real de la madera barnizada. Me miré el dedo. Polvo. Era polvo. Una capa gruesa de polvo que podía ver sobre todos los muebles de la casa. Hacía tiempo que la casa estaba vacía. Probablemente antes de que la plaga se extendiera por el planeta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Si era cierto que llevaba tanto tiempo abandonada, no íbamos a entrar nada útil allí. Me dispuse a ir en busca de Kira para pasar a la siguiente vivienda cuando escuché un golpe en el piso superior, sobre mi cabeza, seguido por el grito de una mujer. Era Kira quien había gritado, reconocí su voz. Me eché a correr, sintiendo sudor en las palmas de mis manos y el corazón palpitando dentro de mi pecho como una fiera rabiosa que tratase de escapar de su jaula de huesos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-2470968326091514628?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/2470968326091514628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=2470968326091514628&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/2470968326091514628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/2470968326091514628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/09/da-20-primera-parte.html' title='Día 20 - Primera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-4214596376313650709</id><published>2007-09-11T23:14:00.000+01:00</published><updated>2007-09-11T23:19:38.700+01:00</updated><title type='text'>Off Topic - Vacaciones bien merecidas</title><content type='html'>Hola a todos. Lo primero, pediros disculpas por mi ausencia. Esta vez, sí que ha sido por mis vacaciones. Aún no las he terminado, pero después de tomarme la mayor parte de los días para descansar, me he vuelto a poner frente al teclado de mi PC y he escrito un nuevo capítulo. Habíamos dejado la historia en el principio de una nueva etapa que me emociona. Es un nuevo tercio en la historia que me da la oportunidad de profundizar en los personajes y refrescar todo el argumento un poco para que no llegue a ser repetitivo o aburrido. Creo que os va ha gustar esta nueva etapa que comencé hace unos pocos capitulos y que retomo ahora.&lt;br /&gt;En fin, cualquier comentario, opinión (protesta por mi tardanza), por favor, no dudeis en postearla como comentario.&lt;br /&gt;Nada más, os dejo con el nuevo capítulo que espero os guste y os entretenga tanto como me ha entretenido a mí mientras los escribía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-4214596376313650709?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/4214596376313650709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=4214596376313650709&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4214596376313650709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4214596376313650709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/09/off-topic-vacaciones-bien-merecidas.html' title='Off Topic - Vacaciones bien merecidas'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-815108668061867280</id><published>2007-08-25T20:28:00.001+01:00</published><updated>2007-08-25T20:28:49.979+01:00</updated><title type='text'>Día 19 - Quinta Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sentí como mi cuerpo estaba apoyado contra una superficie blanda. Pero no estaba fría, así que no debía ser nieve. Abrí los parpados y me encontré en un espacio oscuro a excepción de un tenue resplandor que entraba por el hueco de una puerta a unos metros de distancia. Yo no estaba al nivel del suelo, así que supuse que estaba sobre una cama. ¿Cómo había llegado hasta allí? Moví los dedos de las manos y comprobé que no me dolían y ya no estaban entumecidos. Si bien aún sentía mi cuerpo frío como un termo de hielo. A mi derecha podía escuchar la respiración acompasada de alguien durmiendo. Alargué la mano y sentí el cuerpo de alguien, recostado a mi lado. Me incorporé y eché un vistazo. Me costó unos minutos distinguir en la oscuridad el bello rostro de Kira. Así que habíamos sobrevivido. Aparté la manta que me cubría y sentí como emanaba calor de ella. Me aseguré de que Kira quedaba bien tapada y caminé hasta la salida de la habitación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El viento aullaba en el exterior rozando las paredes exteriores. Podía sentir la madera del suelo bajo mis pies desnudos. Era cálida al tacto, pero no estaba templada por métodos artificiales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Salí a un pasillo largo y con varias puertas cerradas a los lados. La luz provenía del final del mismo. Caminé hacia allí apoyando las manos en las paredes de los lados para guardar el equilibrio. Al final, el pasillo se abrió en una amplia sala con muebles toscos y escasos. La débil luz creaba sombras danzantes que no dejaban de moverse de un lado a otro. La fuente de luz no era otra cosa que una hoguera en una chimenea empotrada en una de las paredes de la sala. Los cristales de dos ventanas en la pared contigua lanzaban destellos fugaces pero escondían el exterior. Jon Sang, Kevin y El Cirujano estaban sentados en unos sillones alrededor de la lumbre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola –susurré avanzando hacia el sofá de dos plazas y dejándome caer sobre él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los tres se dieron la vuelta sobresaltados y me observaron. Jon Sang sonreía, estaba contento de verme despierto, no cabía duda. El Cirujano tenía aquella peculiar sonrisa pueril, como siempre. Y Kevin me observó con el semblante oscuro, el ceño fruncido. No parecía estar descontento por verme, pero tampoco percibí alegría.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Cómo te encuentras? –preguntó Jon Sang cuando hube tomado asiento junto a ellos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Bien... creo –respondí en un susurro grave. Me froté las manos que aún sentía frías y levanté las palmas frente al fuego, sintiendo su tibieza. Cuando sentí el calor entrando por mis dedos continué: –¿Qué ocurrió? ¿Cómo llegamos hasta aquí?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Cuando te marchaste –me contó El Cirujano –seguimos adelante hasta que encontramos la primera casa del poblado, esta. Cogí varias prendas de más abrigo y volví al camino para buscarte. Después de mucho buscar te encontré tirado en el suelo y medio enterrado en la nieve. –Hice un gesto con la cabeza en señal de agradecimiento. No se dio por aludido y continuó con su narración: –Estabas cerca de la muerte; y Kira también... os traje hasta aquí y después de quitaros toda la ropa os metimos en esa cama, bien cubiertos con varias mantas. Por lo que puedo ver, te has repuesto rápido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Asentí sonriendo a mi amigo. Ya había perdido la cuenta de las veces que me había salvado el culo. Desde luego que si alguna vez conseguíamos escapar de aquel maldito planeta, le debía muchas cervezas. Le estaría eternamente agradecido. Aún no sabía cual era la razón por la que arriesgaba su vida por mí, pero lo agradecí de todos modos. Quizá la cuestión fuera que yo era un malpensado de escándalo y que en mi fuero interno creyese que toda acción bien intencionada escondía un interés oculto y muy poco altruista. Pero claro, esa podía ser mi impresión del mundo, pero no por ello la realidad del mismo. A lo mejor el interesado era yo y como reza el antiguo refrán "piensa el ladrón que todos son de su condición".&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Opté por no darle más vueltas, so pena de sentirme más miserable aún y acepté una taza de café humeante que Jon Sang me ofreció. Bebí un sorbo del cálido brebaje y me sentí revitalizado cuando sentí el calor del líquido bajando hasta mi estómago.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Las llamas saltaban y los tablones crepitaban en el hogar a la vez que las sombras les seguían el ritmo danzando por toda la habitación y creando un ambiente surrealista y misterioso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kevin no había abierto la boca en todo el rato que había estado allí, pero me observaba con atención. Como inspeccionándome. Supuse que su entrenamiento militar lo obligaba a asegurarse de que ciertamente estaba bien y no había sufrido la congelación de ninguna parte de mi cuerpo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Habéis encontrado alimentos? –inquirí tras dar un pequeño sorbo de café y escaldarme la lengua en el proceso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí, pero la mayoría están caducados –me respondió Jon Sang. Después de unos segundos añadió: –Eso sí, agua tenemos para rato...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sonrió y yo le correspondí con una sonrisa un poco forzada, pero que estimé suficiente para no parecer descortés con mi compañero. Si bien no era el agua lo que me preocupaba en aquellos momentos. Era más que obvio que agua íbamos a tener toda la que necesitásemos con tanta nieve por todos lados. Ahora nuestra prioridad era el alimento y el calor. El tema del calor lo parecían tener bajo control, la casa en la que estábamos estaba bien aislada y podíamos hacer fuego, pero no así el de los alimentos. Tendríamos que pensar algo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Quizá haya animales en estas montañas que podamos cazar? –sugerí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No creo que haya muchos animales, pero aún así... –me contestó Jon Sang –¿y si están infectados?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Tenía razón. Era una posibilidad. Recordé los lobos y las bestias voladoras con las que nos habíamos encontrado. Bebí otro sorbo de café ardiente y frunciendo el rostro traté de pensar en otra posibilidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los troncos de madera crepitaban en la lumbre lanzando chispas que se escapaban por el agujero de la chimenea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Creo que antes de tomar ninguna decisión debemos inspeccionar todo el pueblo –dijo Kevin. –Puede que encontremos a alguien escondido en alguna casa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Asentí. Había dado por hecho que ya habrían investigado el resto del pueblo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Buena idea –dije dando otro sorbo al brebaje.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kevin sacó un paquete de cigarrillos del bolsillo de su pernera y me ofreció uno. Cogí agradecido y me lo coloqué entre los labios. Él sacó uno para sí y rebuscó en otro bolsillo sacando el mechero. Encendió ambos cigarrillos y se guardó todo en el bolsillo. El humo desaparecía entre las sombras que nos rodeaban.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hagámoslo cuando salga el sol –dijo El Cirujano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Buena idea –dijo Kevin. –Yo haré la primera guardia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El Cirujano y Jon Sang se marcharon a un dormitorio vacío para descansar. Yo me quedé con Kevin, terminando mi cigarrillo. En el exterior el viento seguía aullando como un animal enfurecido y podía escuchar como la nieve golpeaba contra los cristales haciendo el mismo sonido que la lluvia contra el vidrio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Será mejor que descanses. Mañana será un día largo –me dijo él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo asentí. Dejé la taza sobre una mesa a medio terminar y lancé la colilla al fuego.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Nos vemos mañana –dije a la vez que me marchaba de vuelta a la cama en donde Kira seguía durmiendo plácidamente.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-815108668061867280?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/815108668061867280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=815108668061867280&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/815108668061867280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/815108668061867280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/08/da-19-quinta-parte.html' title='Día 19 - Quinta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-3534741723852471715</id><published>2007-08-18T18:47:00.000+01:00</published><updated>2007-08-18T18:48:06.872+01:00</updated><title type='text'>Día 19 - Cuarta Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang manejaba el largo vehículo con precaución pero poca seguridad. Cada vez que nos acercábamos a una curva cerrada, él soltaba el acelerador y casi detenía el autobús por completo al entrar en ella. El cielo se iluminó un poco más pero llegó hasta un punto que no pasó. La capa de nubes que lo cubría entristecía el ambiente. La luz grisácea pintaba todo el ambiente de tonalidades del blanco y del negro, haciéndonos creer que a través de las ventanas veíamos una de aquellas viejas películas en dos dimensiones que ni siquiera tenían color.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo me había sentado solo en los asientos junto a los que Carla dormía tranquilamente. Kira sin embargo, se había marchado hasta la última fila de asientos y se había tumbado allí. Creo que pretendía descansar un rato. No comprendía la razón por la que no me había invitado a tumbarme con ella, pero la respeté y no se lo mencioné. Tendría tiempo para preguntarle más adelante. O al menos eso esperaba. El combustible no duraría mucho más y el día avanzaba sin descanso. Si nos quedábamos tirados muy lejos del pueblo, el camino hasta él a pie sería criminal y cabía la posibilidad de que no sobreviviéramos en caso de que nos pillara la noche. A medida que avanzábamos y ganábamos altura, la temperatura descendía. El único de nosotros que estaba más abrigado era Kevin, con sus ropas militares, poco apropiadas para el calor del desierto, pero que ahora le resultarían muy útiles.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Carla se despertó. Levantó la cabeza y me buscó en el interior del autobús. Cuando me encontró, me miró con los ojos hinchados y legañosos y su rostro se iluminó con una sonrisa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola –le susurré sonriendo y sintiendo como la piel cercana a los raspones de mi cara se estiraba y me producía punzadas de dolor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola. –Miró en derredor a través de las ventanas y preguntó: –¿Aún no hemos llegado?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Meneé la cabeza frunciendo los labios y arqueando las cejas. Ella se encogió de hombros y se levantó. Sujetándose a los asientos cruzó el pasillo y se sentó en el asiento junto al mío. Cogió mi brazo y lo colocó sobre sus hombros. Se acomodó en el hueco entre mi brazo y mi pecho y cerró los ojos, bostezando. Sentí la tibieza de su pequeño y frágil cuerpo y volví a sentir aquel calor dentro de mi pecho. Era una sensación muy dulce; como si pudiese aspirar hasta que me reventaran los pulmones, como si fueran pozos sin fondo. Me picaron los ojos al humedecerse con lágrimas. Pero no eran de tristeza. No me costó nada reprimirlas, si bien aquello me descolocó. ¿Qué me estaba pasando? ¿Acaso me estaba convirtiendo en un mojigato, un sentimental que se echa a llorar ante la primera prueba de afecto?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Suspiré profundamente, la cabecita de Carla ascendiendo sobre mi pecho, y recuperé el control.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Hasta hacía poco, había pensado que el golpe de suerte que tuve al escapar de la prisión se había visto ocultado por tanta mala suerte desde aquel momento, hacía ya muchos días. Pero quizá no todo lo que me había ocurrido desde entonces había sido para peor. Con Carla, tenía la sensación de que había cerrado un círculo, de que había cicatrizado una antigua y sangrante herida desde mi infancia. Era como si hubiera recuperado a mi hermanita. Kira me había ayudado a recuperar el amor que había perdido con la traición de aquella mujer en la capital de este maldito planeta. Y con Jon Sang y sobre todo con El Cirujano, había vuelto a confiar en unos compañeros y ahora ya amigos. Era como uno de aquellos viajes de iniciación que tanto pregonaban los místicos. Sin embargo no había nada místico en todo el asunto. Más bien habían sido las circunstancias negativas las que me habían forzado, las que me habían revuelto el interior de mi alma y me habían obligado a ver las cosas desde otra perspectiva.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El autobús saltó sobre un bache en el camino y Carla abrió los ojos con alarma. Pero al momento, tras mirar mi tranquilo rostro, se cerraron como si tuviera pesas de plomo atadas a los párpados. Apretujé su cuerpecillo contra mí y sentí como ella me abrazaba con fuerza. Mi pequeña Carla...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los parches de nieve eran cada vez más abundantes y el terreno más rocoso. La escasa vegetación que habíamos dejado atrás desapareció por completo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Y entonces el motor eléctrico disminuyó de velocidad. El autobús seguía moviéndose pero con menor velocidad y fuerza. Poco después nos detuvimos. Finalmente había ocurrido. Nos habíamos quedado sin combustible. Jon Sang accionó el freno de mano y se giró en el asiento. Me dedicó una mirada de disculpa como si hubiera sido culpa suya. Yo me encogí de hombros y le sonreí. ¿Qué otra cosa podía hacer?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Carla levantó la cabeza, esta vez completamente alerta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Ya hemos llegado? –dijo sonriendo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ya casi –contesté yo haciendo un gesto para que se levantara del asiento para dejarme pasar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El Cirujano y Kevin caminaron por el pasillo central hasta donde Jon Sang nos miraba sin expresión alguna en su rostro. Yo me reuní con ellos. Kira no se levantó de donde estaba. Parecía seguir durmiendo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Avisa a Kira, anda –le dije a Carla cuando se acercó a nosotros. No quería que escuchara lo que teníamos que hablar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Bueno, ¿y ahora qué? –inquirió Jon Sang cuando la niña se había alejado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Haremos lo que habíamos quedado que haríamos –dijo El Cirujano con un tono de voz cortante. En su rostro no había ni rastro de aquella sonrisa pueril, lo que me preocupaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Vámonos entonces –zanjó Kevin accionando el interruptor que abría la puerta. Esta se deslizó hacia un lado dejando entrar una oleada de viento helado que nos dejó paralizados. –Lo mejor será moverse rápido, andar deprisa, quiero decir. Así nos mantendremos en calor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Arqueé las cejas asintiendo y frotándome los brazos desnudos. Tenía todos los pelos de punta por el cambio de temperatura tan brusco.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Nos cargamos con todos nuestros enseres y comenzamos el arduo camino.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué tal? ¿Has descansado? –le pregunté a Kira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Ella asintió sonriéndome pero no dijo nada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kevin abría la marcha, caminando por el centro de la calzada con el rifle colgado del hombro. Después le seguía El Cirujano, con una mochila en la espalda. Jon Sang avanzaba detrás de este, inclinado por el peso de su propia mochila, la que más peso llevaba. Cerrando la columna, íbamos Carla y yo de la mano y Kira a nuestro lado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Nuestras bocas eran chimeneas de humo blanco que emanaba cuando hablábamos. El aire frío me quemaba los pulmones al aspirar. De vez en cuando una fuerte ráfaga de viento gélido nos azotaba desde las cumbres obligándonos a inclinarnos contra él para poder seguir avanzando. El frío parecía adormilar el dolor de mi rostro, lo cual agradecí, porque me regaló unas horas de descanso. Podía pensar con mayor claridad y concentrarme en el esfuerzo de la caminata y del frío. Pero por otro lado, eso era prueba suficiente de la temperatura a la que nos estábamos enfrentando y lo peligroso que sería que nos cayera la noche encima. Como el cielo estaba encapotado, no había manera de saber cuando llegaría ese momento. Quizá Kevin llevase un reloj de pulsera, pero me daba miedo preguntarle, por si me decía que habíamos pasado ya el medio día.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Unas horas después de haber comenzado la caminata hicimos un alto y tomamos asiento en el borde del asfalto, a pocos centímetros de la nieve que ya cubría todo el terreno como si se tratara de un impoluto manto blanco. Nos acurrucamos unos a otros dándonos calor. La pobre Carla estaba tiritando. Yo sentía los dedos de las manos entumecidos y atontados. No aguantaríamos mucho de aquel modo. Comimos algo rápidamente y volvimos a ponernos en marcha. Calculé que no habríamos estado más de media hora parados, pero lo sentimos terriblemente en las extremidades. A pesar del cansancio me arrepentí de habernos parado. El frío nos mordía la piel como un terrible animal que quisiera quitarnos primero las partes más vulnerables de nuestra anatomía para después seguir con el resto de nosotros. Las orejas de Jon Sang estaban rojas como tomates y no podía ni tocárselas de lo mucho que le dolían.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me acerqué a Carla y le deshice la coleta que llevaba anudada en la nuca. Su cabello le protegería las orejas y la nuca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Avanzábamos lentamente. Jon Sang y El Cirujano caminaban codo con codo, casi pegados detrás de Kevin que seguía abriendo el camino. Yo avanzaba con Carla pegada a mi costado y de vez en cuando le restregaba los brazos para darle calor. Kira caminaba la última, rezagada y con el semblante pálido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Varias horas transcurrieron sin que ninguno abriera la boca. Estábamos cansados de la caminata pero ninguno pensaba en detenerse. Hacerlo significaría la muerte.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El viento aumentó de intensidad y soplaba continuo y nos traía copos de nieve que nos golpeaban el rostro y se nos metían en los ojos cegándonos. Justo lo que necesitábamos, una tormenta de nieve. El aullido era ensordecedor y en pocos minutos dejamos de ver mucho más adelante. Una cortina blanca calló sobre nosotros y nos impedía ver más allá de varios metros por delante de Kevin.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El Cirujano se volvió y me gritó algo que no conseguí entender. Se detuvo y me acerqué a él encogiéndome de hombros. Ahora prácticamente arrastraba a Carla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¡Kira! –me repitió por encima del rugido del viento en mis oídos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me volví y entonces entendí lo que me estaba diciendo. No había ni rastro de nuestra compañera. Cierto era que mi campo visual no iba más allá de cinco metros. Cogí a Carla en brazos y se la coloqué a El Cirujano a la espalda. Ella se agarró desorientada y aturdida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¡Seguir adelante! –grité –¡Ahora os alcanzo!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me di media vuelta y comencé a caminar de regreso por el camino que habíamos andado hacía escasos minutos. Observé el suelo que pisaba y me percaté de que la nieve comenzaba a cubrir el negro asfalto con una fina capa blanca y pronto desaparecería bajo ella. Sería imposible encontrar el camino. Estaríamos perdidos para siempre. Debía darme prisa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Eché a andar con rapidez, siguiendo las huellas que habíamos dejado y que desaparecían ante mis ojos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Pocos minutos después eché la mirada al suelo y no vi el asfalto. Me detuve. Miré en derredor, buscando señales del camino, pero no encontré ninguna. La ventisca agitaba mis cabellos en todas direcciones y los copos de nieve me mordían las heridas del rostro haciendo que me lagrimearan los ojos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¡Kira! –aullé, tratando de que mi voz se escuchara por encima del aullido terrible del viento. Si bien sabía que mi grito se perdería entre el viento y sería inaudible a pocos metros. –¡Kiraaa!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;¿Qué podía hacer?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me agaché en cuclillas y rasqué la capa de nieve en busca del asfalto. Las puntas de los dedos me gritaron de dolor. Los tenía rojos y completamente entumecidos. Me costaba moverlos, como si estuvieran atrofiados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me sentí desfallecer. Como si todas las energías se me escaparan por los poros de la piel. Y entonces... vi algo unos metros a mi derecha. Un bulto tirado en el suelo. Me acerqué hasta allí a cuatro patas y suspiré aliviado. Era Kira. Había perdido el conocimiento y estaba tirada y medio enterrada en nieve en el suelo. Hice acopio de todas las fuerzas que me quedaban y me la cargué a la espalda, dejando la mochila en el suelo. Pronto desaparecería bajo la nieve.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Comencé el camino de regreso. Si bien no estaba seguro de llevar la dirección correcta. Caminaba lentamente, temeroso de dar un paso sobre algún acantilado. Mi mente pareció elevarse sobre nuestros cuerpos como si pudiera mirar hacia abajo y verme cargando con el cuerpo de Kira.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Como si me hubiera desconectado de toda sensación física. Sentía como los parpados me pesaban y amenazaban con cerrarse.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;No veía nada más que blancura por todos lados. Era como estar suspendido en el espacio profundo pero en lugar de ser este negro como la noche, era blanco y estaba lleno de pequeñas partículas que me golpeaban por todos lados como pequeñas cuchillas afiladas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;No sé cuanto rato estuve andando de aquel modo, pero al final me desplomé sobre la suave manta blanca. Mi rostro estaba medio enterrado dejando solo uno de mis ojos por encima de la nieve. Entorné el párpado y me pareció ver algo más adelante. Sería una de aquellas alucinaciones, como las que se tienen cuando se camina mucho rato bajo el intenso sol. La nieve debía tener un efecto similar en la mente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sentí como el parpado se me cerraba y todo cambió del blanco al negro...&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-3534741723852471715?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/3534741723852471715/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=3534741723852471715&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3534741723852471715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3534741723852471715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/08/da-19-cuarta-parte.html' title='Día 19 - Cuarta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-1377958858436023497</id><published>2007-08-13T20:21:00.001+01:00</published><updated>2007-08-13T20:21:57.950+01:00</updated><title type='text'>Día 19 - Tercera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El cielo se aclaraba pero no llegaba a tomar una tonalidad azulada, se iluminaba blanquecino y triste. Frente a nosotros el este el oculto horizonte oriental debía estar ya completamente iluminado. Pero la zona de cielo que podíamos ver seguía en penumbras y sin estrellas. Un fuerte viento había comenzado a soplar desde las cumbres de las montañas bajando la temperatura hasta tal punto que tuve que cerrar todas las ventanas del vehículo para que los demás, que aún dormían no se resfriaran. La cuesta por la que ascendía la carretera era ahora muy pronunciada y mantenía el acelerador apretado hasta el fondo para que el autobús no decelerara. El motor eléctrico no era muy potente y no estaba preparado para manejar esta clase de subidas. No dejaba de ser un vehículo para cortas distancias. El lector de combustible marcaba menos de medio depósito. Nos duraría unas cuantas horas más y después... Dios diría. Pero era un problema, porque no llevábamos ropas de abrigo y la temperatura, a medida que subíamos, bajaba más y más. Mientras pudiéramos avanzar con el autobús, estábamos resguardados del mordisco del viento helado que bajaba de los altos picos nevados, pero si nos quedábamos sin combustible y debíamos seguir a pie... no sabía si aguantaríamos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Escuché como alguien se movía detrás mío. Eché un vistazo y vi que El Cirujano se había despertado y se acercaba hacia mi asiento. Que poco dormía. Lo había relevado hacía tres o cuatro horas y ya estaba despierto. No entendía como era capaz de aguantar con tan poco descanso. Se acercó hasta mi lado y miró a través del parabrisas delantero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Hacía poco que había apagado las luces delanteras del autobús, el cielo iluminaba lo suficiente para seguir sin ellas y además, así ahorraríamos combustible (otras de las razones por las que no había encendido la calefacción). Mi compañero suspiró.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Cómo vamos?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Bien –respondí sin mucha seguridad en mi voz. –Estas montañas no acaban nunca. No creo que antes de la infección utilizaran mucho este camino.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Estoy de acuerdo contigo, pudiendo sobrevolar las montañas, no pasarían por aquí muchas veces.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Continuamente debía girar y girar en curvas cerradas y ciegas que rodeaban riscos y barrancos de cientos de metros de altura. En la mayoría de los casos no había vallas ni quitamiedos y la carretera se estrechaba. En varias ocasiones tuve que arreglármelas para girar en una curva con un despeñadero a menos de medio metro de las ruedas del autobús.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Cogí la botella de plástico de agua mineral que tenía en el salpicadero y bebí un poco. Después se la pasé a mi compañero. Tomó un trago y tras enroscar el tapón la volvió a dejar donde había estado antes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Tienes hambre? –me preguntó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Se marchó hacia detrás, por el pasillo central que separaba los dos grupos de asientos. Al poco regresó con dos barritas energéticas en la mano. Abrió el envoltorio de una y me la entregó. Después abrió el otro envoltorio y se metió una buena porción. Yo lo imité y sentí como me dolía el lado derecho de la mandíbula al masticar. La piel me tiraba en aquel lado del rostro y sentía como comenzaban a cicatrizar los raspones que me hice la noche anterior. Seguía sintiendo cierta sordera en el oído izquierdo, pero el derecho me funcionaba bien. Aguanté el dolor ya que mi estómago se llevaba quejando bastante rato ya. Hacía muchas horas que estábamos de ayuno. No habíamos comido nada desde la tarde del día anterior. Recordé a Carla y me preocupó el hecho de que no estuviéramos más pendientes de ella. No dejaba de ser una niña y a pesar de que la situación nos estuviera sobrepasando a todos, a los adultos quiero decir, no era excusa para no prestarle la atención que se merecía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Una fuerte ráfaga de viento golpeó el lateral del autobús y lo zarandeó. Sujeté el amplio volante con fuerza y conseguí mantenerlo recto evitando que nos despeñáramos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Si no acaban con nosotros los &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt;, lo hará este maldito viento –comenté más para mí mismo que para mi compañero que seguía masticando a mi lado, sujeto a un agarradero en el frente del salpicadero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Alguien bostezó por la parte trasera del habitáculo. El Cirujano echó un vistazo y sonrió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Nuestro nuevo compañero se ha despertado –me susurró como un comentario privado y siguió comiendo con la vista fija en la carretera que teníamos delante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kevin se acercó a nosotros, estirando los brazos y volviendo a bostezar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola –nos dijo cuando consiguió cerrar la boca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Tosió carraspeando y tomó un trago de la cantimplora que llevaba colgada del cinturón militar, frunciendo el rostro en el gesto característico del que acaba de beber un trago de algún licor fuerte. Se percató de que lo habíamos visto y nos ofreció la cantimplora con un gesto. Los dos meneamos la cabeza y se la volvió a colgar del cinto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Se sacó un cigarrillo y lo encendió, aspirando el humo con placer.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Cuanto combustible nos queda? –preguntó mirando por encima de mi hombro al panel de instrumentos del salpicadero. –Bueno –se respondió a sí mismo –aún tenemos suficiente. Seguramente llegaremos hasta la siguiente estación de abastecimiento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Hay una más adelante? –pregunté con curiosidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí. Está a medio camino de Osgar, un pueblecito en la cima de estas cumbres.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Fruncí los labios asintiendo en silencio. eso era bueno... suponiendo que aún quedara alguien con vida. Con vida y que no estuviera &lt;i style=""&gt;muerto&lt;/i&gt;, claro está.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Terminé la barrita energética y tras abrir un poco la ventana junto a mi asiento la eché fuera. El fuerte viento se la tragó lanzándola al precipicio en una lenta caída de cientos de metros. Volví a cerrar la ventana y sentí un escalofrío por el frescor que había entrado por el hueco en un momento. No llevaba más que unos pantalones vaqueros y una camiseta de manga corta. El cabello de los brazos se me erizó en un escalofrío que pasó pronto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Giré el autobús en otra curva cerrada y salimos a una recta bastante larga que corría por la ladera de la montaña. A un par de kilómetros había una explanada en la que habían construido un pequeño complejo de dos edificios. Uno más amplio en el centro y otro más pequeño a un lado. El tejado del grande, se extendía varios metros después de la fachada creando un parapeto bajo el cual había surtidores para el repostaje de combustible.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Salí de la carretera y aparqué el autobús bajo el tejado de la estación, junto a uno de los surtidores. Apagué el motor y me levanté del asiento del conductor, estirando las piernas que tenía entumecidas. Kira y Jon Sang se despertaron y se reunieron en la parte delantera con nosotros. Carla se revolvió en sueños pero siguió durmiendo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Nos tomamos varios minutos para inspeccionar el terreno sin abrir la puerta. No queríamos que ocurriera como en la ocasión anterior. Cuando estuvimos todo lo seguros que podíamos estar, apreté el interruptor de la puerta. Esta se abrió dejando pasar una ráfaga helada de viento que nos pilló desprevenidos. Sin más dilación salimos al exterior y cerramos la puerta dejando a la pequeña en el interior, protegida del frío.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;En esta ocasión salimos con todas las armas listas para defendernos. Kira con el bate de aluminio, Jon Sang y El Cirujano con sendos cuchillos de cocina, Kevin con su rifle automático de asalto y yo con el rifle de plasma.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Lo primero que hicimos fue inspeccionar todo el complejo separados en dos grupos: Kira y yo por un lado y El Cirujano, Jon Sang y Kevin por el otro. Estaba abandonado y por las pintas hacía mucho tiempo que no pasaba nadie por ahí. Más de lo que había durado la infección. Comprobamos los niveles de combustible de los surtidores y todos estaban a cero. También miramos en el interior de los edificios, en busca de provisiones o armas. No había nada en el interior aparte de viejos muebles y aparatos electrónicos estropeados y llenos de polvo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Nos reunimos junto al autobús.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No nos queda otra alternativa que continuar adelante y confiar en que llegaremos a Osgar con lo que nos queda de combustible.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Cuanta distancia habrá hasta allí? –preguntó Jon Sang.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No lo sé, siempre he ido en deslizador –contestó Kevin. –A mach dos las distancias siempre parecen más pequeñas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Todos menos Kevin y El Cirujano estábamos tiritando de frío. El helado viento nos mordía sin piedad la desnuda carne de nuestros brazos. Eché un vistazo hacia lo alto de la montaña. A no mucha distancia se podían ver los primeros parches blancos de nieve, al principio escasos y muy separados, pero a medida que ascendía con la mirada más abundantes y espesos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Creo que vamos a tener problemas con el frío –comenté apretando la mandíbula y sintiendo el dolor de mi rostro magullado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hombre, mientras nos quedemos dentro del bus estaremos bien –dijo Jon Sang con tono tranquilizador.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No nos queda suficiente combustible para llegar al pueblo –explicó Kevin antes de que yo lo hiciera por él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¡Joder! –exclamó Jon Sang pateando el suelo y tratando de entrar en calor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No nos queda otra opción, seguiremos hasta donde podamos con el autobús –dijo El Cirujano al fin –y recemos para que si nos quedamos tirados, podamos llegar hasta allí antes del anochecer.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-1377958858436023497?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/1377958858436023497/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=1377958858436023497&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1377958858436023497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1377958858436023497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/08/da-19-tercera-parte.html' title='Día 19 - Tercera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-3705621972811907311</id><published>2007-08-10T19:33:00.000+01:00</published><updated>2007-08-10T19:34:19.941+01:00</updated><title type='text'>Día 19 - Segunda Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira detuvo el vehículo en mitad de la calzada para que Carla pudiera desahogar su vejiga. El motor se silenció y las luces murieron. Una oscuridad profunda y tensa nos engulló. Todos salimos al frescor del exterior y estiramos las piernas. Llevábamos varias horas de viaje, remontando las altas montañas de la oscura sierra que se alzaba sobre nuestras cabezas únicamente visible porque la mitad del cielo estaba completamente a oscuras y sin estrellas. Kira se equipó con una potente linterna y acompañó a Carla. Se alejaron varios metros de la carretera y de nosotros y se ocultaron tras unos arbustos. Podía ver como el haz brillante de la linterna nacía en el suelo y se perdía en la distancia saltando desde un peñasco cercano hacia el vacío. Jon Sang caminó hasta el arcén de la carretera, al otro lado del autobús y orinó allí. El Cirujano, Kevin y yo nos quedamos junto a la puerta del vehículo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Nuestro nuevo compañero sacó un paquete de cigarrillos de uno de los bolsillos del pantalón y le ofreció a El Cirujano, este negó con la cabeza, después me ofreció a mí y yo sí que accedí. Cogí uno y me lo encendí con mi propio mechero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Aún queréis llegar hasta la capital? –inquirió Kevin echando humo azulado por la boca mientras hablaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí –respondí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Suspiró y meneó la cabeza. No daba la impresión de que le pareciera buena idea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿No crees que sea una buena idea? –le pregunté. Tenía curiosidad por saber cuál era la razón por la que se había unido a nosotros y no se había quedado en la ciudad, luchando con los demás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Creo que es una idea suicida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Entonces ¿por qué has venido?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No quería morir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Una respuesta tan buena como cualquier otra. Ninguno de nosotros quería morir, pero él era el único que tenía esa mirada de completa perdida de esperanza, un desánimo tan profundo que parecía estar a punto de romper a llorar en cualquier momento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ninguno queremos, por eso continuamos adelante; continuamos de camino a la capital donde... podremos encontrar ayuda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Se echó a reír, pero no era una risa alegre, más bien era una risa nerviosa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué te hace pensar que la gente de la capital no ha sido infectada? –me preguntó dando una calada al cigarrillo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Pues... no lo sé. Pero si no vamos, nunca lo sabremos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Eso es cierto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Claro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí –terminó él y después caímos en un incómodo silencio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me volví hacia el lugar en donde aún refulgía el haz blanco de la linterna. En aquel momento la luz se elevó hasta por lo menos un metro del suelo y comenzó a moverse hacia nosotros en un vaivén. Ya regresaban. Poco después las dos emergieron de entre las sombras y Kira apagó la linterna. Carla caminaba a su lado sujeta a la mano de ella. No pude reprimir una sonrisa al ver a la pequeña. Su pelo estaba todo revuelto y sucio, sus ropas, rotas, desgastadas y sucias, pero aún así, tenía un aspecto inmejorable. Por lo menos para mi.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sube y échate a dormir –le dijo Kira dedicándole una dulce sonrisa. La pequeña hizo caso sin decir ni una palabra y subió al vehículo por la puerta abierta. –¿Y Jon Sang, dónde está?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ha ido al otro lado a echar una meada –le respondí yo acercándome a ella. Me volví hacia los otros y les dije: –vamos a descansar unos minutos, ahora volvemos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira me miró con sorpresa, pero no dijo nada. Puse mi brazo sobre sus hombros atrayéndola hacia mí y caminamos por el arcén, cuesta arriba. La luz de las estrellas iluminaba lo justo para no tropezar, pero nuestro alrededor se difuminaba hasta perderse en un mar de sombras a una distancia de tres metros. Caminamos unos instantes sin hablar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué tal te encuentras? –inquirió ella mirándome en la oscuridad. Yo sentí su mirada, penetrante, si bien su rostro estaba cubierto por las sombras.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Mejor, pero sigo algo mareado y cada vez me duelen más las heridas de la cara.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Te desinfecté los arañazos con alcohol, me extraña que no te despertaras.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Supongo que el golpe que me di en la cabeza fue de órdago.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Lo fue, cuando te vi desde la ventana del autobús pensé que te habías roto la cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ya.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me detuve y la sujeté de las manos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Te he traído hasta aquí para hablar en privado –susurré. –¿Nos podemos fiar de Kevin?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No lo sé. Creo que sí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Por qué?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Porque no quería venir. Al principio insistió en quedarse y morir junto a sus compañeros. Pero Carla lo agarró de la mano y tiró de él hasta que accedió a entrar en el autobús –me explicó Kira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No jodas... –sonreí sintiendo cierto orgullo subiéndome por el pecho. –Es una monada de cría...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Shh... calla... &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Se acercó a mí y me dio un beso en los labios. Yo la abracé con fuerza, abarcando todo su cuerpo entre mis brazos. Kira me abrió la boca y me buscó la lengua con la suya. Mis manos se movían con pasión por todo su cuerpo, acariciando con dulzura y con arrebato al mismo tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira se separó de mí al fin y comenzó el camino de regreso. Me quedé algo descolocado pero al momento comencé a notar un palpitante dolor, acompasado con los agitados latidos de mi corazón, en el lado derecho de la cabeza. No estaba en condiciones para emociones tan fuertes y ella lo sabía. Pero era como si no hubiera podido aguantar aquel arrebato de pasión. Me hacía sentir un candor dulce en el corazón que me llenaba de ánimo y esperanza. Sí. Íbamos a salir de allí con vida. Encontraríamos una nave espacial en la capital y escaparíamos de aquel maldito planeta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El cigarro se me había caído al asfalto. Cogí la colilla y di una última calada antes de volver a soltarla sobre la cálida carretera y aplastarla con el zapato.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sonreí y antes de que Kira desapareciera entre las sombras, la seguí de vuelta al vehículo, cuesta abajo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Un viento frío nos golpeaba desde un lado alborotándome el pelo que comenzaba a estar demasiado largo. El flequillo me caía sobre la frente y se me metía en los ojos. Por la nuca, podía sentir como me había crecido bastante también. Me froté el lado izquierdo de la cara con la mano y sentí como la barba ya no me pinchaba; me había crecido mucho los últimos días. De echo, había dejado de picarme. O quizá fuera por el dolor que me palpitaba en la otra mitad del rostro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Regresamos junto al autobús. Jon Sang se había reunido con los otros dos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Dónde estabais? –preguntó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Quería estirar las piernas –expliqué sin darle importancia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Habéis visto eso –nos dijo Kevin señalando hacia el norte con una mano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Todos nos volvimos y miramos en aquella dirección. A bastantes kilómetros, al pie de la montaña que ahora estaba muy por debajo de nosotros, podíamos ver un fulgor rojizo. Era Travenr ardiendo. No dijimos nada. ¿Qué podíamos decir ante un espectáculo así?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Por lo menos el fuego devorará a los no-muertos –susurró Jon Sang.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí –asintió Kira a mi lado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Pasaron unos minutos en silencio en los que nadie abrió la boca y no hicimos otra cosa que observar la extraña escena. Un océano de sombras iluminado débilmente por las estrellas y un fulgor fluctuante en la base de la montaña. Si no fuera por el hecho de que veníamos de allí y sabíamos lo que había ocurrido, no habríamos podido adivinar qué producía aquel resplandor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Debemos seguir –dijo El Cirujano a la vez que se giraba y entraba al autobús. Los demás lo seguimos. Él se sentó en el sitio del conductor y arrancó el motor. Una vez que estuvimos todos dentro, cerró la puerta y aceleró por la carretera encendiendo los focos delanteros para iluminar el camino.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Carla se había tumbado en dos asientos en la parte delantera del vehículo y ya dormía plácidamente. Kira y yo nos sentamos juntos en la siguiente fila para estar cerca. Jon Sang y Kevin, se sentaron por separado unas filas más atrás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Seguimos nuestro camino, sin saber qué nos depararía el destino.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-3705621972811907311?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/3705621972811907311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=3705621972811907311&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3705621972811907311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3705621972811907311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/08/da-19-segunda-parte.html' title='Día 19 - Segunda Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-9060288892409319251</id><published>2007-08-08T20:06:00.000+01:00</published><updated>2007-08-08T20:07:13.035+01:00</updated><title type='text'>Día 19 - Primera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Mi cuerpo se agitó y recuperé la conciencia. Abrí los ojos para encontrarme en un mar de sombras. Podía escuchar el ronroneo del motor eléctrico. Eso quería decir que estaba dentro del autobús y este estaba en marcha. Me incorporé con trabajo en los asientos donde había estado recostado. La débil luz de las estrellas entraba por las ventanas iluminando pobremente el interior del vehículo. Me había colocado a mitad de camino del final y desde allí podía ver delante mía la espalda de El Cirujano, la de Jon Sang y a Kira en el volante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola –dijo una dulce voz a mi derecha.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me volví hacia allí y vi que Carla estaba sentada en uno de los asientos del otro lado del pasillo, a mi misma altura. Me observaba con el rostro iluminado por una amplia sonrisa. Un brillo especial ardía en sus ojos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué tal pequeña? –le pregunté sonriendo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me incorporé del todo y sentí como todo me daba vueltas. Lo mismo que hubiera sentido si me acabara de beber una botella de whiskey entera, pero sin haber probado ni gota. Sentí nauseas pero las reprimí haciendo acopio de toda mi concentración. No quería vomitar en el autobús, sería muy desagradable, y menos aún delante de la pequeña Carla, se asustaría y preocuparía. Ahora que tenía aquella dulce sonrisa y parecía no sentir miedo, no quería estropearlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Alguien tosió unas filas más atrás. Fruncí el ceño y volví a mirar a todos. Jon Sang, El Cirujano, Kira y Carla. Todos estaban a la vista, no faltaba nadie. ¿Quién había tosido detrás mía entonces?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me volví y pude ver una oscura figura apoyada contra el cristal de mi lado un par de filas de asientos por detrás. Las sombras le cubrían el rostro y lo único que pude ver fue el brillo de sus ojos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La cabeza seguía dándome vueltas y aún no podía pensar con toda claridad. El otro pareció percatarse de mí y me habló con una voz ronca y llena de desánimo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;No pude identificarlo. No sabía quién era. Miré a Carla y ella seguía mirándome con dulzura y sin preocupación. Si ella no estaba preocupada y los demás miraban hacia el frente despreocupadamente, sería porque no representaba peligro alguno. Pero aún así me intrigaba aquel personaje envuelto en las sombras.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Fumas? –me preguntó con la misma voz ronca y grave.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Si.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Vi como se movía pero no pude atravesar las sombras para averiguar qué es lo que hacía. Un momento después vi como me ofrecía algo en la mano estirada hacia mí. Me levanté sujetándome a los cabezales de los asientos y caminé con cuidado hasta la fila en la que estaba él,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;tomando asiento al otro lado del pasillo. Una vez allí pude ver lo que me ofrecía, un cigarrillo. Lo tomé y me lo coloqué entre los labios. Ahora que estaba más cerca, apreciaba que vestía ropas militares, o muy parecidas a las militares. Sin embargo su rostro seguía ensombrecido por las sombras.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Un chasquido de luz frente a su cabeza y una llama amarillenta se encendió iluminando al sujeto. La llama pertenecía a un mechero que él había encendido para prender el cigarrillo que llevaba colgando de los labios. La llama se reflejaba en sus húmedos ojos dándoles un aspecto demoníaco. Sus pómulos creaban sombras oscuras en las cuencas de sus ojos creando la ilusión de que estaba observando a una calavera parlante y las sombras de sus cejas se estiraban por su amplia frente como los cuernos de un sátiro de las antiguas mitologías de los tiempos clásicos de la tierra. Sobre el labio superior le brillaban pálidas canas en un espeso bigote. Aquel rostro, a pesar de la distorsión que creaban las fluctuantes llamas del mechero, me sonaba de algo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La llama desapareció y solo quedó el fulgor de las brasas de la punta del cigarrillo. Me entregó el pequeño cilindro de metal y se volvió a apoyar contra la ventana exhalando humo azulado por encima de la cabeza. Me encendí el mío aspirando el ansiado veneno y le devolví el mechero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿No me recuerdas? –me preguntó carraspeando antes de hablar; su voz grave como si procediera de ultratumba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No –respondí negando con la cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;¿&lt;/span&gt;El control de carretera?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Entonces caí. Aquel bigote y aquella mirada triste y sin esperanza. El guardia que nos había recibido al llegar a la ciudad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ahora te recuerdo, tu eras el guardia que nos recibió... –susurré exhalando una bocanada de humo al hablar– junto a ese otro tipo tan grande...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Si. Gregor, se llamaba Gregor... –su voz se entrecortó y volvió a carraspear.– Era mi subordinado y un buen amigo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Rememoré lo que había ocurrido la pasada tarde y estimé justo pensar que nos habían tratado bien. Al fin y al cabo, nos dejaron repostar y recoger provisiones.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Yo estaba delante cuando llegó su hora...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La voz se le entrecortó y creí que se echaría a llorar, pero no lo hizo, volvió a carraspear y dio una larga calada al cigarrillo. El capullo brilló dibujando sus rasgos en las sombras con tonos rojizos, después desaparecieron cuando exhaló el humo azulado por las fosas nasales. Eché un vistazo hacia la parte delantera y vi como Carla nos observaba con atención. Jon Sang se había vuelto también y me miraba con una sonrisa. Me hizo un gesto con la cabeza y yo le devolví el saludo&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;alzando la mano en silencio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;En el exterior, todo estaba a oscuras. Densas sombras reinaban entre las rocas y peñascos que pasaban junto a nosotros a los lados de la calzada. El vehículo tomó una curva cerrada y comenzó a ascender de manera acusada. Parecía que por fin habíamos alcanzado las montañas. El motor se quejó pero nuestra velocidad no disminuyó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–La sierra –me dijo el otro oteando a través de su ventana que ahora miraba hacia la ciudad que habíamos dejado atrás. A una distancia de unos diez kilómetros se podían ver fuegos devorando altos edificios, pero nada más. Todo lo demás era un mar de negrura.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo me volví para mirar por mi ventana y vi como las rocas ascendían y se perdían en la altura, difuminándose en la oscuridad. No podía calcular cuanta altura tenía aquella pared de roca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Quizá esto signifique nuestra salvación –comenté dando una calada al cigarrillo. La cabeza me dio más vueltas, si es que era posible. El mareo que llevaba de por sí y el humo que estaba tragando, iban a acabar haciéndome vomitar. Solté la colilla en el suelo de goma y la aplasté pisándola con fuerza. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué tal tu cabeza?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Eh? –inconscientemente levanté mi mano hasta tocarme el lado derecho de mi rostro y me encontré con algo que no esperaba. En primer lugar me dio una punzada de dolor allí donde mis dedos rozaron y en segundo lugar, pude sentir como aquella zona estaba húmeda y blanda. Tenía todo aquel lado de mi cara lleno de heridas. Después de una rápida inspección ciega, por medio del tacto y del dolor, pude comprobar que tenía heridas de diverso tipo desde la barbilla hasta la sien, incluyendo mi oreja. Sin embargo si no me tocaba, no me dolía. Era increíble que semejante destrozo no me causara un dolor continuo e insoportable. Aunque, por supuesto, me alegre de que fuera así. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Joder –susurré apartando la mano –debo de tener un aspecto terrible...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El otro se echó a reír pero acabó tosiendo y volviendo a carraspear.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí... no tienes buena pinta... de hecho, te pareces a uno de ellos –dijo volviendo a reír y apagando su colilla en el suelo como había hecho yo antes. Extendió el brazo ofreciéndome su mano –Mi nombre es Kevin Leroux.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Max McMahon –dije estrechándole la mano con fuerza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Encantado...&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-9060288892409319251?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/9060288892409319251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=9060288892409319251&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/9060288892409319251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/9060288892409319251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/08/da-19-primera-parte.html' title='Día 19 - Primera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-1647967609698896962</id><published>2007-07-22T19:39:00.000+01:00</published><updated>2007-07-22T19:40:28.622+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Decimoprimera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Salté al exterior sintiendo como un fresco viento azotaba desde las cercanas montañas que nos observaban como sombras gigantescas y casi invisibles en el oscuro horizonte sureño. Escuché como El Cirujano saltaba al asfalto detrás de mí y me sentí orgulloso de él. Quizá su pasado haya sido oscuro, fuera de la ley, pero en aquel presente me estaba demostrando que podía contar con él, que era mi compañero, que era mi amigo. Hasta entonces, podía tener mis dudas sobre sus intenciones, pero en aquel momento todas desaparecieron al unísono. Me seguía para ayudar a Jon Sang. Lo más sensato hubiera sido quedarse dentro del vehículo y a la primera señal de peligro, salir de allí como alma que lleva el diablo. Sin embargo, había decidido seguirme para salvar a nuestro compañero. No sabía si lo habían encarcelado injustamente, pero a decir verdad, no me importaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Di la vuelta al autobús por la parte delantera girando hacia la bocacalle donde se defendían Jon Sang y los demás de su grupo. Una &lt;i&gt;bestia&lt;/i&gt; se fijó en nuestro compañero y flexionando sus extremidades inferiores se preparó para arrojarse sobre él. Yo detuve mi carrera y apuntando rápidamente apreté el gatillo. Un haz luminoso salió del cañón de mi rifle y lo golpeó en el flanco tirándolo al suelo y dejándolo momentáneamente inmóvil.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Jon Sang, corre! –gritó la voz de El Cirujano a mi espalda mientras pasaba junto a mí como una exhalación lanzándose contra un par de &lt;i&gt;post-mortems&lt;/i&gt; con el bate de aluminio en las manos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Yo los cubrí lo mejor que pude, disparando a diestro y siniestro, despejando el camino y librándolos de molestias innecesarias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Vamos! ¡Rápido! –les grité sin dejar de disparar hacia uno y otro lado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang echó a correr hacia mi y El Cirujano lo siguió avanzando de espaldas, lanzando golpes con el bate, destrozando huesos y cráneos a diestro y siniestro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Casi me era imposible escuchar mi propia voz cuando les gritaba que se dieran prisa dado el gran escándalo de armas de fuego que retumbaban en mis oídos. Podía ver los destellos de cientos de rifles disparando hacia los no muertos y las &lt;i&gt;bestias&lt;/i&gt;. Aullidos de terror de los pobres infelices que caían en sus garras y los gritos de ánimo que algunos daban a sus compañeros. Era un total caos de luz y ruido que me nublaba la mente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Pero, repentinamente hubo un relámpago a mi lado y todo se detuvo. Algo me golpeó en el lateral izquierdo tirándome al suelo y me golpeé la cabeza contra el duro y cálido asfalto. Sentí como mi mejilla se arañaba contra la calzada y el dolor me invadía de nuevo. Grité de dolor pero no pude escuchar mi propia voz a pesar de que sentí el dolor que me provocó el aire al salir con semejante fuerza por mi garganta. Entonces me di cuenta de que todo se había quedado en silencio a excepción de un molesto y monótono zumbido que aquejaba mis oídos. Era como tener un maldito mosquito dentro de mi cabeza. No sabía si estaba boca-arriba, boca-abajo o de lado. Era la misma sensación que sentía cuando se iniciaba un salto en una nave interplanetaria, la gravedad artificial dejaba de funcionar y arriba parecía estar abajo y la derecha parecía estar a la izquierda; tu cabeza daba vueltas dentro de sí misma (o eso parecía) y tú no conseguías encontrar tu equilibrio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Una fuerte mano me agarró el hombro y comenzó a zarandearme. Me sentí molesto y no deseaba otra cosa que se detuviera y me dejara en paz. Entonces volvía recordar dónde estaba y temí lo peor: un &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; me había alcanzado y trataba de hincarme el diente. Me revolví como loco tratando de zafarme de sus mandíbulas. Grité como loco lanzando golpes al vacío oscuro y siniestro que me rodeaba. Pero aquella oscuridad no era otra cosa que mis párpados cerrados con fuerza. Los abrí y me encontré con el rostro preocupado de Jon Sang, mirándome con los ojos abiertos de par en par. Sus labios se movían pero yo no podía escuchar nada más que el molesto zumbido que aumentaba de volumen a cada segundo que pasaba. Era la mano de mi compañero la que me zarandeaba del hombro y parecía querer decirme algo, pero no podía oírle. Aquel desagradable zumbido era ahora insoportable y parecía ser lo que me ensordecía ante los desesperados aspavientos de mi compañero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang tiró de mí con fuerza y me ayudó a ponerme en pie. El suelo no estaba estable, podía sentir como se deslizaba bajo mis pies como si fuera una balsa que navegara sobre un mar embravecido. A pesar de no poder fijar la vista en un lugar, llegué a ver a El Cirujano golpeando a varios no muertos con el bate. Sentí unas fuertes vibraciones que casi me hicieron volver a caer al suelo, pero Jon Sang estaba ahí para sujetarme y evitarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano corrió hasta donde estábamos y me gritó algo. Esta vez pude escuchar unos ligeros gemidos por encima del zumbido, pero no fue suficiente para que le entendiera. Sin embargo hizo gestos con las manos y eso sí que lo entendí. Me decía que me moviera, y por la manera de decirlo, intuí que la cosa no pintaba bien. Sin embargo yo seguía sin poder caminar. El suelo se movía y movía. Me pareció increíble que ellos pudieran correr con tanta facilidad en aquel terreno tan inestable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang, sujetándome del brazo, me hizo dar la vuelta y me ayudó a alejarme de allí. A mi lado, pude ver un enorme cráter en el asfalto que no dejaba de moverse hacia los lados. Sentí como las tripas se me revolvían y una arcada me subió por la garganta, pero tragué con fuerza y la reprimí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Cientos de destellos parpadeaban a mí alrededor y volví a sentir otra vibración que hizo temblar mis huesos. Sin embargo a pesar de todo aquel alboroto, Jon Sang no parecía afectado y seguía tirando de mí y evitando que cayese como un torpe niño que estuviera aprendiendo a caminar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La tempestad bajo mis pies parecía amainar y me resultaba más fácil avanzar sin trastabillar. El zumbido en mis oídos había alcanzado niveles agonizantes pero comenzaba a escuchar todo el caos que se desenvolvía a mi alrededor como lejanos susurros de una batalla librada hacía cientos de años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El autobús se acercaba a nosotros como una imponente bestia primigenia de ojos luminosos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Finalmente alcanzamos la entrada del mismo y con la ayuda de Jon Sang y de la pequeña Carla ascendí los escalones hasta el interior. Ella me guió hasta los asientos y caí sobre ellos tendiéndome cuan largo era. Cerré los ojos pero pronto los volvía a abrir al darme cuenta de que la sensación de mareo aumentaba con ellos cerrados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sentí como las vibraciones del motor eléctrico aumentaban de potencia y escuché un lejano motor acelerando a toda velocidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Antes de caer en un pozo de oscuridad y silencio (incluso sin zumbidos) pude ver como varios rostros me observaban desde las alturas, por encima de los respaldos de los asientos. Allí estaban Carla, Jon Sang y El Cirujano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;¿Dónde estaba Kira?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Lo último que pensé, antes de sumirme en la inconsciencia, fue &lt;i&gt;¿Dónde estás Kira?¿Estás asalvo?&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-1647967609698896962?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/1647967609698896962/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=1647967609698896962&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1647967609698896962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1647967609698896962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/07/da-18-decimoprimera-parte.html' title='Día 18 - Decimoprimera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-4794562173402059973</id><published>2007-07-17T06:16:00.001+01:00</published><updated>2007-07-17T06:16:51.815+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Décima Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El motor del autobús rugía como un animal enfurecido mientras volábamos a toda velocidad por las calles vacías. En las curvas las ruedas chirriaban contra el asfalto perdiendo agarre, pero El Cirujano demostró ser un buen conductor porque mantuvo el vehículo y a nosotros, sus ocupantes, a salvo. Los sonidos de combate se acercaban, cada vez menos repetidos por ecos y más directos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Los edificios eran más altos, ahora llegaban hasta las diez plantas, y había menos espacio entre ellos. Las calles eran más estrechas también, por lo que perdimos la columna de humo hacía rato. Todos estábamos sentados en los asientos y bien sujetos, para evitar ser zarandeados en alguna de las curvas, a excepción del tipo armado que nos había pedido ayuda. Él estaba de piel, junto a la puerta, asido de la mejor manera que podía. Guiaba a El Cirujano por el laberinto de calles indicando el camino más rápido para llegar hasta el lugar donde quería estar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El cielo se había oscurecido casi por completo y ahora avanzábamos con las luces del autobús iluminando el camino. Podíamos ver un resplandor rojizo más adelante que fluctuaba. Parecía ser la luz de un incendio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;A los lados, corriendo por las aceras, vimos a varias personas armadas. El vigilante de la estación pidió a El Cirujano que los recogiéramos. Fuimos recogiendo a los rezagados a medida que avanzamos hasta juntarnos con un grupo de veinte, distribuidos por los asientos vacíos del vehículo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Seguimos avanzando a toda velocidad hasta alcanzar el lado este del centro de la ciudad. Nuestro guía ordenó a El Cirujano que se detuviera y este lo hizo, un tanto bruscamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos detuvimos en una plaza iluminada por una enorme hoguera que ardía en el centro. Las sombras bailaban por las fachadas de los edificios que nos rodeaban como figuras danzantes y poseídas por alguna clase de éxtasis. Varios grupos de personas armadas cubrían las tres calles que entraban a la plaza desde el este, disparando sus armas. Los resplandores de los disparos iluminaban intermitentemente sus rostros de manera grotesca y onírica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano abrió la puerta y dejó que todos nuestros acompañantes bajaran a la carrera para unirse a sus compañeros. Una explosión iluminó toda la plaza deslumbrándonos e hizo retumbar las ventanas con un rugido tremendo. Carla, sentada a mi lado, se abrazó a mí con fuerza cerrando los ojos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El tipo que nos había guiado, desde el hueco de la puerta, nos dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Muchas gracias, ahora si continuáis por esa bocacalle y después del segundo cruce giráis hacia la derecha, llegareis a la avenida que sale de la ciudad en dirección al sur!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano asintió y cerró la puerta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Será mejor que nos larguemos de aquí, esto se pone feo –nos dijo echando un vistazo en la dirección en la que se había marchado nuestro guía para unirse a sus compañeros que luchaban sin descanso en las entradas de las calles, cubiertos en las esquinas o asomados a las ventanas de los pisos bajos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Por la que estaba más cerca a nosotros, pude ver como una masa de cientos de cuerpos se movía hacia la plaza. Eran &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt;. Cientos de ellos. Todos avanzando con lentitud. Caía uno y aparecían tras él diez más. &lt;i&gt;Esto tiene muy mala pinta&lt;/i&gt;, pensé sacudiendo la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Entonces vimos como una sombra, más oscura que el cielo sobre nuestras cabezas, saltaba por encima de la última línea de &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; y caía sobre uno de los defensores. Este aulló de terror, tratando de escapar a cuatro patas. Pero no tenía ninguna posibilidad. Nosotros que teníamos alguna experiencia en esta clase de situaciones lo sabíamos a ciencia cierta. La sombra terrible, no era otra cosa que una &lt;i&gt;bestia&lt;/i&gt; de ojos bermejos y luminosos. Volvió a saltar, esta vez un espacio más corto, y calló sobre el pobre infeliz que seguía gritando de terror. Lanzando sus fauces como una bestia sobre la cabeza de su víctima, le hizo callar para siempre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Creo que sería buena idea marcharse ahora –susurró Kira sin dejar de mirar por la ventana en aquella dirección.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tenía razón y mi compañero El Cirujano estuvo de acuerdo con ella. Apretó el acelerador hasta el fondo y tras un breve chirrido de las ruedas sobre el asfalto, salimos disparados hacia la bocacalle que nos habían indicado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Cuando casi habíamos alcanzado la salida de la plaza Carla chilló:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Jon Sang!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Yo la miré sobresaltado. Había vuelto a abrir los ojos y miraba el exterior, hacia las ventanas del lado izquierdo, con una expresión de terror y preocupación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sin comprender qué quería decir, seguí la dirección de su mirada y vi, entre las sombras danzantes de la gran hoguera, que efectivamente nuestro compañero se hallaba apostado en una de las esquinas atacadas, armado con un rifle automático de asalto, disparando a la muchedumbre de &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; que se acercaban peligrosamente hacia los defensores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Para! –grité a El Cirujano para que detuviera el autobús. Este volvió la cabeza hacia mí y al ver mi expresión frenó tan bruscamente que por un instante pensé que iba a salir volando y a estrellarme contra el parabrisas delantero. –¡Jon Sang! ¡Está ahí!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Un par de &lt;i&gt;bestias&lt;/i&gt; aparecieron al frente de aquella masa de &lt;i&gt;post-mortems&lt;/i&gt; y comenzaron a despedazar a los defensores que luchaban junto a nuestro compañero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me deshice del fuerte abrazo de Carla y tras agarrar el rifle de plasma corrí hasta la puerta del autobús.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Abre! –le chillé a mi compañero. Este accionó el interruptor que abría la puerta y saltó del asiento para seguirme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-4794562173402059973?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/4794562173402059973/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=4794562173402059973&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4794562173402059973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4794562173402059973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/07/da-18-dcima-parte.html' title='Día 18 - Décima Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-9091909326531916328</id><published>2007-07-16T03:23:00.000+01:00</published><updated>2007-07-16T03:24:01.688+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Novena Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos miraba con el ceño fruncido. Pude ver en sus ojos que la decisión ya estaba tomada. Lo que le ocurría era que no sabía como decírnoslo. Por supuesto eso me dejó claro cual era su decisión, sin embargo callé y esperé a que hablase él. Se mordió el labio con tanta fuerza que estaba seguro de que se iba a hacer una herida, cosa que no ocurrió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Bueno, pues... –comenzó a decir con cierta reticencia. Bajó la mirada observando a Carla, mirándola con cariño. –Creo que voy a quedarme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sabía que iba a decir eso, pero aún así me dolió escucharlo de sus labios. Había llegado apreciar a Jon Sang, era un buen compañero, un buen amigo. Nos había ayudado mucho y sentía perderlo. Pero parecía estar convencido, y no iba a ser yo quien tratase de hacerle cambiar de idea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano parecía no sentir nada. Impasible como siempre. Eso sí, su peculiar e irónica sonrisa había abandonado sus labios. Y Kira, completamente seria, había bajado la mirada hasta el suelo, en silencio. Pude ver como le brillaban los ojos, pero no dijo nada. ¿Qué podía decir? ¿Qué podíamos decir ninguno de nosotros? Había tomado una decisión. Quién sabía, quizá los demás estuviéramos condenados a muerte por tratar de alcanzar la capital y si lo convencíamos para venir lo estuviéramos condenando a muerte de igual manera. No éramos quién para hacer eso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Ya hemos tomado una decisión –dijo Jon Sang al tipo del bigote. Este se acercó, seguido del otro y se plantó junto a nosotros, a la expectativa –Ellos se van... yo me quedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–De acuerdo –le hizo un gesto al tipo de grandes proporciones y nos preguntó a los demás: –¿Necesitáis algo para continuar con vuestro viaje?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Su acompañante se acercó a Jon Sang y le dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Ven conmigo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Los dos se marcharon hacia la barricada, pero cuando Jon Sang se había alejado unos pasos se dio la vuelta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Adiós.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ninguno contestamos, nos limitamos a observarlo. Después, continuó caminando, siguiendo al otro hacia la barricada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Necesitamos agua y combustible –dijo El Cirujano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Vamos, os acompaño hasta la estación de combustible –nos dijo el tipo del bigote mientras caminaba hasta la entrada del autobús.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Todos lo seguimos y subimos tras él. Yo me senté al volante y los demás tomaron asiento en las filas delanteras. Nuestro acompañante se colocó en la puerta abierta y me fue guiando a través de los primeros edificios de la población. Hizo un gesto a los tipos que estaban levantando la barricada y nos dejaron pasar. Las primeras casas y edificios que vimos estaban abandonadas y silenciosas. Allá atrás, en la empalizada, me había dado la impresión de que la ciudad estaba rebosante de vida y movimiento. Al fin y al cabo había unas veinte personas de ambos sexos y distintas edades azarosas en el trabajo. Sin embargo no había sido más que una ilusión, un espejismo en medio de aquel desolado desierto de solitarias figuras rectangulares de cinco y seis plantas de altura. Las oscuras ventanas nos observaban como cuencas vacías de viejas y erosionadas calaveras de gigantes mitológicos. A los lados vimos varios parques abandonados con plantas y arbustos resecos y columpios herrumbrosos. Los cruces de calles, como encrucijadas en mi destino, se abrían ante nosotros con los semáforos apagados y sin vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Gira en esta calle hacia la derecha –me indicó nuestro guía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Obedecí avanzando a poca velocidad y cuando doblamos la esquina vi unos metros más adelante una estación de repostaje vigilada por un par de tipos armados y vestidos con uniforme militar negro. Me dieron el alto y yo detuve el vehículo en la entrada al complejo. Nuestro acompañante bajó de un salto y se acercó a uno de los dos guardias. Intercambió unas palabras con él y me hizo un gesto para que continuara. Aceleré hasta colocar el autobús a un lado del dispensador y detuve el motor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Cirujan... quiero decir, José, ven conmigo –le dije a mi compañero. No lo había llamado por su apodo delante de los demás y no estaba seguro de cómo le sentaría que lo hiciera. A pesar de casi haber llegado a pronunciarlo entero, me dio la impresión de que nadie se había dado cuenta, así que lo dejé estar y cuando hubimos bajado al calor de la calle, no comenté nada. –Tu ocúpate del combustible, yo ya me encargo del agua.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Él asintió con su peculiar sonrisa y se marchó hacia el dispensador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El tipo del bigote llegó a mi lado y me indicó que le siguiera. Los dos caminamos hacia el siguiente edificio en aquella calle en donde había otro par de vigilantes en la puerta haciendo guardia con sus armas colgadas del hombro. Estos llevaban cascos con visores ahumados que escondían sus ojos. Llegamos hasta allí y al ver a mi acompañante nos dejaron pasar sin decir palabra alguna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Dentro el ambiente estaba fresco y poco iluminado. Pero el frescor no era artificial, no se trataba de la acción de ningún sistema de climatización, el frescor era producto del buen aislamiento del edificio y de las ventanas cerradas con tablones de madera. Únicamente habían dejado unos pocos huecos abiertos para dejar pasar la luz necesaria para ver por donde andabas. Unas cinco personas se afanaban llenando cajas de cartón con productos imperecederos de las estanterías. Esto no era otra cosa que una tienda de alimentación y por alguna razón estaban trasladando todos los artículos a algún otro lugar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué están haciendo? –inquirí, seguramente metiéndome donde no me llaman.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Este lugar está demasiado desamparado. Estamos moviendo todo al centro donde tenemos nuestro punto fuerte –me contestó mi acompañante. Después se volvió hacia uno tipo alto y delgado que estaba metiendo botellas de agua mineral a una caja y le dijo: –cuando llenes esa caja, entrégasela a este caballero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El otro asintió sin levantar la mirada. El tipo del bigote me ofreció su mano derecha. Yo se la estreché dándole las gracias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Que tengáis buen viaje. Os deseo toda la suerte del mundo. Ahora avisaré por radio para que os dejen pasar por los controles. Simplemente debéis seguir esta calle y girar en la avenida que la cruza hacia el sur. Esta bordea la ciudad hasta el otro extremo y conecta con la carretera que cruza las montañas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me despedí de él y se marchó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Los cinco que estaban llenando las cajas, lo hacían en silencio. No sabía si era por mí o porque aquella era su costumbre, pero parecían estar en tensión, asustados. Sus rostros estaban pálidos y sudorosos (a pesar del frescor que había dentro). Sentí como una ligera sospecha se alojaba en el fondo de mi cabeza. Tratando de no aparentar sobresaltado, me di la vuelta y salí de la tienda. La bofetada de calor me pilló por sorpresa y me desorientó un poco, pero eché un vistazo hacia el autobús y vi como el tipo del bigote se despedía de los demás. Después se marchó a pie por donde habíamos venido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me había equivocado, fue un alivio. Esta gente estaba fuertemente armada y no hubiéramos tenido ni una sola oportunidad de salir con vida si sus intenciones hubieran sido otras. Suspiré aliviado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El tipo alto y delgado salió cargado con la caja de cartón llena de botellas de agua mineral y me la entregó con una leve sonrisa en el rostro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Gracias –le dije, si bien la puerta de cristal se cerró detrás suya antes de terminar de pronunciar mi agradecimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Regresé hasta el autobús, donde me esperaban mis compañeros. No vi a Jon Sang y mi corazón dio un salto. ¿Dónde estaba? Entonces recordé lo que había pasado minutos antes y como había decidido quedarse en la ciudad. El Cirujano se afanaba con el repostaje y Kira le echaba una mano. Carla mientras esperaba sentada en el último escalón de la salida del autobús.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Aquí traigo el agua.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me miraron sin mucho ánimo (el único que sonreía ligeramente era El Cirujano). Todos habíamos sentido que nuestro compañero hubiera decidido separarse del grupo. Era como si hubiera muerto. Yo sentía lo mismo que con nuestros otros compañeros perdidos. Como cuando Eloy cayó del balcón en el pueblo minero o como cuando tuve que matar a la cosa en la que se convirtió JB.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Una tremenda explosión me sacó de mis pensamientos sobresaltándome hasta tal punto que dejé caer la caja al suelo. Esta se rasgó derramando varias botellas de plástico por el cálido asfalto. Carla dio un grito y se agarró a mi pierna. Y El Cirujano y Kira me miraron con el rostro ceñudo de preocupación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El ruido había hecho temblar las ventanas de los edificios que aún seguían intactas, tintineando. Nos asomamos al otro lado del vehículo y vimos como una densa columna de humo negro como el carbón se elevaba desde algún lugar al sur de nosotros. Los dos vigilantes de la estación se acercaron a nosotros a la carrera con los rostros desencajados. Entonces comenzamos a escuchar los ecos de multitud de disparos procedentes de la misma dirección.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Una de las radios que llevaban los vigilantes crepitó y él entabló una conversación con su invisible interlocutor. Después se volvió hacia mí y me dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Podéis hacerme un favor?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿El qué? –preguntó Kira dando un paso adelante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Necesito que me llevéis hasta el centro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Lo suponía&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;, pensé sacudiendo la cabeza y apretando los labios. Pero qué podíamos hacer. Nos habían ayudado con el combustible y con el agua. Si nos negábamos, podía hablar por radio con los demás y avisar de que no nos dejaran pasar por los controles. Estaríamos atrapados en aquella ciudad y a merced de estos tipos de aspecto desesperado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–De acuerdo –contestó El Cirujano adelantándose a mi respuesta. Yo pensaba decir lo mismo, pero él sonó más convencido. Mi voz habría tenido cierto tinte de resignación que mi compañero, si es que la sentía, no dejó ver en absoluto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-9091909326531916328?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/9091909326531916328/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=9091909326531916328&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/9091909326531916328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/9091909326531916328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/07/da-18-novena-parte.html' title='Día 18 - Novena Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-2242853551730506093</id><published>2007-07-05T19:00:00.001+01:00</published><updated>2007-07-05T19:00:46.701+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Octava Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos reunimos en un círculo, a varios metros de los dos hombres armados, el del bigote y el alto y fornido. Yo seguía sujetando mi cigarrillo con los labios, exhalando nubes de humo azulado sobre nuestras cabezas. Carla, algo desconcertada se quedó detrás mía, sujeta a mi pantalón, mordisqueándose el labio inferior de manera inconsciente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué hacemos? –preguntó Kira.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué podemos hacer? –respondió con una pregunta Jon Sang abatido. Tenía el ceño fruncido y una gruesa gota de sudor resbalaba por su sien. La luz moribunda del día creaba dos sombras circulares bajo sus cejas que ocultaban sus ojos confiriéndole un aspecto cadavérico, casi de no-muerto. –Lo sabía, sabía que esto iba a pasar...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Observé a El Cirujano. Tenía la mirada clavada en el negro asfalto de la carretera. Parecía pensativo. ¿Estaría pensando lo mismo que yo? Pronto lo descubriría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;De detrás de la barricada nos llegaban las voces del grupo de personas que se afanaban en la construcción de defensas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Espera un momento... –susurró Kira de repente, abriendo los ojos de par en par como iluminada por una idea que le inquietaba. –Si están sufriendo los ataques desde las montañas, que están allí –señaló con el dedo hacia el norte, al otro lado de la ciudad –¿por qué están poniendo barricadas a este lado?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Aquella pregunta me llegó a la mente como si una pelota lanzada por equivocación me hubiera golpeado en la frente. Tenía razón. Defender este lado de la ciudad no encajaba con la historia que nos había contado el tipo del bigote. ¿Qué diablos estaba ocurriendo aquí? ¿Nos habían mentido? ¿Y si era así, por qué invitarnos a quedarnos, en cuyo caso acabaríamos por averiguar la verdad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Eso es algo que deberíamos saber antes de tomar ninguna decisión –concluyó El Cirujano antes de que ninguno pudiéramos replicar a las palabras de Kira.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí –dije apartándome unos pasos del grupo y dirigiéndome hacia el susodicho hombre armado. –¿Puedes acercarte un momento?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;No se acercó solo, su compañero lo acompañó con el arma preparada. Seguían sin fiarse de nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Tenemos una duda, ¿si os atacan desde las montañas, cual es la razón para poner barricadas a este lado de la ciudad? –pregunté con suspicacia sintiendo como aquella agudeza mental de Kira nos colocaba en una mejor posición frente a nuestros interlocutores. Les estábamos lanzando el mensaje de que no éramos tontos, que no podían engañarnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El tipo del bigote apretó los labios y dibujó media sonrisa que no tenía nada que ver con la felicidad. Frunció los ojos escrutándonos como si nos mirara a través de la lente de un microscopio. Después, habló con calma y en voz baja:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Bien, voy a ser sincero. Vosotros no sois los únicos supervivientes que hemos encontrado. Lo cierto es que no hace mucho tiempo nos visitaron un grupo de superviviente que venían desde Barlenton. Venían fuertemente armados y querían nuestros alimentos, nuestra agua y nuestro combustible. Hemos sufrido varios ataques de superviviente en lo que llevamos de epidemia. Cosa que no va a ocurrir de nuevo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang no pareció muy convencido por aquella respuesta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Vamos a ver, me estás diciendo que os defendéis contra supervivientes hambrientos y descarriados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Hambrientos quizá, descarriados no, pero muy bien armados sí –contestó él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Y entonces ¿por qué nos habéis tratado con tanta amabilidad e incluso nos ofrecéis quedarnos aquí? –inquirió sonriente Jon Sang, creyendo que le había atrapado en una mentira.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Si creyéramos que sois una amenaza, habríais muerto un kilómetro antes de llegar a este punto. Tenemos vigilantes apostados junto a la carretera armados con cañones láser. De hecho, ahora mismo os apuntan cuatro armas automáticas que a la primera señal de peligro os liquidarían en menos de tres segundos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang miró en derredor tratando de descubrir a los que nos apuntaban. Pero no encontró nada. Si era cierto, debían estar muy escondidos o utilizar miras telescópicas desde largas distancias, fuera de nuestro campo visual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Apuré lo que me quedaba de cigarrillo y aplasté la colilla contra el caliente asfalto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos quedamos en silencio unos segundos, pensativos. En el fondo, todo lo que nos había dicho tenía sentido. En situaciones de emergencia, siempre había quién aprovechaba la falta de autoridad vigente para sacar tajada. Hasta ahora habíamos tenido mucha suerte de no encontrarnos con uno de estos grupos, pero ellos, no habían tenido tanta fortuna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Bueno, os dejo para que toméis una decisión. Pero una cosa debéis tener en cuenta: si decidís quedaros, estaréis obligados a ayudar en la defensa de la ciudad, como si fuerais soldados. Recibiréis órdenes que deberéis llevar a cabo con total diligencia. Estamos viviendo tiempos difíciles y debemos adoptar medidas contundentes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tras pronunciar su discurso nos dio la espalda y junto a su compañero, se alejó unos metros para cedernos algo de privacidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Esto no me gusta –fue lo único que dijo El Cirujano. Y le entendía. A mí tampoco me gustaba. No había escapado de la prisión para estar bajo el mando de unos soldados que llegado el momento, cuando todo volviera a la normalidad (si es que lo hacía algún día), me volvieran a meter entre rejas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Creo que no debemos atarnos a un lugar –dijo Kira –quiero decir, que no me parece buena idea no tener libertad para echar por patas cuando las cosas se pongan feas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Estoy de acuerdo contigo –dije serio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí pero, qué sugerís que hagamos si no, irnos al desierto y esperar a que todo se calme mientras nuestros sesos se fríen bajo el sol –arguyó Jon Sang con un gesto de profunda preocupación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ahora llegaba el momento de exponer mis pensamientos. Sabía que El Cirujano estaría de acuerdo con migo y por lo que había dicho Kira, ella sería fácil de convencer, pero ahora el problema era Jon Sang. Si al final no cedía, nos tendríamos que separar. Lo sentiría, había llegado a cogerle cariño, pero no iba a arriesgar mi vida porque él tuviera miedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Creo que deberíamos continuar con el plan original.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué? ¿Estás loco? –exclamó Jon Sang. –¿No has oído lo que ha dicho sobre la capital?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí he oído. Pero no importa. Creo que es nuestra mejor baza para salir de aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Has perdido la cabeza...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Voto por seguir adelante –dijo Kira con resolución. Miramos a El Cirujano y asintió sin decir palabra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Está decidido pues, seguiremos adelante –dije cruzándome de brazos complacido. –Ahora la pregunta es ¿vendrás con nosotros?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-2242853551730506093?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/2242853551730506093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=2242853551730506093&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/2242853551730506093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/2242853551730506093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/07/da-18-octava-parte.html' title='Día 18 - Octava Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-156880732886673208</id><published>2007-07-04T17:58:00.000+01:00</published><updated>2007-07-05T17:55:02.174+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Séptima Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Las imponentes siluetas oscuras de los altos edificios se acercaban como amenazantes columnas hercúleas construidas por antiguos seres gigantescos para soportar la estructura de un inmenso templo dedicado a un olvidado dios mitológico. El cielo sobre nuestras cabezas, aún completamente despejado, se oscurecía por el este tornándose púrpura. Los rosas y naranjas ya dominaban el cenit y la única zona que se mantenía con un azul brillante y purificador era el lejano oeste.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;En poco tiempo alcanzaríamos las primeras edificaciones de la ciudad y descubriríamos en qué estado se encontraba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Y entonces pude distinguir algo bloqueando la carretera. El Cirujano apoyó una fuerte mano sobre mi hombro y susurró en mi oreja:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Cuidado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Yo asentí, pero no aflojé la velocidad del autobús.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira y Jon Sang se acercaron hasta la parte delantera del vehículo para ver mejor. Todos observábamos el obstáculo que bloqueaba el camino y que se acercaba a gran velocidad ganando nitidez a cada segundo que pasaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Unos minutos después, pudimos, al fin, distinguir de lo que se trataba. No era otra cosa que un coche volcado de lado y cruzado en la carretera. Solo dejaba un pequeño hueco a la derecha para pasar, pero allí había un par de siluetas que poco después, se definieron en dos hombres, armados con fusiles de asalto y que nos observaban con atención.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;A medida que nos íbamos acercando fui decelerando hasta detenerme frente a la barricada vigilada por los dos hombres armados. El motor eléctrico del autobús ronroneaba y transmitía un temblor a la estructura que sentíamos en los huesos. Los cuatro, reunidos en la parte delantera del vehículo, observábamos el exterior, expectantes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Entonces, los dos hombres se acercaron hasta la puerta del autobús y el primero de ellos, la golpeó con los nudillos exigiendo que abriéramos. Eché un vistazo inquisitivo a El Cirujano. Él frunció los labios y se encogió de hombros asintiendo. Tenía razón, llegados a este punto ¿qué otra cosa podíamos hacer sino era abrir la puerta a aquellos supervivientes?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Apreté el botón y la puerta se abrió automáticamente. Los dos hombres armados de la calle dieron un paso atrás apuntándonos con sus rifles.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Salgan del vehículo, por favor –ordenó el que parecía llevar la voz cantante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Vamos –dijo El Cirujano cogiendo su mochila y bajando las tres escaleras hasta el exterior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Lo siguieron Jon Sang y Kira. Yo esperé a que Carla hubiera bajado y salí el último, portando en las manos el rifle de plasma, apuntando hacia el suelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué queréis? –preguntó el hombre armado. Tenía una barba de varios días y sus ojos, de un intenso color azul, tenían una mirada cansada y descorazonada. –¿Por qué habéis venido aquí?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang me miró y yo asentí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Escapamos de Barlenton –explicó Jon Sang. –La ciudad está llena de esas cosas. Pero hemos conseguido escapar. Nuestro plan era ir a la capital.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El tipo miró a Jon Sang, como sopesando sus palabras. ¿O estaba quizá pensando en la manera de exponer algo de la manera más suave posible? Fuera lo que fuese, lo observó durante unos segundos sin abrir la boca. Su compañero, un tipo alto y fornido, nos observaba con desconfianza mientras mordisqueaba un chicle de manera nerviosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Por fin se decidió y tras un sonoro suspiro, nos dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Siento ser yo quien os diga esto pero... la capital está perdida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Lo sabía –exclamó Jon Sang pegando una patada al suelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Cómo ha ocurrido? –inquirí dando un paso al frente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No estamos seguros, pero fue de las primeras en caer. Un lugar con tanta gente aglomerada es un festín para un virus.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Eché un vistazo más allá de la barricada y pude ver a un grupo de personas que se afanaban en la construcción de defensas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Cómo habéis aguantado vosotros? –pregunté sacando un cigarrillo del bolsillo y encendiéndolo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Tienes uno para mí? –preguntó el tipo alto y fornido. Le entregué uno y tras escupir el chicle al seco suelo, lo sujetó entre los labios. Le di fuego y aspiró el humo con un gesto de placer en el rostro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Somos de la fuerza de seguridad de Ypsilon-6... –nos explicó el otro –bueno... lo que queda de ella... nos retiramos hasta aquí y hemos estado aguantando los ataques como hemos podido. Sois los primeros supervivientes que vemos en mucho tiempo...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;No eran buenas noticias, desde luego. Pero sí que era un rayo de esperanza en aquel asqueroso planeta. La idea de aguantar en aquella ciudad hasta que las fuerzas de rescate llegasen se me hacía atractiva. Pero ¿iban a venir fuerzas de rescate? Al fin y al cabo, habían mandado una nave prisión para echar un vistazo. ¿Habrían decidido venir cuando perdieron contacto con nuestra nave o por el contrario habrían pensado que era mejor no acercarse?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Si queréis podéis quedaros, pero tendréis que echarnos una mano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Echaros una mano en qué? –preguntó Kira que hasta aquel momento no había dicho nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿No está claro? –nos miró y al ver los gestos de nuestros rostros lo aclaró –Ayudarnos a defender la ciudad, por supuesto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Defenderla contra qué? –inquirió Jon Sang.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿No has escuchado nada de lo que he dicho, chico? Horda tras horda de bestias mutantes nos ataca día tras día. No sé cuanto podremos aguantar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ahora entendía la expresión de su rostro. Sus ojos transmitían desánimo. No veía salida a su situación (salida buena, se entiende). Creía que todos iban a morir allí. O algo peor...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Aún seguir queriendo quedaros? –preguntó el tipo alto, que aún se deleitaba con el cigarrillo que le había cedido, soltando una carcajada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Déjanos unos minutos –le contestó Jon Sang mientras nos guiaba hasta la parte trasera del autobús para tener algo de privacidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El cielo ya se oscurecía por el horizonte oriental y se tornaba rojizo y anaranjado en el oeste. Unos débiles puntos de luz comenzaban a asomar por el cielo, prometiendo un extraordinario espectáculo nocturno una vez que todas las luces diurnas murieran.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué hacemos? –nos preguntó Jon Sang.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;En aquel momento, más que nunca, tuve claro lo que debíamos hacer. Estaba seguro de que El Cirujano me daría la razón. Y por supuesto Carla iría y haría lo que yo le dijera. Pero el verdadero problema residía en Kira y en Jon Sang. ¿Estarían de acuerdo con mi plan? Era arriesgado, incluso muchos lo calificarían de suicida, pero sabía que era la única posibilidad de salir de este maldito planeta con vida. Debía conseguir convencerlos. Lo tenía que intentar por lo menos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-156880732886673208?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/156880732886673208/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=156880732886673208&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/156880732886673208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/156880732886673208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/07/da-18-sptima-parte.html' title='Día 18 - Séptima Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-7412040264080313981</id><published>2007-07-03T12:39:00.000+01:00</published><updated>2007-07-03T12:40:53.086+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Sexta Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos tomamos unos minutos para descansar. Pero no queríamos quedarnos más tiempo del estrictamente necesario. Si habían aparecido los cinco lobos mutantes, podían venir más bestias para atacarnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Un rato más tarde, El Cirujano y Jon Sang se pusieron a llenar el depósito del autobús que era lo que en un principio habíamos venido a hacer. Kira y yo, con la ayuda de Carla (esta vez no pensaba dejarla sola en el vehículo), nos afanamos en recoger provisiones en la tienda, metiéndolas en mochilas y llevándolas al autobús.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Cuando hubimos acabado entramos todos al vehículo y cerramos las puertas. Dentro el ambiente estaba caliente y cargado. Aún así, preferíamos estar dentro, a salvo, que fuera en la calle donde podíamos sufrir el ataque de cualquier cosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tomamos asiento en un par de filas y comimos un poco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Os dais cuenta de que han llegado hasta aquí ¿verdad? –dijo El Cirujano cuando hubimos acabado de comer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí –asintió Jon Sang.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Creéis que habrán llegado hasta la capital? –inquirió Kira.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Si han llegado hasta aquí, no me extrañaría –contesté yo sonriendo. No me hacía gracia, pero no pude evitar la sonrisa. Era como si siendo pesimistas pudiéramos adivinar el futuro, irónico cuanto menos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Estoy de acuerdo –me dio la razón El Cirujano. –Debemos estar preparados en caso de que sea así.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos quedamos en silencio, pensativos. Yo saqué un cigarrillo y lo encendí, saboreando el humo azulado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Quizá debamos replantearnos nuestro destino –dijo Jon Sang mirando hacia el exterior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El calor hacía vibrar la imagen del horizonte como si hubiera un lejano lago que nunca conseguíamos alcanzar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Y ir a dónde? –pregunté yo dando una calada al cigarrillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang apretó los labios pero no contestó. Observé a Kira y ella oteaba el exterior también. Parecía tener dudas, como nuestro compañero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Tú qué piensas? –inquirí apoyando mi mano sobre su hombro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Se volvió para mirarme a los ojos y sonrió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No lo sé. La capital puede que esté llena de no-muertos y después de lo que ha pasado en Barlenton imaginar la misma situación pero diez veces más grande me asusta... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Entonces qué sugieres que hagamos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–...déjame terminar... los peligros que hemos atravesado en la otra ciudad serían diez veces mayores en la capital. –Volvió a mirar al exterior. –Pero, esto es un desierto. No aguantaríamos ni una semana en este terreno... con pocas provisiones, poca agua... tampoco me parece una buena idea...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Tenemos que tomar una decisión –dijo El Cirujano con determinación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Yo asentí. Tenía razón. Nuestro destino tenía que ser fijado en aquel momento. Tomáramos la decisión que tomáramos, debíamos hacerlo ahora y mantenernos firmes. Una vez entráramos a la capital, no habría marcha atrás. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–A lo mejor no han podido cruzar las montañas –dijo Jon Sang como un rayo de esperanza. Su rostro se había iluminado con una amplia sonrisa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Es posible, ¿no? –apoyó Kira, también esperanzada por aquella idea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Miré a El Cirujano y vi que él, a su vez, me estaba mirando. Su expresión no era de esperanza, más bien era de desánimo. Estaba pensando lo mismo que yo, que lo más probable era que la capital estuviera infestada de no-muertos. De hecho, según lo veía yo, aquella ciudad debió de ser de las primeras en caer. Tal y como lo veía yo, y seguramente mi compañero, los primeros heridos (infectados) habrían sido llevados de urgencias a los mejores hospitales, que estaban allí y aquello habría sido lo que habría condenado la ciudad, si es que había ocurrido así. Como he dicho antes, ser pesimista era tan bueno como tener un don para adivinar el futuro, así que prefería seguir pensando de aquel modo. Sin embargo, no quería amargar a mis compañeros y menos aún a Carla. Así que me mantuve en silencio. Lo que ese silencio quería decir era obvio, pero por lo menos no fui yo quien aguó la fiesta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Di una buena calada a mi cigarrillo y eché el humo por encima de nuestras cabezas. Empezaba a hacer mucho calor allí dentro. Gruesas gotas de sudor me corrían por la espalda y a todos nos brillaba la frente, húmeda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–A ver qué os parece esto –dijo Jon Sang poniéndose en pié –, vamos hasta Travenr y según como veamos la situación allí, seguimos adelante o tomamos otra dirección diferente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira parecía contenta con ese plan. Observé a El Cirujano y a pesar de estar muy serio, asintió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Así pues estaba decidido. Iríamos hasta la ciudad que se veía en el horizonte, al pié de las montañas y según lo que nos encontrásemos allí, haríamos una cosa u otra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano se puso de pie y comenzó a caminar hacia el asiento del conductor, pero lo detuve antes de que llegara y le dije:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Tu descansa, ahora me toca a mí conducir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Recibió aquella noticia con una ligera sonrisa y tomó asiento en una de las primeras filas. Yo me coloqué en el sitio del conductor y arranqué el motor. Apreté el acelerador y nos marchamos de aquel siniestro y solitario lugar. No habíamos visto a nadie allí. ¿Eso qué quería decir? Si todos se hubieran convertido a no-muertos, los habríamos visto deambulando por el desierto. De hecho nos habrían intentado atacar. Pero no había nadie. Todos se habían marchado. ¿A dónde? Quizá todos hubieran huido a Travenr. Y en qué situación estaría esta ciudad... En un par de horas lo descubriríamos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-7412040264080313981?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/7412040264080313981/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=7412040264080313981&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7412040264080313981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7412040264080313981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/07/da-18-sexta.html' title='Día 18 - Sexta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-6084369879474216996</id><published>2007-06-27T19:16:00.000+01:00</published><updated>2007-06-27T19:17:10.627+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Quinta Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Recogí el fusil de plasma que seguía estando junto al asiento del conductor, donde El Cirujano lo había dejado, y marché hasta la puerta del autobús. El canino mutante seguía lanzándose rabioso contra la puerta tratando de derribarla con embistes dignos de el toro más bravo. Me observaba con sus ojos amarillos y legañosos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;En la última embestida que hizo contra la puerta, saltó más alto y golpeó con el hocico el cristal de la mitad superior dejando un rastro de babas que comenzaron a resbalar. Me coloqué frente a la puerta y le dije a Carla sin volver a vista de la bestia.+&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Cuando te avise abres la puerta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ella asintió y escuché como se movía detrás mía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Lista? –pregunté con determinación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sujeté con fuerza el rifle y lo apunté hacia fuera. En el exterior, el lobo rabioso se preparó como si supiera lo que tenía planeado. ¿Era posible que la mutación hubiera aumentado no solo su fuerza sino también su inteligencia? Daba lo mismo. Aunque tuviera la inteligencia superdotada de un genio humano, no podría esquivar un disparo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Ahora!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La puerta se abrió sobre sus engranajes y entonces, el canino se lanzó en su mortífero ataque abriendo las fauces y poniendo las garras por delante. Saboreé el momento dejando que las milésimas de segundo pasaran a la vez que mi enemigo se acercaba a gran velocidad volando por el aire. En el último momento, y no sin una sonrisa malévola en los labios, apreté el gatillo. El haz de plasma salió del cañón de mi rifle e impactó de lleno en el cuerpo de la bestia rabiosa. Esta salió lanzada hacia detrás cayendo al suelo a casi cinco metros de distancia. No estaba muerto, pero sí inconsciente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Salté al exterior preparado para enfrentarme a las otras bestias mutantes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La escena que me encontré no fue nada agradable. El Cirujano estaba tumbado boca arriba y uno de los lobos trataba de arrancarle la yugular de un bocado mientras él le sujetaba las fauces con las manos. Kira lanzaba golpes con el bate tratando de mantener a otro lobo a raya, fuera de su alcance. Y Jon Sang se enfrentaba desarmado al último observándolo con resignación, esperando a que llegara el ataque mortal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Corrí hacia este último y cuando lo tuve a tiro disparé. La bestia mutante cayó al suelo, varios metros más allá, inmóvil.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira gritó. Me giré hacia ella y vi como la bestia había saltado y estaba a punto de embestirla. Pero no llegó a hacerlo. El bate lanzó un destello, reflejo del sol, a la vez que describía un círculo alrededor de ella y golpeaba la cabeza del lobo mutante reventándole el cráneo. Una lluvia de huesos, sangre y carne, llovió sobre la arena seca a la vez que el cuerpo sin vida y casi sin cabeza del &lt;i&gt;ser&lt;/i&gt; caía inerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sólo quedaba uno. Pero no me dio tiempo a solucionar el problema. Jon Sang, al verse libre de peligro. Corrió hasta donde había quedado el cuchillo de caza de El Cirujano y saltó sobre la bestia que amenazaba la garganta del mismo clavando la gruesa y larga hoja de acero en la base del cráneo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano dejó caer el cuerpo peludo y sin vida a un lado y respiró aliviado. Tenía el rostro empapado de sudor y manchado de tierra rojiza. Respiraba con dificultad. Jon Sang tomó asiento junto a él, descansando también.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Estáis todos bien? –inquirí tratando de relajarme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Asintieron, pero no hablaron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Habíamos estado cerca. Cada vez las situaciones se ponían más difíciles y sin embargo parecíamos sobrevivir. Empecé a pensar que teníamos posibilidades de salir de aquel maldito planeta con vida. Todos. Después de las penurias que habíamos pasado juntos se me hacía raro pensar que llegaría el momento en que nos separaríamos y cada cual iría por su camino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Carla bajó del autobús y corrió hacia mí. Cuando llegó hasta mí, se agarró a mí en un fuerte abrazo y lagrimas comenzaron a correr por sus mejillas. Respirando aliviado coloqué un brazo sobre su espalda, correspondiendo a su cariño. Apreté con fuerza su cuerpo para que supiera que estaba allí y para que no se preocupara. Traté de tranquilizarla con palabras, pero no eran necesarias. Me abrazo valía mucho más que ninguna palabra. Así que me mantuve en silencio y simplemente la abracé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Cuando llegara el momento de separarse Carla se quedaría conmigo. No tenía a nadie. Nosotros éramos lo único que le quedaba. Dios... como me recordaba a mi hermanita...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira me observaba, apartada y sujetando el bate con fuerza. Su pecho subía y bajaba con cada respiración que hacía, pero sus ojos estaban fijos en mí. Pude ver en su mirada el deseo de imitar a Carla, de tirarse a mis brazos y besarme. Yo deseaba lo mismo, tengo que ser sincero. Pero no podía apartar a la pequeña Carla. Este era su momento y esperaría a que ella decidiera apartarse. Si tenía que pegarme tres horas en aquella postura, abrazado a la pequeña, lo haría. Kira debió de adivinar mis intenciones, porque me dedicó una dulce sonrisa y se marchó hacia el autobús. Se sentó en las escaleras de la entrada y apoyó el bate contra el lado del vehículo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Bueno, tenemos que acabar con ellos... –dijo Jon Sang a la vez que se levantaba y, con el cuchillo aún sujeto en la mano derecha, caminaba hasta una de las dos bestias inconscientes. La degolló y se movió hasta la otra. Hizo lo propio y se marchó hacia la tienda a la que habíamos entrado Kira y yo. –Me voy a lavar un poco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano se incorporó y se sentó en el duro terreno seco. Su espalda encorvada, su rostro sucio con costras de tierra reseca, la ropa manchada... no parecía él mismo. Era la primera vez que lo veía en tan malas condiciones. Su rostro había perdido su característica sonrisa pueril. Parecía seriamente afectado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Estás bien? –le pregunté sin soltar a Carla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Después, levantó la cabeza y me miró.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Allí estaba. Su sonrisa había vuelto. El color regresaba a su piel y por momentos parecía recuperar el aspecto saludable que tenía de costumbre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Esta vez casi no lo cuento... –dijo como si todo aquello no hubiera sido más que una pesada broma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-6084369879474216996?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/6084369879474216996/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=6084369879474216996&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/6084369879474216996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/6084369879474216996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/06/da-18-quinta-parte.html' title='Día 18 - Quinta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-1063956368575219829</id><published>2007-06-27T19:08:00.000+01:00</published><updated>2007-06-27T19:16:32.674+01:00</updated><title type='text'>Off Topic</title><content type='html'>Siento no poder escribir más amenudo, pero últimamente el trabajo me tiene absorvido.&lt;br /&gt;Desde que me ascendieran y cambiara de puesto, tengo tanto trabajo que podría hacer tantas horas extras como quisiese. No paro en las ocho horas que estoy en la oficina y no puedo hacer como antes que solía escribir allí en los ratos muertos.&lt;br /&gt;Al principio pensé que lo que debía hacer es escribir en casa. Pero claro, estar en casa no quiere decir estar sin hacer nada, también en casa hay mucho que hacer. Y encima, llego tan cansado del curro que me cuesta mucho ponerme a escribir.&lt;br /&gt;En realidad todo esto no es una excusa. Simplemente trato de haceros entender que no escribo menos por que se me halla ido la inspiración o porque me canse de esta historia. La verdad es que no escribo tanto como antes por el trabajo.&lt;br /&gt;Sin embargo, tengo que empezar a organizarme mejor y tratar de escribir un poco todos los días, como hacía antes. Aunque no escriba un capítulo entero al día (como antes), si escribo un poco, igual podía terminar uno cada dos o tres días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fín, como ahora iba a colgar un capítulo, he creído que era un buen momento para dar algo de explicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre todo no os preocupeis. No pienso dejar esta historia a medias. Aún quedan muchas aventuras por delante para nuestros protagonistas. Y existe un final (más o menos). Así que no os teneis que preocupar de que me pierda o no sepa como continuar. El camino que tomarán los personajes hasta ese final es incierto, pero el destino final está muy claro en mi mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin más, os dejo con un nuevo capítulo del diario de Max.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-1063956368575219829?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/1063956368575219829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=1063956368575219829&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1063956368575219829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1063956368575219829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/06/siento-no-poder-escribir-ms-amenudo.html' title='Off Topic'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-317136892166215803</id><published>2007-06-15T12:32:00.001+01:00</published><updated>2007-06-15T12:33:41.863+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Cuarta Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Entonces escuché la voz de Jon Sang. No podía ver dónde se encontraba pero su voz venía del exterior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡¡Qué diablos?!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Correr! –gritó Kira junto a mí, casi dejándome sordo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Las dos bestias mutantes frente a nosotros giraron sus abominables cabezas hacia la derecha y comenzaron a caminar hacia allí, de manera lenta y pausada; preparados para atacar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No te muevas –escuchamos decir a El Cirujano con la voz tranquila. No pude detectar ni un ápice de nerviosismo en él. Era increíble la sangre fría que podía llegar a tener en los momentos más tensos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Uno de los otros dos caninos mutantes, que estaban junto al autobús, se volvió y decidió que aquellas dos nuevas presas eran más fáciles de alcanzar. El otro, no desistió en su búsqueda de una entrada al vehículo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Carla seguía petrificada tras la puerta de entrada, llorando y mirándonos desconsolada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Estaba bloqueado. No sabía qué hacer. Si hubiéramos tenido el rifle de plasma con nosotros…&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;todo sería mucho más fácil. La próxima vez seríamos más cautos. Debíamos serlo. El hecho de haber escapado de Barlenton con vida nos había infundido una tranquilidad que no correspondía con la realidad, y esto era una buena prueba de ello.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira me agarró del brazo y me apartó de la puerta. Antes de que pudiera protestar ella había salido a la calle empuñando el bate y con una expresión de agresiva determinación en el rostro. Yo salí tras ella sin saber muy bien qué hacer o qué pensaba hacer ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Dio unos pasos hacia las bestias y una de estas se percató de nuestra presencia girándose en redondo y encarándonos. Sus gruñidos eran amenazadores e hicieron que mi corazón se acelerara. Sentí como la adrenalina comenzaba a circular por mis venas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Junto al canino mutante que nos acechaba estaba el otro acercándose con lentitud hacia donde El Cirujano y Jon Sang esperaban quietos y expectantes. Vi como mi compañero sacó su cuchillo de caza del pantalón y lo empuñó. Flexionó las piernas y se puso en posición defensiva, esperando paciente. No dejaba de observar atentamente a la bestia que le gruñía. Jon Sang, al ver el arma que esgrimía su compañero, dio unos pasos hacia detrás y se colocó después de El Cirujano. Yo también me coloqué unos pasos por detrás de Kira. Al fin y al cabo eran ellos dos los que manejaban las únicas armas que teníamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Pero poca atención pude prestar a aquel enfrentamiento, ya que escuché como el canino mutante que quedaba junto al autobús se rendía y centraba su atención sobre mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–&lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;Joder&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt; –me dije a mí mismo maldiciendo mi mala suerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La bestia rabiosa dio unos pasos hacia mí de manera pausada pero amenazante. Sus colmillos sobresalían por sus fauces medio abiertas a la vez que emitía un grave gruñido y me miraba con ojos asesinos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Eché a correr hacia mi izquierda alejándome de mis compañeros sin saber muy bien qué hacer, pero tratando de alejar esta nueva amenaza de los demás. El lobo mutante dio un salto imposible colocándose delante de mí y cortándome el paso. Estaba a unos dos metros de distancia e intuí que se preparaba para lanzar su ataque final sobre mí. Sus cuartos traseros se hincaron con fuerza sobre el terreno seco y descendió el lomo para darse impulso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Yo, al mismo tiempo, flexioné las piernas preparándome para esquivarlo, si es que era posible. Y entonces tuve una idea. No era demasiado buena y solo me daría unos momentos más, pero tenía que intentarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Unos metros detrás mío mis compañeros seguían dando vueltas alrededor del grupo de tres mutantes que les observaban con rabia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Entonces escuché como El Cirujano lanzaba un grito guerrero. En ese mismo instante percibí en la mirada del canino que me acechaba a mí un ligero despiste. Aproveché la oportunidad para hacer una amago de salto hacia la izquierda e inmediatamente salté hacia el lado contrario, lanzándome con fuerza contra el lateral del autobús.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La suerte me sonrió y mi enemigo mordió el anzuelo saltando hacia el lado equivocado. Yo acabé golpeando fuertemente el frío aluminio de la superficie del vehículo pero escapando de una muerte segura y horrible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tropezando pero sin caer al suelo corrí a lo largo del autobús tratando de alcanzar la esquina del autobús para darle esquinazo pero antes de llegar vi como la puerta delantera del vehículo se abría ante mi sorprendida mirada. Cuando llegué hasta ella salté dentro y Carla, la pequeña Carla, la inteligente Carla, accionó el interruptor apropiado y la cerró justo en el momento en que la bestia mutante saltaba sobre mí para acabar conmigo. Se golpeó violentamente contra el panel de aluminio abollándolo por el lado exterior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Gracias, pequeña –le dije mientras suspiraba aliviado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No soy pequeña...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí que lo eres –dije con una amplia sonrisa –pero también eres muy lista y valiente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Mi comentario la complació y sonrió orgullosa. Coloqué mi mano sobre su pequeño hombro y le dije:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Ven, vamos a demostrarle a esas cosas lo que quiere decir tener la suerte en contra...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-317136892166215803?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/317136892166215803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=317136892166215803&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/317136892166215803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/317136892166215803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/06/da-18-cuarta-parte.html' title='Día 18 - Cuarta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-245066262266115870</id><published>2007-06-08T17:12:00.000+01:00</published><updated>2007-06-08T17:13:51.517+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Tercera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Las cinco bestias caminaban a cuatro patas. Sus gruesos y musculosos cuerpos estaban recubiertos por una densa mata de pelo sucio y enmarañado de color gris. Tenían los lomos arqueados y las cabezas gachas, rugiendo mientras se acercaban lentamente, apoyando las patas, de largas garras, con seguridad como si fueran de plomo. Entre los cinco habían formado un semicírculo que iba cerrándose a medida que se acercaban en torno a la puerta abierta del autobús. Carla los observaba con los ojos tan abiertos que parecía que de un momento a otro sus globos oculares se iban a salir de sus cuencas. El labio inferior le temblaba y se agarraba con fuerza al chasis metálico del vehículo con sus pequeñas manitas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡NO! –gritó Kira tratando de zafarse de mi. Yo me mantuve firme y no la solté –¡Déjame! ¡Suelta!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;No la solté. La tenía sujeta por los brazos, hincando mis dedos para que no se me escapara. Seguramente más tarde le saldrían moraduras, pero en aquel momento lo único que me preocupara era que no hiciera una locura, estaba desarmada y pretendía salir al encuentro de esas bestias peludas... una locura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Métete dentro y cierra la puerta! –exclamé por encima de los quejidos de Kira –¡Carla, escucha! ¡Entra dentro y cierra la puerta!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tanto gritar hizo que tres de los caninos mutados se dieran la vuelta y encaminaran hacia nosotros con los mismos movimientos pausados y amenazadores. Kira se quedó petrificada cuando vio que se nos acercaban tres feroces bestias mutantes que nos enseñaban los afilados, largos y amarillentos colmillos mientras hilos de saliva les escurrían desde las fauces hasta el suelo. Sus ojos amarillos nos observaban maliciosamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Carla me hizo caso y saltó al interior del autobús subiendo los escalones como una gacela en peligro y accionó el interruptor que cerraba la puerta. Esta se deslizó interponiéndose entre las dos bestias y ella justo en el momento en que una de ellas saltaba lanzándose en un ataque mortal sobre su presa. Se golpeó el hocico contra el metal emitiendo un quejido y calló al suelo sacudiendo la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Las tres que se acercaban a nosotros nos observaban con hambre y gruñían rabiosos. Daban pequeños pasos hacia nosotros, con las cabezas gachas y los lomos arqueados, en posición de ataque.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Estiré de Kira con fuerza metiéndola dentro del local y después cerré la puerta de cristal apoyando ambas manos en ella para mantenerla de aquel modo. Uno de los lobos mutantes saltó contra ella. La golpeó con una fuerza tremenda que casi me hizo caer hacia detrás. Pero no lo hice, aguanté la embestida viendo como las abiertas fauces de la bestia estaban a pocos centímetros de mi rostro. Otra de ellas se lanzó rabiosa contra el cristal. La fuerza de la embestida me sacudió pero conseguí aguantar. Una tras otra se lanzaban contra la puerta tratando de abrirse paso. El grueso panel de vidrio temblaba a cada golpe pero se mantenía en su lugar. Pequeños pedazos de cristal se desprendían de los bordes del boquete que habíamos hecho con el bate, pero nada que pusiera en peligro nuestra seguridad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Los otros dos lobos mutantes seguían dando vueltas al autobús buscando una entrada por la que acceder hasta Carla, pero no la encontraron. La única manera de entrar era la puerta que ella había cerrado. Por ahora estaba a salvo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Recordé el único arma que teníamos, el rifle de plasma, pero se había quedado dentro del vehículo, fuera de nuestro alcance. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Mientras seguía aguantando los golpes que las tres bestias daban contra la puerta para entrar. Yo hacía fuerza con los brazos para aguantar las embestidas feroces.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira no esperó a que yo pidiera ayuda. Se internó en la tienda, entre las estanterías llenas de artículos en busca de algo que nos sirviera de arma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;De un momento a otro regresarían Jon Sang y El Cirujano sin saber qué les esperaba. Teníamos que hacer algo rápido. Los pillarían desprevenidos y sin un lugar en donde esconderse. Pero no me podía mover. Si me apartaba de la puerta, la echarían abajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Trozos de vidrio se desprendían del boquete pero el resto del cristal parecía aguantar por ahora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Dentro del autobús, pude ver como Carla me observaba desde la puerta cerrada con terror en los ojos y lágrimas resbalando por sus mejillas. Estaba sola y asustada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira regresó un momento después sin haber encontrado nada. Desesperada me miraba con preocupación. Pero yo no sabía qué hacer, cómo actuar. Entonces su rostro se iluminó con una idea y recogió el bate de aluminio del suelo. Lo sujetó con ambas manos poniéndose en posición de ataque detrás mío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Cuando salte el próximo, abre la puerta y déjale entrar, después vuelve a cerrar y aguanta –me dijo con autoridad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Era una idea arriesgada, incluso se podía decir que era una locura, pero qué otra cosa podía hacer. Esperé paciente a que uno de los lobos mutantes saltase contra la puerta y en ese justo instante me aparté del camino abriendo la puerta de par en par. La bestia pasó volando junto a mí. Cuando hubo salvado el umbral, con toda la rapidez de la que fui capaz, cerré la puerta apoyando ambas manos sobre ella para mantenerla de ese modo. No volví la cabeza para que las otras dos no me pillasen de improvisto y poder mantenerlas fuera, confiando en que Kira pudiera ocuparse de la otra. Nuestras vidas dependían de ello.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Escuché como ella gritaba con furia y después un fuerte golpe resonó por todo el local seguido de un quejido canino. Después un par de golpes más, menos potentes, y un silencio sepulcral.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira me tocó el hombro. Giré el rostro un instante y me encontré con sus ojos, fijos en los míos, mirándome con determinación y nerviosismo. En el suelo, a un metro de distancia, el cuerpo de la bestia mutante reposaba inmóvil y sin vida sobre un charco de sangre. Lo había conseguido. Con la mano derecha, Kira aún sujetaba el bate que ahora tenía una mancha rojiza que goteaba en el suelo dejando un rastro por donde ella se movía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Bien –le dije tratando de infundirle ánimos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ella asintió tratando de sonreír pero haciendo una mueca poco convincente. Gruesas gotas de sudor le corrían por la frente, bajando por las sienes hasta saltar desde su barbilla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me volví a concentrar en la puerta. Sin embargo los envites habían cesado. Las otras dos bestias mutantes nos observaban a través del transparente cristal de la puerta. Incluso juraría que pude percibir cierto brillo de sorpresa en sus ojos amarillos y malévolos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;Creo que van a cambiar de estrategia...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-245066262266115870?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/245066262266115870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=245066262266115870&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/245066262266115870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/245066262266115870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/06/da-18-tercera-parte.html' title='Día 18 - Tercera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-5956250800704709301</id><published>2007-06-01T18:02:00.000+01:00</published><updated>2007-06-01T18:03:20.277+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Segunda Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El motor eléctrico del autobús ronroneaba como un felino dentro del compartimiento que había bajo nuestros pies, impulsando el vehículo por el asfalto requemado de la carretera. A ambos lados habían aparecido colinas rocosas con arbustos desperdigados por doquier que aguantaban las inclemencias del clima desértico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira se había quedado dormida con la cabeza apoyada sobre mi hombro. Carla seguía durmiendo y Jon Sang oteaba la distancia a través de las amplias y sucias ventanas del autobús. El único que no parecía bajo de moral o cansado era mi compañero, el Cirujano. Tarareaba una canción que solo él conocía mientras conducía con seguridad y cautela por la abandonada carretera llena de baches.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;¿Cuánto tiempo llevábamos en Ypsilon-6? Más de una semana, eso lo tenía claro, pero no era capaz de calcular la cifra exacta de días que habían pasado desde que nuestra nave se estrellara contra la superficie y escapásemos de prisión. ¿Dos semanas? Habían ocurrido tantas cosas durante este tiempo que me era imposible calcularlo. Seguro que El Cirujano llevaba un recuento exacto de cada día que había pasado en este maldito planeta, pero no yo. Había perdido mi diario hacía mucho tiempo. Estas palabras las escribo desde la distancia del tiempo, ahora que he vuelto a conseguir un cuaderno electrónico en donde relatar mis vivencias. Sin embargo en aquel momento, no recordaba cuanto tiempo había pasado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Mira… ahí está –dijo El Cirujano señalando con un dedo hacia el frente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Escruté la lejanía en busca de lo que había llamado la atención de mi compañero. Había un grupo de pequeños edificios de una sola planta que se acercaban hacia nosotros por la derecha de la carretera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Con todo el cuidado que pude, para no despertar a Kira, coloqué su cabeza en el respaldo del asiento y me levanté. Sujetándome a los asideros me acerqué hasta el sitio del conductor y pregunté a El Cirujano:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué es?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–La estación de repostaje.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Asentí apretando los labios, preocupado por lo que podíamos encontrarnos allí. Si es que la infección había llegado hasta aquel lugar, no podía haber muchos &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano me miró y sonrió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No te preocupes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Arqueé las cejas encogiéndome de hombros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No lo puedo evitar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Él volvió a centrar su atención en la carretera y a tararear la cancioncita. &lt;i&gt;Como si fuéramos de excursión.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Unos minutos después levantó el pie del acelerador y tomó la salida que llevaba al grupo de edificios a la derecha. La arquitectura de estos era simplista hasta los límites, las fachadas eran blancas y estaban sucias; los tejados planos; una sola planta. Era un pequeño pueblo fantasma que evocaba recuerdos de las viejas películas de vaqueros en dos dimensiones del siglo veinte. Condujo el autobús hasta la estación y allí lo detuvo apagando el motor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira se despertó entonces abriendo los ojos y mirando en todas direcciones alerta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Dónde estamos? –inquirió parpadeando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Hemos llegado a la estación de repostaje –expliqué yo bajando los tres escalones hasta la puerta. El Cirujano la abrió accionando un interruptor en el panel de control y salí al exterior estirando las piernas y los brazos con placer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Un viento cálido y lleno de polvo me golpeó desde el lado revolviendo mi cabello descuidado y que había crecido mucho desde la última rapada que me dieran en la cárcel. Sentía unas irrefrenables ganas de encenderme un pitillo, pero ya no me quedaban, tendría que conseguir más. Seguro que en la estación había una tienda y allí tendrían con toda probabilidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano fue el siguiente en descender del interior del vehículo y me puso una mano sobre el hombro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué tal? ¿Has descansado?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Asentí sin contestar. Estaba concentrado en escanear la zona en busca de movimiento y vida o... movimiento sin vida...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Tenemos que encontrar los generadores y encenderlos para poder repostar cuanto antes y largarnos de aquí –comenté yo sin dejar de mirar hacia el pequeño grupo de edificios frente a nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang descendió entonces estirando los brazos y con gesto de aburrimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Bueno, ¿y ahora qué?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Ayúdame, tenemos que hacer funcionar los generadores, pero primero hay que encontrarlos –le dijo El Cirujano divertido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Los dos se marcharon hacia la entrada del pequeño edificio construido con planchas de latón pintadas de blanco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira bajo después y se unió a mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Crees que habrá alguno aquí?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No sé. Pero lo mejor será marcharnos cuanto antes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Suspiré, volví el rostro hacia ella y le dije con una sonrisa:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Voy a buscar tabaco, ¿me acompañas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Asintió sonriente y los dos nos encaminamos hacia la puerta de vidrio de la tienda en el mismo edificio que la estación. Agarrando el pomo con fuerza estiré y empujé con fuerzas, tratando de abrir la puerta. No se movió. Miré a Kira arqueando las cejas y encogiendo los hombros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Supongo que no queda otro remedio –le dije a la vez que me marchaba de regreso al autobús.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tras unos pocos segundos volvía a estar frente a la puerta con el bate de aluminio entre las manos. Kira dio unos pasos atrás, alejándose de la inevitable lluvia de cristales. Miré a ambos lados preocupado por el ruido que iba a hacer. Levanté el bate; apreté las manos; cogí aire...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;¡¡¡¡¡¡RRRUUUMMMMMBBBBRRRR!!!!!!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Un estruendo emergió de las entrañas de la tierra haciendo temblar toda la estructura de la estación. El vidrio de la puerta se agitó tintineando. Kira y yo nos miramos extrañados. ¿Qué había sido eso? ¿Un terremoto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Los generadores –dijo ella levantando la mano hasta su cabeza en un gesto de comprensión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Asentí recordando que precisamente &lt;i&gt;eso&lt;/i&gt; era lo que Jon Sang y El Cirujano estaban haciendo. Volví a apretar las manos sobre la goma que rodeaba el final del bate metálico, aspiré aire por la nariz hasta que hube llenado mis pulmones y lancé un fuerte golpe contra el panel de vidrio que entorpecía nuestro camino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La punta del bate golpeó en la mitad de la puerta. Una telaraña de rajas se abrió desde el punto de impacto hacia los extremos, pero el panel aguantó en su sitio. Era vidrio reforzado para evitar robos... tendría que darle otro fuerte golpe. Volví a alzar mi arma, y apretando los dientes y dejando escapar un grito lancé otro tremendo golpe contra la aparentemente endeble puerta que aguantó el envite estoicamente. Sin embargo, más rajas surcaron toda la superficie y un pequeño agujero apareció justo en el centro de aquella telaraña de grietas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Joder! –exclamé frustrado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Trae –me quitó el bate de las manos –déjame a mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sin tanta concentración como había requerido yo, propinó un golpe junto al pomo y un trozo de vidrio todo agrietado cayó al interior casi sin hacer ruido. El boquete tenía unos quince centímetros de diámetro, suficiente para meter la mano y abrir el pestillo, que es lo que Kira hizo. Después se apartó dejando que la puerta se abriera del todo e hizo un gesto con la mano para dejarme pasar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Adelante caballero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me eché a reír y entré al frescor y penumbra del interior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Eres un crac –le dije sonriente –¿lo sabías?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos echamos a reír a la vez que yo me acercaba hasta el mostrador en busca de lo que me había motivado para entrar en un principio. Encontré una estantería llena de paquetes de cigarrillos. Cogí una mochila nueva y con a etiqueta marcando su precio y la llené de ellos. Con aquello tendría para mucho tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira se acercó a mí con una sonrisa en los labios y un brillo especial en los ojos. Algo sorprendido me quedé hipnotizado por su belleza. Ella tomó la mochila de mis manos y la dejó sobre el suelo. Después acercó su rostro al mío y me regaló un apasionado beso. Yo me dejé llevar, sabiendo lo que le pasaba por la cabeza. Estábamos solos. Jon Sang y El Cirujano estaban ocupados con los generadores y aún debían conectar los cables a la batería del autobús. Y Carla estaba dormida dentro de nuestro transporte. Estábamos solos y teníamos un poco de tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡¡¡AAAAhhhhh!!!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Un chillido nos llegó del exterior. Era la pequeña la que gritaba y lo hacía llena de terror.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Corrimos hasta la puerta y a través del hueco pudimos ver como un grupo de cinco bestias a cuatro patas, parecidas a lobos hambrientos, se acercaban a la entrada del autobús donde Carla los observaba con los ojos abiertos de par en par y el rostro ensombrecido por el miedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-5956250800704709301?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/5956250800704709301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=5956250800704709301&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5956250800704709301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5956250800704709301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/06/da-18-segunda-parte.html' title='Día 18 - Segunda Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-5255405109958178465</id><published>2007-05-30T03:45:00.000+01:00</published><updated>2007-05-30T03:46:21.600+01:00</updated><title type='text'>Día 18 - Primera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Un bache en el camino me despertó con sobresalto. Me había quedado dormido con la cabeza apoyada en la ventana. El sol brillaba cálido en el límpido cielo azul. Observé el exterior, el terreno era ahora más pedregoso y arbustos secos se agarraban con tozudez a la árida tierra rojiza. A lo lejos, acercándose lentamente, podía ver un sistema montañoso de gran altura. Los picos de las montañas alzándose hacia los cielos, brillaban cubiertos de nieve. A los pies de estas pude vislumbrar las siluetas de altos edificios recortadas contra el fondo oscuro de las faldas montañosas. La carretera se desplegaba en línea recta hacia allí sin interrupciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano seguía al volante. Conducía veloz pero prudente. Por encima del ruido del motor pude escuchar que tarareaba una sintonía que no alcancé a identificar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira estaba sentada en uno de los asientos al otro lado del pasillo a mi misma altura. Observaba el exterior inmersa en profundos pensamientos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Eché un vistazo a los asientos por detrás del mío y vi a Carla tumbada entre dos de ellos, durmiendo como una pequeña princesa. Y por último, unos asientos detrás de mí, Jon Sang dormitaba con la cabeza apoyada en la ventana, en la misma posición que había estado yo. Su cuerpo se movía al ritmo del autobús sin perturbar su descanso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me levanté y caminé hasta la altura del asiento del conductor sujetándome a un asidero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué tal vas? –pregunté tratando de no hablar demasiado alto para no despertar a los que dormían.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Mi compañero volvió la cara hacia mí y me sonrió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Y de energía, ¿qué tal van los niveles?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Eso no tan bien –nadie diría que me daba malas noticias porque su sonrisa no abandonó sus labios en ningún momento. –Necesitaremos abastecernos para llegar hasta allí –levantó la mano señalando las siluetas que se dibujaban sobre el fondo rocoso de las montañas distantes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Joder…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Según el ordenador de abordo, hay una estación de repostaje a cien kilómetros de aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Entonces podemos intentar allí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Le palmeé en el hombro sonriendo y dije:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Muy bien, haremos eso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Después regresé a mi asiento, junto a la ventana. Kira me observaba con el ceño fruncido. Se levantó y atravesando el estrecho pasillo que recorría el autobús, separando las dos filas de asientos, se sentó en el de mi izquierda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No hay suficiente energía para llegar a Travenr, ¿verdad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Así es como se llama esa ciudad? –señalé la lejana ciudad que se acercaba a nosotros con el dedo pulgar. Ella asintió sin cambiar de expresión. –No, no hay suficiente… pero en el mapa del ordenador pone que hay una estación a mitad de camino. Hasta allí sí que llegaríamos. No te preocupes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;No quedó muy contenta pero dejó el tema. Se acomodó en el asiento y, cruzando los brazos sobre el pecho, cerró los ojos. La observé durante unos instantes. Era preciosa. En la mejilla derecha tenía un corte. Alrededor de él, la piel se había teñido de rosa e hinchado ligeramente. El corte era profundo, pero ya había dejado de sangrar. Seguramente le quedaría una cicatriz. Pero daba lo mismo, no podría empañar semejante belleza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Recordé el momento en que se había hecho el corte. Había sido al caer y golpearse contra uno de los asientos al que le sobresalía la punta de un tornillo a través del revestimiento de tela…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;El primer disparo alcanzó de lleno en el rostro de lo que antes de la infección había sido una mujer de mediana edad y con sobre peso. Su pálido y pútrido rostro desapareció en un amasijo de sangre y huesos rotos. El cuerpo inanimado cayó hacia detrás golpeando el suelo con fuerza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Otro &lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;post-mortem&lt;i&gt; que se acercaba por detrás de la caída tropezó con su grueso cuerpo y se desplomó sin siquiera levantar las manos para protegerse de la caída.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Detrás de mí Jon Sang comenzó a lanzar golpes con el bate de aluminio a diestro y siniestro lanzando a los no muertos que alcanzaba contra el suelo. A cada golpe podíamos escuchar huesos partiéndose, pero esto no parecía afectarles lo más mínimo. Ninguno gritó de dolor ni se quejó por las heridas. Se limitaban a gemir con las bocas abiertas en obscenas muecas de hambre y deseo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Disparé otra vez, sin embargo fallé. Repetí el tiro con más cuidado y le di de lleno a uno de los &lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;post-mortem&lt;i&gt; en el pecho, abriendo un boquete mortal. Pero una vez hubo caído al suelo, comenzó a arrastrarse hacia mí, hincando las uñas en el asfalto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;–¡No vamos a aguantar mucho más! –exclamó Jon Sang sin dejar de dar mandobles con su arma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;–¡Ya!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Me hizo gracia. Nuestra situación era cuanto menos sarcástica. Después de tantas penurias, tantos sufrimientos, tantas esperanzas y temores, nos iban a cazar cuando habíamos podido escapar. En lugar de esperar a que llegasen hasta la puerta de la estación. ¿Por qué no nos habíamos marchado en cuanto se disparó el arma de Francoise? ¿Por qué no habíamos pensado que serían capaces de escuchar el ruido de la pistola y nos acabarían por encontrar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Los &lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;post-mortem&lt;i&gt; más cercanos a mi ya estaban a menos de tres metros de distancia. Hice dos disparos seguidos dando en el blanco en ambos. El primero no sirvió de nada, le di en un hombro y el no muerto ni se inmutó. Al segundo lo alcancé en el abdomen y tras sujetárselo con una mano, continuó caminando, si bien con mayor lentitud.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Jon Sang derribaba a otro y a otro, pero la mayoría conseguía volver a levantarse. Lo bueno era que mientras lo hacían entorpecían a los que venían detrás haciéndoles perder tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Irina surgió de las sombras gritando:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;–¡Vamos, vamos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Di un empujón a Jon Sang para que se moviera y me quedé cubriendo nuestra retirada. Hice tres últimos disparos y se me terminó la munición. Como último recurso lancé la pistola contra uno de ellos y me giré echando a correr hacia las sombras del interior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Dos focos potentes de luz blanca se encendieron frente a mi deslumbrándome. No pude evitar cerrar los ojos, pero, aún así, no dejé de correr hacia ellos esperando no tropezar con nada. Cuando volví a abrirlos, pude distinguir la forma de un autobús eléctrico como la fuente de la luz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Por detrás escuché como Irina gritaba una maldición y como algo caía al suelo con fuerza. Me detuve junto al morro del vehículo y miré atrás. Los &lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;post-mortem&lt;i&gt; ya entraban al garaje y se acercaban con gran velocidad a el cuerpo inmóvil de Irina que estaba tirado en el suelo, junto a un arcón de madera. Había tropezado deslumbrada por los focos del autobús.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Hice mención de regresar a por ella pero una mano me agarró del hombro. Era Jon Sang.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;–No vayas, no te dará tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Tenía razón. Estaban a punto de alcanzarla. Mi compañero tiró de mi hacia la puerta del vehículo. Me resistí al principio, pero pronto cedí dándome la vuelta y corriendo tras él hacia la entrada. Subimos y la puerta se cerró con un golpe seco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;–¡Arranca! –exclamó Jon Sang.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;El Cirujano, que estaba sentado en el sitio del conductor, arrancó el motor que rugió como una bestia enjaulada. Kira estaba de pié en el pasillo central, observando el interior del garaje a través del parabrisas delantero. Observaba con un gesto de tristeza y resignación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Entonces El Cirujano aceleró repentinamente y todos nos vimos lanzados hacia el fondo del autobús. Yo caí, junto a Jon Sang, sobre los primeros asientos sin hacerme daño. Carla, que estaba ya sentada y agarrada con fuerza no tuvo problemas, pero Kira salió volando por el pasillo y se golpeó el rostro contra el lateral de uno de los asientos haciéndose el corte en la mejilla. Gritó de dolor pero pronto se sobrepuso y volvió a levantarse. Todos vimos como nuestro vehículo se lanzó a toda velocidad contra los primeros &lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;post-mortem&lt;i&gt; que habían entrado al garaje de la estación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Los cuerpos sin vida, y aún así animados, salieron volando hacia los lados como bolos blancos en una bolera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;El Cirujano dirigió el autobús con gran destreza hasta el exterior y después giró hacia la derecha encaminándonos hacia la salida de la ciudad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Habíamos escapado, pero a qué precio… Francoise e Irina…&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-5255405109958178465?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/5255405109958178465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=5255405109958178465&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5255405109958178465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5255405109958178465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-18-primera-parte.html' title='Día 18 - Primera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-5119619524167562341</id><published>2007-05-24T05:16:00.000+01:00</published><updated>2007-05-24T05:17:28.674+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Décima Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Las borrosas figuras se iban definiendo a medida que se acercaban con paso titubeante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Nos han visto –dijo Carla asustada colocándose detrás mía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang me miró con mirada inquisitiva y yo asentí. Dejamos caer el cuerpo envuelto junto al muro de la estación y nos ocultamos en la oscuridad del interior, sacando la cabeza para observar a los que se acercaban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Ves a dentro y avisa a los demás –le dije a Carla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ella se marchó corriendo desapareciendo en la oscuridad. Después apareció de nuevo iluminada por los fluorescentes de la sala de espera y vi como hablaba con El Cirujano. Este me miró desde lo lejos con lo que me pareció una sonrisa. Este tío es increíble, pensé, todo parece divertirle. Era como si considerara todo un juego de video consola en el que podías perder varias vidas antes de perecer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Quédate vigilando –le dije a Jon Sang y sin esperar una respuesta regresé a la sala de espera. –¿Qué piensas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano me observó durante unos instantes, los ojos brillantes y la sonrisa permanente en sus labios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Pues pienso que ahora empieza lo divertido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No sé si te das cuenta de la situación en la que estamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí. Pero aún así, apostaría mi hígado a que saldremos de esta con vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Y qué te hace estar tan seguro? –me estaba poniendo de los nervios. No teníamos tiempo para acertijos, si tenía algo pensado, que lo soltara cuanto antes… –¿Tienes un plan?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Asintió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Y cuál es? –mi voz iba aumentando de volumen a la vez que mis nervios se crispaban cada vez más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Tú dame unos minutos y yo te aseguro que os sacaré de aquí de una pieza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;¿Podía fiarme de él? Aún dudaba de ello. A pesar de haberme salvado la vida en múltiples ocasiones y de no haberme traicionado ni una, seguía sintiendo cierta incertidumbre sobre él. Por naturaleza, no quería fiarme de nadie, no me gustaba que mi vida estuviera en manos ajenas. Luego, además, conocía sus antecedentes; era un psicópata, estaba encarcelado por ser un asesino en serie. ¿Podía poner mi vida y la de todos nosotros en sus manos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Pasaron unos segundos en los que yo me debatía internamente y él esperó pacientemente como si supiera exactamente lo que estaba pensando y quisiera darme el tiempo necesario para tomar la decisión correcta. Desde luego no era tonto. Sería lo que fuera, pero tonto no. En aquel momento, cualquier apremio por su parte podía haberme hecho sospechar. Sin embargo esperó pacientemente a que yo llegar a la conclusión que fuera por mi propio pie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;No tardé demasiado en decidirme. Finalmente opté por la confianza. Si bien no total.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–De acuerdo, tienes tus minutos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sin esperar más, salió de la sala de espera y se internó en la oscuridad del garaje no sin antes llevarse consigo una linterna. Cuando se hubo marchado, me acerqué a Kira y le susurré:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Busca una salida por el otro lado –Irina se acercó a nosotros&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;–tú ayúdale. Cuando la encuentres ven y avísame. –Me volví hacia Carla y le dije: –No te separes de ellas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La pequeña asintió con una dulce sonrisa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Y tú que vas a hacer? –inquirió Kira.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Suspiré frunciendo los labios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Intentaré hacer tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Dicho lo cual me marché por la puerta abierta y las sombras me engulleron. Vi la luz de la linterna de El Cirujano moviéndose por el garaje. Sin detenerme me dirigí hacia la puerta donde Jon Sang vigilaba el exterior con cautela. Me acerqué por detrás de él y le pregunté asomando la cabeza:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué tal?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No muy bien –me contestó él con preocupación en la voz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El grupo de &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; había aumentado a varias decenas y estaba a menor distancia. Calculé que los primeros debían estar a unos treinta metros. A aquella velocidad no tardarían más de diez minutos en alcanzarnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Y ahora qué? –preguntó mi compañero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–José necesita que le demos tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang me miró con sorpresa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Que le demos tiempo? ¿Tiempo para qué? Lo que deberíamos hacer es salir de aquí a toda hostia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Dice que tiene un plan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Como sea tan buen plan como el de cargarse a Francoise, estamos apañados…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Detecté rencor en su voz. Si seguíamos por ahí, intuí que nos meteríamos en terreno pantanoso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–He mandado a Kira y a Irina a buscar una salida por el otro lado, por si acaso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Bien. Buena idea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Volvimos a observar el lento pero constante avance de los &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt;. Cada instante que pasaba estaban más cerca de nosotros y eran más numerosos. Ahora era capaz de ver a unos cuarenta de ellos. Algunos de ellos mutilados y faltos de alguna extremidad, otros con un aspecto aparentemente normal. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Bueno y… ¿cómo se supone que tenemos que darle tiempo al pirao?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Pues, con esto –dije a la vez que sacaba la pistola de mi pantalón y se la enseñaba con una sonrisa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No sé… más vale que coja el bate. –Se marchó a la sala de espera y regresó con el bate de aluminio en la mano. Me lo enseñó y sonriendo dijo: –Ahora me siento mejor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me reí por lo bajo y Jon Sang me acompañó. Eran risas nerviosas y motivadas más por el miedo que por la alegría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Los &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; estaban ya a unos veinte metros de nosotros. En menos de cinco minutos los tendríamos encima. Lo que no sabíamos era si nos habían visto. En realidad daba lo mismo. Iban a seguir avanzando hacia aquí, nos hubieran visto o no. El sonido del disparo los había atraído y hasta que no encontraran a lo que lo había generado, no se detendrían.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Un ruido por el otro lado de la calle llamó nuestra atención. Nos volvimos hacia allí y vimos otro nutrido grupo de no muertos que se acercaba hacia nosotros y que avanzaba desde la otra dirección por la avenida. Tan concentrados estábamos en los que habíamos visto primero que ni nos habíamos dado cuenta. Nos miramos y me encogí de hombros a la vez que arqueaba las cejas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Estamos rodeados –dijo Jon Sang dando voz a lo que yo estaba pensando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Tu encárgate de eso y a mí déjame los otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Asentí. Centrándonos cada uno en una dirección, no nos interrumpiríamos y además no cometeríamos la terrible equivocación de atacarnos entre nosotros. Nos colocamos espalda contra espalda y esperamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Entonces llegó Kira respirando agitadamente con Carla sujeta de su mano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No… hay… otra… salida… –dijo entre jadeos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué? –exclamó Jon Sang.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira tragó con dificultad y repitió:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Que no hay otra… salida… bueno… sí que la hay pero… está cerrada con… llave…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Suspiré profundamente viendo como todas mis esperanzas se me escapaban como el aliento salía por mi garganta. Jon Sang se echó a reír detrás mía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Joder –susurró.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Ir a dentro y meterle prisa a José, tenemos que largarnos de aquí YA… –le dije a Kira sintiendo como los fríos dedos del terror recorrían mi cuerpo tratando de apoderarse de mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Las dos se marcharon desapareciendo entre las sombras. Metros más allá, pude ver como el haz de la linterna de El Cirujano se movía de un lado a otro. &lt;i&gt;¿Qué coño está haciendo…?&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Los &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; seguían avanzando. Estaban cada vez más cerca. Diecinueve metros… dieciocho… quince… doce…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Preparado? –inquirió Jon Sang sin volverse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;…diez…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No –contesté yo apretando el mango frío de la pistola.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;…nueve…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Frente a mi se aglomeraba una multitud que sobrepasaba la cincuentena. La suerte era que no estaban alineados y avanzaban desordenados y con varios metros de distancia entre unos y otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;…ocho…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang se volvió y me tocó el hombro. Me volví y vi que me miraba con una sonrisa resignada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;…siete…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Ha sido un placer… –me susurró.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;…seis…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me ofreció la mano y yo se la estreché.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;…cinco…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Para mí también.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Estaban ya a nuestro alcance. Levanté la pistola, apunté y apreté el gatillo. El destello apareció un leve instante antes de que la detonación resonara por toda la calle alterando la silenciosa noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-5119619524167562341?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/5119619524167562341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=5119619524167562341&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5119619524167562341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5119619524167562341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-dcima-parte.html' title='Día 17 - Décima Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-7830596688606249743</id><published>2007-05-22T04:01:00.000+01:00</published><updated>2007-05-22T04:02:23.943+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Novena Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Aún resonaban los ecos del disparo en mis oídos cuando El Cirujano limpió la hoja del cuchillo en la camiseta del muerto. Los demás seguíamos petrificados en el sitio, aún sorprendidos por la alocada reacción de Francoise y por la rápida respuesta de El Cirujano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Carla apretó con fuerza allí dónde sus manos sujetaban mis piernas. Detrás mía, Kira y Jon Sang seguían inmóviles y en silencio. Irina, desde el otro lado de la sala, miraba el cadáver con los ojos abiertos de par en par y a punto de salir de sus cuencas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El Cirujano se levantó, guardó el cuchillo en una funda atada a su cinturón y dijo jocoso:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Alguien tenía que hacer algo, ¿no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nadie respondió e intuí que si yo no lo hacían pronto, la situación se nos podía ir de las manos. Estaba claro que nos había salvado la vida, pero ¿cómo se lo tomarían los demás? Yo sabía que antes o después Francoise nos iba a causar problemas. Desde que mataron a su mujer, no había sido el mismo. Estaba ausente y frío. Pero la manera en la que todo había acabado no era la más ideal, desde luego. Debía intentar calmar los ánimos, intervenir de alguna manera en favor de mi compañero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí. Nos has salvado la vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Esperé unos segundos para ver como recibían aquella declaración y cuando vi que el rostro de Irina se relajaba, aproveché la oportunidad para colocarme al lado de El Cirujano y ofrecerle mi mano. Con el rabillo del ojo detecté una expresión de alivio en Kira, pero, sin embargo, el rostro de Jon Sang era una incógnita para mí, frío e inexpresivo como una estatua de mármol. El Cirujano aceptó mi mano con una cálida sonrisa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No hay de que –me dijo apretando con fuerza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Después, me agaché junto al cadáver y recogí la pistola. Me la metí en la cintura del pantalón y volví a incorporarme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Era una situación de lo más incómoda para todos (menos para El Cirujano que mantenía su actitud pueril). No sabíamos qué decir o hacer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Carla, vete a la puerta de fuera y vigila, anda… –dije yo, tratando de ahorrarle la vista del cadáver y la consecuente conversación que tendríamos que tener sobre su futuro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ella me obedeció sin rechistar y la perdí de vista entre las sombras más allá de la luz de los fluorescentes de la sala de espera. Jon Sang y Kira entraron y entrecerraron la puerta para evitar que nuestras voces llegaran hasta la pequeña.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Podías haberle inmovilizado… –susurró Jon Sang observando con intensidad el cuerpo sin vida de Francoise, tratando de encajar todo aquello.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí, cierto –contestó El Cirujano arqueando las cejas y frunciendo los labios –pero él podía haber apretando el gatillo y ahora sería Max o Kira o tú mismo el fiambre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira se agachó junto al cuerpo y sin quitarle el ojo de encima comentó:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No era el mismo desde que perdió a Melanie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–No lo era –estuvo de acuerdo Irina que se había sentado en uno de los asientos de vinilo recubierto de tela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué hacemos con el cadáver? –inquirió Jon Sang. Por su gesto, deduje que había tomado la decisión de seguir adelante y dejar aquello correr.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Deberíamos sacarlo de aquí –contestó Kira.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí, lo mejor será dejarlo fuera en la calle, lo más lejos posible –corroboré yo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Irina trajo la manta que Francoise había utilizado hasta entonces y la extendió en el suelo junto al cadáver. Entre El Cirujano, Jon Sang y yo, lo colocamos sobre ella y lo envolvimos. Jon Sang levantó un extremo del rollo y yo el otro y nos encaminamos hacia la salida. Kira nos adelantó y abrió la puerta para dejarnos pasar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nunca creí que llegaría a hacer eso. Aquella situación me hacía sentir mal. Envolver un cadáver y sacarlo de allí me traía demasiadas películas viejas a la memoria, en las que los asesinos hacía lo mismo. Yo no era un asesino. Por supuesto, en este caso, no había sido yo. Pero había defendido a mi compañero, justificando su acción. Lo que me convertía en su cómplice. Y a pesar de que estaba convencido de que El Cirujano había salvado mi vida, no podía evitar sentirme culpable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos internamos en las profundas sombras del garaje, yo caminando detrás de Jon Sang. Kira me seguía en silencio. Más adelante, iluminado por la tenue luz de las estrellas, el pequeño cuerpo de Carla se perfilaba junto a la puerta abierta al exterior. Estaba vuelta hacia la calle, oteando con interés.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nuestros pasos resonaban sobre el hormigón, haciendo eco en el amplio espacio vacío anegado por las sombras. Eché un vistazo sobre mi hombro y no pude ver a nadie a través del hueco de la puerta, dentro de la sala de espera, pero podía escuchar como Irina susurraba algo, si bien no entendí el qué.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang alcanzó la salida un momento antes que yo. Cuando pasé junto a Carla, observé en su rostro algo que me llamó la atención. Había un brillo especial en su mirada. Oteaba con mucha atención avenida arriba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Espera un momento –le dije a Jon Sang deteniéndome junto a la pequeña. Después me dirigí a ella con una pregunta –¿Qué miras, Carla?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ella me miró con el ceño fruncido e hizo un gesto con la cabeza señalando la misma dirección que había estado mirando con tanto detenimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿No lo ves? –preguntó en un susurro con su dulce voz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me di la vuelta y eché un vistazo en la dirección que me había indicado. En un principio no vi nada, pero tras entrecerrar los parpados, para aclarar la vista, pude ver la silueta de una persona que se acercaba hacia nosotros entre las sombras. Venía por el mismo camino por el que habíamos llegado minutos antes, a unos cincuenta metros. Jon Sang lo vio también y me miró con alarma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos quedamos inmóviles, expectantes, observando a la solitaria figura a la espera de ver qué ocurría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Momentos después pudimos distinguir que tras la primera silueta aparecían más y más, emergiendo de las sombras, con paso lento pero continuo. Y nos llegó el rumor de pies arrastrándose por el asfalto y gemidos quejumbrosos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El disparo de la pistola de Francoise debía de haberlos atraído hacia nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Otra vez los teníamos encima…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;¡Joder!&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-7830596688606249743?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/7830596688606249743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=7830596688606249743&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7830596688606249743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7830596688606249743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-novena-parte.html' title='Día 17 - Novena Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-7868194591985485630</id><published>2007-05-22T00:06:00.000+01:00</published><updated>2007-05-22T00:11:25.625+01:00</updated><title type='text'>Off Topic - Perdón por la ausencia</title><content type='html'>Quería pediros perdón por no haber escrito en tantos días. La verdad es que he estado muy ocupado y  no me ha quedado tiempo para escribir, pero esta semana seguro que cae un capítulo por día, como antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además quiero aprovechar para agradeceros todos vuestros comentarios, aseguraros que los leo todos. De hecho, a veces, algún compañero de trabajo me pilla riendome solo frente a la pantalla del ordenador. Es porque estoy leyendo algún comentario que me habéis dejado sobre el Cirujano :)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fín, a ver si esta noche me da tiempo y cuelgo el siguiente.... A ver qué tal se toma Max los últimos acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-7868194591985485630?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/7868194591985485630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=7868194591985485630&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7868194591985485630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7868194591985485630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/off-topic-perdn-por-la-ausencia.html' title='Off Topic - Perdón por la ausencia'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-7846082073049067152</id><published>2007-05-15T18:11:00.000+01:00</published><updated>2007-05-15T18:12:49.192+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Octava Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La oscura figura de El Cirujano se acercó un paso, sonriendo en silencio. Los tres lo observamos, sin palabras. Sentí un inmenso alivio al ver a mi amigo. Si él estaba bien querría decir que Carla estaba bien también (o eso esperaba yo).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Os ha costado mucho llegar aquí... –nos dijo con tono irónico. –Desde luego deberíais hablar con la persona que os enseñó ese atajo para que no lo vuelva a hacer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Bromeando como siempre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Entonces, una pequeña cabeza se asomó por el hueco de la puerta y miró en nuestra dirección. Sólo podía tratarse de una persona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Carla! –exclamé rompiendo el silencio de la avenida. No recordé que estábamos en una situación peligrosa que requería sigilo y cuidado, de hecho sí que lo recordé, pero me dio lo mismo. Cuando me vio, echó a correr hacia mi.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Poco antes de alcanzarme, saltó sobre mis brazos abiertos y me dio un fuerte abrazo que me lleno de alegría y me devolvió la sonrisa a los labios. Sus cabellos castaños me tapaban el rostro y su pequeño cuerpo se convulsionaba entre mis brazos en sollozos silenciosos. Arrodillándome en el suelo para ponerme a su altura, le miré directamente a los acuosos ojos y vi un brillo especial en ellos. No lloraba de tristeza, por contra lo hacía de alegría, tanta alegría que las lágrimas anegaban sus ojos. Sus suaves mejillas estaban sonrojadas y fruncía los labios tratando de aguantar los sollozos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Iba vestida con ropa limpia y nueva y parecía estar en buen estado. Levanté el rostro para mirar a El Cirujano con el semblante serio y le dije:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Gracias por cuidar de ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Él asintió y sin decir más se dio la vuelta y se marchó hacia la entrada de la estación. Me volvía a levantar y cogía a Carla en brazos siguiendo a mi amigo hacia su escondite. Los otros dos me siguieron en silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Atravesamos la amplia entrada internándonos en sombras más espesas, si cabía. Dejé a Carla en el suelo temiendo tropezar con algo y aplastarla contra el suelo. Ella me sujetó de la mano y guió por la oscuridad. Caminamos hacia una fuente de luz velada a excepción de una pequeña grieta. Parecía ser una puerta sin terminar de cerrar. El Cirujano la alcanzó y abrió para entrar. Una oleada de luz blanca se desparramó hacia nosotros iluminando el camino con claridad. No había nada por en medio y podíamos caminar con seguridad hasta la habitación iluminada. Más allá de la franja iluminada no se podía ver nada. Kira y Jon Sang me caminaban detrás mía en silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Entramos en la sala y la luz me deslumbro durante unos segundos. Pero pronto recobré la vista y me encontré con una imagen que me sorprendió pero que, en un principio no sabría decir por qué, no me preocupó lo más mínimo. Francoise estaba de pié, a unos tres metros de mí. Sostenía una pistola automática apuntada hacia mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Qué pasa? –inquirió Kira detrás mía cuando chocó contra mi cuerpo. Jon Sang no dijo nada pero se detuvo con el rostro en un rictus de sorpresa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Carla no se separó de mí. Parecía creer que estaba más segura a mi lado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La sala parecía ser una sala de espera de la estación. A ambos lados, pegadas a las paredes había sendas filas de sillas de aspecto cómodo. Entre cada grupo de cuatro sillas había una pequeña mesita de metal con viejas revistas apiladas sobre ellas. Empotrados en el falso techo de placas de metal, había unos tubos fluorescentes que iluminaban la estancia con una luz azulada. En el otro extremo de la sala de espera había otra puerta cerrada y que tenía una manta clavada en el centro con la que debían de tapar el cristal para que no escapase nada de luz al exterior. En el lado más alejado de la entrada había otras tres mantas en el suelo que debían de haberles servido de camas y alrededor estaban los utensilios, ropa y bolsa deportiva de nuestros compañeros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La situación era de lo más siniestra. Al fin habíamos encontrado a nuestros compañeros pero sin embargo nos encontrábamos amenazados por uno de ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Baja el arma, Francoise –susurré tratando de tranquilizarlo con calma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Él no parecía responder. Tenía la mirada de un demente. Parecía haber perdido la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Están infectados! ¡Por qué les has dejado entrar! –la pregunta iba dirigida hacia El Cirujano, pero no nos quitaba el ojo de encima.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Di un paso al frente y el apretó la pistola gritando:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡Quieto! ¡No te muevas o disparo!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Tranquilo, tío... tranquilo –dije a la vez que alzaba mi mano en un gesto conciliador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Con la otra mano empujé a Carla hacia detrás y la coloqué detrás de mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡No lo veis, traen armas para matarnos y comernos! –exclamó señalando el bate que yo sujetaba con la mano con la que había movido a la pequeña.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Vale... mira... –me agaché lentamente y deposité la barra metálica en el suelo. Me volví hacia Kira y Jon Sang y asentí con la cabeza para que me imitaran. Lo hicieron de inmediato. –Ves... ya está...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¡No! ¡No está!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;La mano con la que sujetaba la pistola le temblaba con peligro. En cualquier momento apretaría el gatillo sin querer y me metería una bala entre ceja y ceja. Debía pensar en algo que lo relajara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿No ves que estamos bien? –le preguntó Jon Sang.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Una gota de sudor resbaló por la sien de Francoise hasta llegar a su barbilla. La mano le temblaba como si sufriera de &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;parkinson&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;, y su tez estaba pálida como la tiza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Entonces vi como El Cirujano se movía sigiloso pero rápido como un felino hasta colocarse tras Francoise y entonces la punta de un gran cuchillo de caza asomó por la parte delantera del pecho. Los ojos del herido se abrieron de par en par en una expresión de total estupor. Inclinó el rostro para mirar aquello que le había atravesado el torso sobresaliendo a un lado del esternón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Un momento después sus ojos perdieron el característico brillo que la vida les infunde y su cuerpo comenzó a caer hacia delante sin nada que lo sujetase. A medida que caía la hoja del cuchillo volvió a introducirse en su cuerpo. Cuando el cuerpo sin vida ya de Francoise estaba a medio camino del suelo embaldosado de mármol, los tres pudimos ver como El Cirujano aún sujetaba el arma con el que había acabado con su vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;En el mismo momento en que el cadáver golpeó el suelo, su dedo, aún pegado al gatillo, sufrió un estertor de muerte y lo apretó con fuerza. La pistola se disparó y la bala abrió un boquete en la baldosa que había justo debajo. El estruendo resonó por la sala, rebotando contra las paredes. Todos pudimos comprobar como el eco tardó unos segundos en desaparecer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  Todos mirábamos con sorpresa a El Cirujano que nos observaba con una ligera sonrisa en la comisura de sus labios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-7846082073049067152?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/7846082073049067152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=7846082073049067152&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7846082073049067152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7846082073049067152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-octava-parte.html' title='Día 17 - Octava Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-7778734932198766298</id><published>2007-05-14T17:37:00.000+01:00</published><updated>2007-05-14T17:39:15.999+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Séptima Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El humo del cigarrillo ascendía rizándose en volutas por encima de mi mano. Ya no podía dormir más, me sentía muy descansado, así que había tomado asiento en el sofá del oscuro salón a la espera de que llegara el momento de marcharse. Los muebles del silencioso cuarto de estar no eran más que sombras difuminadas en el oscuro espacio frente a mis ojos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Lo único visible nítidamente era la punta ardiente del pitillo que sujetaba entre el dedo índice y corazón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang estaba en el rellano haciendo la última guardia y Kira seguía durmiendo en la cama de uno de los dormitorios del piso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;En la mesa frente al sofá, la botella de whiskey me observaba paciente pero segura de su destino. Alargué la mano y la agarré por el alargado cuello. Me llevé la boquilla a los labios e inclinando la cabeza me di un trago. El licor bajó por mi garganta con el característico quemazón. Era agradable volver a fumar y beber. Después de la comida, era lo que más había echado de menos. Aquellos momentos de tranquilidad e intimidad me gustaban, porque me servían para analizar los últimos giros en mi vida y de aquel modo poder entender mejor lo que me estaba ocurriendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Estaba atrapado en este maldito planeta al que hace muchos años llamé hogar. Para colmo de males, el planeta está plagado de no muertos que me persiguen allá donde me ven y seres terribles, víctimas de horrendas mutaciones, desean mi muerte. A todo esto hay que sumarle que he encontrado un amigo entre toda esta locura, un amigo del que aún dudo porque era compañero mío en la prisión por ser un asesino psicópata; he encontrado un compañero en Jon Sang, no se podía considerar como un amigo, pero sí que era un compañero de los que gusta tener cerca; luego estaba Carla, la pequeña y dulce Carla, la niña que había robado mi corazón y mi cariño casi sin decir una palabra; y finalmente alguien que me hizo sentir algo que hacía muchos años que no sentía, quizá fuera encaprichamiento, pero presentía que era algo más. Muchas cosas me habían ocurrido en poco más de dos semanas. Y la mayor parte de ellas en mi interior, uno de los lugares más inexplorados e inhóspitos del universo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Muchas cosas. Demasiadas...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me resultaba difícil asimilar tantas emociones agolpadas en la boca de mi estómago.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Pero claro, no tenía tiempo para todas aquellas moñerías. Dentro de poco nos marcharíamos de la seguridad de aquel escondrijo y nos volveríamos a adentrar en las peligrosas calles nocturnas de la ciudad, llenas de no muertos, bestias y aves mutantes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Una silueta apareció por el quicio de una de las puertas que daban al salón. Kira se había despertado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Hola.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Hola –respondí mientras le di una última calada al cigarrillo y lo apagaba sobre la tabla de madera de la mesa. Terminé el licor de la botella y la dejé sobre la misma mesa con cuidado de no hacer ruido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Has descansado?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang entró por la puerta de entrada al piso y se acercó en la oscuridad como un fantasma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Es hora de marcharse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira y yo asentimos en silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Habíamos preparado una bolsa de viaje con algo de comida y varios cuchillos de cocina que habíamos encontrado. Jon Sang se armó con uno que tenía una hoja de treinta centímetros, Kira otro más pequeño y yo con un bate de baseball de aluminio. De esa guisa salimos del piso y bajamos las escaleras hasta el patio. Nos acercamos a la puerta de cristal y asomamos la cabeza al exterior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Una suave y fresca brisa nos meció los cabellos. La calle estaba en silencio y vacía. No pudimos percibir ningún movimiento. Las inútiles farolas se mantenían erguidas y apagadas a los lados del asfalto como guardianes durmiendo un letargo eterno. En lo alto, las estrellas brillaban sobre un manto negro y la luna aún no había ascendido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang fue el primero en salir rápido y silencioso, avanzando pegado al muro del edificio calle arriba. Kira me agarró de la mano cuando estaba a punto de salir y me giró el rostro con la que tenía libre. Antes de poder preguntar qué es lo que quería, me plantó un beso en los labios, breve pero intenso, y salió detrás de nuestro compañero con decisión. La observé a medida que se iba alejando y difuminando con las sombras reinantes. Antes de perderla de vista, salí con agilidad del portal sin perderlos de vista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Mi compañero nos guió por las calles, girando a derecha e izquierda cuando lo creía oportuno. Cuando escuchábamos el lejano rumor de los pasos de los &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;, él, inteligentemente, nos hacía dar una vuelta, que a pesar de alargar el trayecto, nos mantenía lejos de ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;En un par de ocasiones, escuchamos los graznidos de las aves mutantes sobre nuestras cabezas. Las dos veces, nos detuvimos y echamos cuan largos éramos en el suelo, manteniendo la respiración y esperando a que el peligro pasase. Una vez que estábamos seguros de que se había alejado, nos volvíamos a levantar y continuábamos nuestra marcha, rápida pero sigilosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Cruzamos una amplia plaza en el centro de la cual había una gran fuente inanimada y con el poco agua que le quedaba estancada y maloliente. En lo alto del monumento había varias estatuas de piedra de los pioneros en la colonización del espacio. En la base había una placa de cobre con una inscripción. Al pasar junto a ella, pude leer lo que decía: “Larson y Davidenkovic, descubridores de nuevos mundos. &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;3492 a.d.”. &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;Era común encontrar monumentos dedicados a aquellos dos personajes históricos en las colonias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tras casi media hora de camino llegamos a una amplia avenida de por lo menos cuarenta metros de anchura. Mirando en ambas direcciones era imposible ver el final o el principio en aquella oscuridad. Comenzamos a remontar la avenida rápidamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Jon Sang se acercó a nosotros y nos dijo en un susurro casi inaudible:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Un poco más adelante está la estación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Estaba en lo cierto. Unos metros más adelante divisamos un gran edificio de dos plantas. Las paredes eran de placas de piedra blancas con agujeros en las cuatro esquinas de cada una. Un curioso diseño. No tenía ventanas. Y la fachada delantera una gran puerta hacía las veces de entrada de vehículos y peatones. Esta se hallaba abierta de par en par.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Cruzamos los seis carriles del asfalto hasta el lado del edificio y seguimos avanzando, pero con mayor celeridad ya que estábamos al descubierto y no había donde esconderse en caso de emergencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Ya era hora –susurró una voz grave y queda cuando aún nos faltaban unos pocos metros para alcanzar la puerta de entrada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  Los tres nos detuvimos en seco asustados. Una figura salió a nuestro encuentro. Al principio no era más que una difuminada silueta oscura con forma humana, pero a medida que se fue acercando iba haciéndose más clara, hasta que al final pudimos distinguir la pueril pero irónica sonrisa de El Cirujano.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-7778734932198766298?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/7778734932198766298/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=7778734932198766298&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7778734932198766298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/7778734932198766298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-sptima-parte.html' title='Día 17 - Séptima Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-3370799735552916541</id><published>2007-05-11T11:35:00.000+01:00</published><updated>2007-05-11T11:36:54.704+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Sexta Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Utilizamos todo aquel día para comer, beber agua y dormir. No hicimos otra cosa que descansar. Nuestros cansados cuerpos lo agradecieron mucho. Mi tobillo lesionado perdió la hinchazón. Después de varias comidas y de beber mucha agua me volvía a sentir con fuerzas. Incluso las magulladuras y cortes que surcaban mi cuerpo parecían perder protagonismo y el dolor se atenuó hasta hacerse casi imperceptible. Era la primera vez que me había enfrentado a una situación como aquella y me sorprendió lo importante que era una buena comida para sentirse bien, incluso de ánimo. Aquellos pasados días en los que habíamos ayunado obligatoriamente y, encima, habíamos tenido que hacer esfuerzos físicos que, aún con los estómagos llenos, nos habrían exhaustado, me habían servido de lección. El límite de las fuerzas del ser humano estaba mucho más lejos de lo que cualquiera creería. Me alegraba mucho de tener aquel paréntesis en el que poder descansar y recuperar fuerzas, pero ahora sé que podría haber aguantado unos días más, si hubiera hecho falta. A pesar de creer que me estaba muriendo, aún me quedaba mucho para perecer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Comimos cinco veces, pero en pequeñas cantidades. El agua también la tomábamos espaciada, pero al final nos bebimos toda la que había encontrado Jon Sang en los apartamentos; casi nueve litros. Además, dormimos largo y tendido. No lo hicimos de tirón, pero, en periodos de tres horas, se puede decir que nos pegamos el día entero durmiendo. Aún así, seguimos haciendo guardias. La persona encargada de vigilar, bajaba hasta el último tramo de escaleras y sentándose en la parte más alta, casi en la última escalera, oteaba la puerta de cristal del portal. Cada hora y media, terminaba la guardia y despertábamos al siguiente. De este modo, todos dormimos y vigilamos lo mismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;El sol brilló potente durante todo el día, caldeando el aire y subiendo las temperaturas. Yo también me había cambiado de ropa y me había puesto una camisa y unos pantalones nuevos que había encontrado en uno de los armarios de nuestro nuevo escondrijo. Me había lavado y peinado y ya volvía a parecer un ser humano. Sentía el aire seco y cálido entrando por las rendijas del portal, como el aliento de una bestia del inframundo, mientras vigilaba desde las escaleras el pequeño trozo de calle que tenía a la vista, frente al edificio en donde nos escondíamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Pensaba en Carla y en El Cirujano. ¿Estarían bien? ¿Habrían conseguido llegar hasta el punto de encuentro? ¿Nos estarían esperando aún? Todas aquellas dudas se agolpaban en mi mente. Pero ahora, sintiéndome mucho mejor, más vivo, con más ánimo, sabía que si no estaban esperando, los encontraríamos de todos modos. Yo sabía que El Cirujano, en caso de tener que tomar una decisión precipitada, optaría por seguir nuestro plan original y si hacía falta se marcharía con Carla, los dos solos, de camino a la capital del planeta. Si no los encontrábamos en el punto de encuentro, yo sabía que los podría encontrar en el destino final. Todo dependía de que mi compañero, hubiera podido mantenerlos con vida. Estaba seguro de que los encontraría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sentí la necesidad de fumarme un pitillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me levanté y subí hasta el segundo piso en donde Jon Sang me había dicho que uno de los apartamentos estaba abierto. Entré en la silenciosa y oscura casa. Las persianas estaban bajadas y solo rendijas de luz entraban en las habitaciones. Los rayos de sol cruzaban las sombras abriendo brechas entre las tinieblas. Entre los haces de luz, danzaban pequeñas motas de polvo en un baile sin fin. Me dirigí hasta el salón, una amplia estancia con los muebles de costumbre. Busqué el armario de las bebidas y lo abrí. Allí encontré botellas de licor empezadas, pero destinadas a pasar la eternidad sin ser vaciadas. Agarré una de whiskey y para mi sorpresa encontré un paquete de cigarrillos entero junto a las botellas. También me lo llevé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Regresé hasta mi lugar de guardia y tomé asiento en las frescas escaleras. Me coloqué un cigarrillo en la boca y lo encendí. Después de tantos días sin probar mi único vicio, me supo como la golosina más deliciosa que un niño pueda comer. Después, desenrosqué el tapón de aluminio de la botella de licor y me di un trago generoso. El ardiente líquido corrió por mi garganta. A medida que entraba en mi cuerpo, sentí como una calidez se apoderaba de mi ánimo, haciéndome sentir incluso mejor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Vaya fiesta que te estás montando –susurró una voz a mi lado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me volví sobresaltado y me encontré a Kira, acuclillada a mi lado. Su rostro, más bello y deslumbrante que nunca enmarcado por sus largos cabellos negros que le caían sobre los hombros lanzando destellos y sus intensos ojos verdes me llenaban de una sensación, algo desconcertante, que aceleraba mi ritmo cardiaco y me atenazaba las entrañas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Le ofrecí la botella. Ella la cogió y, tras tomar asiento junto a mí, se echó un largo trago a la boca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Te sentará bien –le dije, si bien me di cuenta después que no habría hecho falta decir nada, lo sabía de sobra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Le di una calada al cigarro y exhalé el humo por encima de nuestras cabezas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Kira me miró. Parecía desear decir algo, pero se mantuvo en silencio. Un momento después me quitó el cigarro de los labios y le dio una calada larga. Deduje que no era la primera vez que lo hacía por la expresión de placer que adoptó su rostro durante un breve segundo. Después me devolvió el pitillo y dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Hacía mucho que tenía ganas de una calada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Antes fumabas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–Se nota.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Ella asintió con la cabeza dedicándome una dulce e irresistible sonrisa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;–¿Te encuentras mejor? –inquirí algo inquieto por su intensa mirada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;No me contestó. Sin embargo me quitó el cigarro y lo tiró al suelo aplastándolo después bajo la suela de su zapato. Agarró la botella y la dejó a un lado. Después tomó mi rostro entre sus manos y acercó sus labios hasta los míos. Vi como sus mejillas estaban sonrojadas, sus ojos brillaban y respiraba aceleradamente. Podía sentir el temblor de sus manos en mi rostro. No era muy difícil saber lo que estaba pensando, lo que estaba deseando. Yo deseaba lo mismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nos fundimos en un apasionado beso. Nuestras lenguas danzaron al unísono, mezclándose hasta tal punto que llegó un momento que no pude distinguir cual era la suya y cual era la mía. Mis manos le acariciaban el cuerpo, rozando su suave y cálida piel allá donde no estaba cubierta por prenda alguna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sin dejar de besarnos, ascendimos hasta la planta superior y nos tumbamos en el frío y duro suelo embaldosado del entresuelo. Con una mano hundida entre sus cabellos le sujetaba la cabeza y con la otra recorría todo su cuerpo sintiendo como se convulsionaba bajo mi tacto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Me deshice de la camisa y ella me besó el pecho y el abdomen como si lo tuviera recubierto de algún dulce manjar que la desquiciara. Yo le quité la camiseta y admiré sus voluptuosos pechos con deseo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Cubierto por su mar de cabellos azabaches hundí mi rostro entre sus pechos acariciando con mi lengua todos aquellos lugares que quería saborear. No pudiendo alcanzar todo su cuerpo al mismo tiempo, ejercité mis dedos, de manera suave pero firme para poder alcanzar todos los centros de placer de aquella mujer que tanto me deseaba y a la que tanto deseaba. Ella me mostraba los lugares prohibidos que quería que yo acariciase a la vez que yo conducía sus dedos hasta los lugares que a mí me hacían sentir un poco más cerca del paraíso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Poco después nos despojamos de toda la ropa fundiendo nuestros desnudos cuerpos en fuertes abrazos y suaves caricias. Recorrí cada centímetro de su piel con mis labios, no queriendo desperdiciar ni un pequeño hueco de aquel sensual cuerpo que se me ofrecía. Kira quería que la devorara, que la tomara. Me daba su cuerpo y su ser y yo lo tomé excitado, sintiendo como el corazón galopaba dentro de mi pecho como un caballo desbocado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Nuestros sudorosos cuerpos se unieron de la única manera en que dos personas se pueden llegar a fundir en un solo ser. Mezclados en cuerpo y alma. Nuestros cuerpos y nuestras mentes se movían en un único ritmo, grandioso, divino. Sentimos un placer que no era de este mundo, que estaba más allá de todo lo mundano, pero que, estando juntos, estaba a nuestro alcance.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-3370799735552916541?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/3370799735552916541/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=3370799735552916541&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3370799735552916541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3370799735552916541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-sexta-parte.html' title='Día 17 - Sexta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-6364377563322229062</id><published>2007-05-10T15:50:00.000+01:00</published><updated>2007-05-10T15:51:09.344+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Quinta Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Alguien me dio unos golpecitos en el hombro sacándome de un profundo pero incómodo sueño. Abrí los ojos y me encontré con el desmejorado rostro de Jon Sang observándome con un gesto de preocupación.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Creía que te habías muerto –me dijo sonriendo –no te despertabas...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No... –no pude seguir al tener la boca demasiado seca y tosí sintiendo la garganta irritada como si me hubiera tragado papel de lija.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Toma, bebe un poco.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang me alcanzó una botella de plástico llena de fresca agua. La verdad era que no estaba muy fresca, debía estar a temperatura ambiente, pero a mí me sentó como si la acabara de sacar del congelador.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Miré a mi derecha, donde habíamos dejado a Kira, pero no estaba. Mi compañero se percató y se dio prisa en explicarme que había encontrado unos cuantos apartamentos con las puertas abiertas y había montado nuestro refugio en uno de ellos. Después había llevado a Kira hasta allí. Y ahora me tocaba a mí.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang no dejaba de sorprenderme.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me ayudó a levantarme y sujetos del brazo nos marchamos escaleras arriba hasta el primer piso. Una vez en el rellano, me indicó cual era la puerta. Entramos y nos encontramos a Kira, comiendo sentada en un cómodo y muy amplio sofá.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola, Max –me saludo con una cálida sonrisa mientras masticaba un bocado de pan.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola –respondí yo aún con la boca seca.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me dejé caer en el sofá junto a ella y quitándole la botella de agua a Jon Sang di otro largo trago. Después me dejó una lata de alguna clase de pescado en conserva. Yo la abrí y comencé a engullir su contenido con las manos sin molestarme de conseguir cubierto alguno. Tenía tanta hambre que podría comerme una vaca entera.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿No hay más? –inquirí pensando en lo que me gustaría poder hincarle el diente a un buen asado de carne.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí, pero llevamos un par de días sin comer nada –me contestó Jon Sang apoyado en el quicio de una de las puertas que daban al salón –es mejor que no nos pasemos o nos puede dar un empacho.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo sabía que tenía razón, pero eso no evitó que sintiera un momentáneo y fugaz ataque de ira. Apreté los labios, cerré los ojos y respiré profundamente. &lt;i style=""&gt;"Tiene razón, escúchale o morirás empachado..."&lt;/i&gt; pensé tratando de relajarme. Jon Sang no pareció darse cuenta de mi reacción y se marchó diciendo:&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Voy a echarme un rato, necesito descansar...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Descansa bien –le dijo Kira sonriente.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;¿Por qué le sonreía? ¿Habría pasado algo en el rato en que yo había estado durmiendo en el portal y ella y Jon Sang habían subido al piso?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Te pasa algo? –inquirió Kira. Me había quedado con un trozo de pescado, en la mano, a medio camino de mi boca. –¿No te gusta?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Asentí metiéndome la comida a la boca y tragando casi sin masticar. Bebí otro trago de agua y sentí como el líquido bajaba por mi garganta y caía en mi estómago que ya había dejado de quejarse por el vacío que había sufrido durante los pasados dos días.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Te encuentras mejor? –le pregunté tratando de cambiar de tema y distraer mi mente que ya, un poco más recuperada, volvía a desvariar y a desconfiar.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí, estoy mucho mejor. ¿No me lo notas?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La verdad era que sí que lo notaba, pero aún dudaba de que lo que veían mis ojos era realidad y no una alucinación. Había visto tantas veces, en mi mente, el momento en que me metía algo de comida a la boca, que ahora que ocurría de verdad, seguía sin estar seguro de que no fuera un sueño. Las mejillas de Kira habían recuperado algo de color y las ojeras no eran tan profundas. Se había vestido con una camiseta limpia de color azul oscuro y unos pantalones vaqueros limpios también. Se había lavado la cara y peinado el cabello. Estaba deslumbrante... o era la luz que entraba por la ventana justo tras ella. Fuera como fuese, parecía brillar ante mis ojos maravillados.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Terminé de comer y descansé la espalda en el respaldo del cómodo sofá. Kira se acercó hasta pegarse a mí y entrelazó nuestros dedos. Era una situación de lo más extraña. Hacía mucho tiempo que no sentía a una mujer tan cariñosa pero la situación no parecía ser la más propicia para ello. A pesar de todas mis reticencias y dudas, no dije nada y simplemente disfruté del aroma que ascendía de su cabellera y del calor que me daba su cuerpo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Cómo crees que estarán los otros? –me preguntó en un susurro.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Pues no lo sé...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Espero que estén bien.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Yo también.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Carla me vino a la cabeza como si un dardo venenoso se me hubiera clavado en el corazón. Las penurias de estos días me habían hecho olvidar a los otros. Era cierto que deseaba que estuvieran bien, sobre todo El Cirujano y Carla, la pequeña y dulce Carla. Confiaba en que su compañero, El Cirujano, esté cuidando de ella como si fuera su propia hija.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Crees que aún nos esperaran en el punto de reunión?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No lo sé –contesté preguntándome lo mismo: &lt;i style=""&gt;Si han llegado, ¿nos esperarán?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Tu lo habrías hecho?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Aquella pregunta me llegó como un mazazo en la cabeza. No supe que contestar. Abrí la boca pero me quedé en silencio, sin saber qué decir. Si era sincero, le sentaría mal, por supuesto, pero si mentía... no quería mentirle a Kira, a ella no. ¿Pero qué podía hacer? Quizá la verdad no fuera lo más apropiado en aquella situación.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira apartó la cabeza para poder mirarme a los ojos. Tragué saliva y traté de mantener su mirada. Pero era muy penetrante y pasados unos segundos, aparté la mirada, tratando de disimularlo bebiendo un trago de agua de la botella de plástico.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me agarró de la barbilla y obligó a mirarle. No me resistí. &lt;i style=""&gt;Que sea lo que tenga que ser.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No te preocupes, –me dijo –yo tampoco habría esperado...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;¡Joder!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-6364377563322229062?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/6364377563322229062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=6364377563322229062&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/6364377563322229062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/6364377563322229062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-quinta-parte.html' title='Día 17 - Quinta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-1868948438094834179</id><published>2007-05-08T18:40:00.001+01:00</published><updated>2007-05-08T18:40:51.722+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Cuarta Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira se apretó todo lo que pudo a mí y me preguntó:&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué ocurre? ¿Por qué te paras?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–He llegado al final. Espera...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Tenía que haber alguna manera de salir. Siempre la había.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Empuñando el destornillador que aún sujetaba en mi mano, traté de pasarlo por el hueco de las rendijas, pero no cabía. Con la parte metálica de la herramienta metida por el agujero, hice palanca hacia abajo doblando la tira inferior y agrandando el agujero. &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;¡Eso es! ¡Ahí está la clave!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Seguí haciendo fuerza hasta que el agujero fue lo suficiente grande para que pasara mi mano. La saqué fuera sintiendo el aire fresco revoloteando entre mis dedos. Tanteando con la otra, encajé la punta del destornillador en la cabeza del tornillo y comencé a girar y girar haciendo acopio de todas las fuerzas que pude. No era un movimiento sencillo, debía hacer toda la fuerza con la muñeca y entre el dolor de mis quemaduras y el cansancio que sentía, me resultó difícil pero no imposible, claro está. El arduo deseo de escapar de aquel conducto estrecho, oscuro y lleno de cucarachas me daba fuerzas y ánimos para seguir girando.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Al fin el tornillo salió del agujero y desapareció de mi vista, cayendo hacia abajo. No escuché como golpeaba el suelo, lo que me recordó que estábamos a una altura considerable. Habría que tener mucho cuidado al bajar, sobre todo porque no había espacio suficiente para darse la vuelta e íbamos todos de cara. Pero cada cosa a su debido tiempo, aún me quedaban otros tres tornillos por quitar.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El siguiente me costó más trabajo, pero en un par de minutos lo conseguí quitar.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Mientras me ponía con los dos restantes, oteé el exterior oscuro y silencioso. Parecía que los &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; que habían quedado fuera de la tienda habían continuado con su camino. Solo unos pocos se habían quedado atrás, dentro del local. Era una suerte, porque de otro modo, no podríamos salir por ahí.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El tercer tornillo cayó al vacío.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira apoyó su mano en mi pierna. La sentí caliente a través de mis pantalones sucios y maltrechos.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Una gota de sudor resbaló por mi frente, bajando por mi entrecejo y acabando en la punta de mi nariz. Me hacía cosquillas, así que soplé para que cayera. Tanto me estaba distrayendo con el picor que el mango del destornillador se me resbaló de la mano y cayó sin que hubiera terminado de quitar el último tornillo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¡Joder! –exclamé en un susurro.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué pasa? –inquirió Kira apretando mi pierna.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Nada, nada...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;¿Nada?&lt;/i&gt; &lt;i style=""&gt;Lo que pasa es que soy el capullo más patoso del mundo... de este por lo menos...&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Apreté los labios y fruncí el ceño, pensando en la posible solución a mi nuevo problema. Agarré la rejilla por el hueco y la moví de un lado a otro. Cedía ligeramente.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Kira.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Dime.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Empújame –le dije sujetando con fuerza el panel metálico por el hueco. –Con todas tus fuerzas.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo, al mismo tiempo, hice presión hacia delante también. Entre los dos ejercimos suficiente fuerza como para doblar el metal hasta que quedó sujeto por el último tornillo pero abierto como una puerta con un gozne extremadamente duro.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Ahora venía lo difícil. Bueno, difícil no, doloroso.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me arrastré hacia delante hasta tener medio cuerpo asomando fuera del conducto. El suelo parecía estar a más distancia, sin embargo no dejaba de ser un efecto causado por la oscuridad. Coloqué una mano a cada lado del agujero, en el mismísimo borde. Sintiendo como me daban punzadas de dolor en las quemaduras. Aguantando mi peso con los brazos, saqué las dos piernas y me dejé caer los dos metros y medio. Adelanté el pie que no tenía lesionado y caí con él, rodando por el suelo. Me magullé un poco, pero por lo menos, mi tobillo hinchado no había sufrido el golpe.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me volví a levantar rápidamente y alzando los brazos indiqué a Kira que se dejara caer. Le agarré de los brazos y después de las axilas. De aquel modo la sujeté cuando sus piernas perdieron el apoyo. Después, entre ella y yo, ayudamos a Jon Sang a descender del mismo modo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La calle estaba silenciosa y llena de sombras. Una débil y menguante luna brillaba en el cielo sobre nuestras cabezas. Y la suave brisa nos mecía los cabellos, refrescando nuestros doloridos y cansados cuerpos. Los altos y silenciosos edificios nos oteaban desde las alturas como petrificados guardianes gigantescos.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiéramos y nos marchamos rápidamente sin hacer ruido para no alertar a los &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; que seguían dentro de la tienda. Desde el interior del local nos llegaba ruidos de artículos cayendo al suelo y los característicos quejidos y gemidos de los no muertos. Debíamos movernos.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sentí como se me ponía la piel de gallina por la espalda desnuda. El frescor del viento, era demasiado para mi torso desnudo. Sin embargo, en aquellos momentos lo único que me preocupaba era escapar de allí lo antes posible. Ya me preocuparía del frío después, cuando estuviéramos a salvo. No dejaba de visualizar en mi mente un suave y mullido colchón. Podía incluso sentir el olor a la tela de algodón. También me venían a la cabeza imágenes de platos rebosantes de carne asada y humeante, vasos de vino rojo como la sangre y pasteles de nata y chocolate. Casi podía notar el saber en mi boca de todos esos manjares.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira, que avanzaba delante de mí se tropezó en un bordillo y cayó al suelo dándose un buen golpe en el costado. Me arrodillé a su lado y Jon Sang nos observó de pie junto a nosotros, mientras lanzaba nerviosas miradas en todas direcciones, temeroso de que volvieran a aparecer nuestros perseguidores.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Estás bien? –pregunté sujetando su cabeza.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Está bien? –inquirió Jon Sang, a la vez, en un susurro.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No lo sé –respondí nervioso. Los ojos de Kira estaban cerrados, pero su pecho ascendía y descendía despacio. Respiraba profundamente como si estuviera dormida. –Debe de haberse desmayado.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Perdió mucha sangre por la herida y no hemos comido en varios días...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí –me dejé caer a su lado, sentándome en el cálido asfalto. Dejé caer los hombros y arqueé la espalda. Yo también estaba hecho polvo. Alcé la mirada para observar a mi compañero y por la expresión de su rostro, él sentía lo mismo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;–Vamos, Max, buscaremos un escondite y comeremos algo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Asentí y haciendo un esfuerzo tremendo, me levanté. Entre los dos alzamos a Kira y nos pusimos uno a cada lado. Pasamos sus brazos sobre nuestro cuello y la sujetamos por la cintura.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Unos minutos después, al borde de la extenuación, encontramos la entrada a un portal abierta. Accedimos a él y nos escondimos tras el primer tramo de escaleras, donde no nos podía ver desde la calle.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Tú quédate aquí con ella, yo voy a ver si encuentro una puerta abierta –me dijo Jon Sang.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Nunca me ha gustado que me dieran órdenes, pero, por esta vez, lo pasé por alto. Estaba tan cansado que no tenía ganas ni de contestarle. Asentí y vi como se marchaba, como lo engullía la oscuridad... ¿o eran mis parpados que se cerraban como movidos por una fuerza externa e implacable?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-1868948438094834179?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/1868948438094834179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=1868948438094834179&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1868948438094834179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1868948438094834179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-cuarta-parte.html' title='Día 17 - Cuarta Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-551436089584654613</id><published>2007-05-06T13:27:00.000+01:00</published><updated>2007-05-06T13:28:20.937+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Tercera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los tres nos reunimos alrededor de la lumbre oteando las alturas. El techo no era muy alto, estaría a unos dos metros y medio de altura. La rejilla no era muy ancha, pero lo suficiente como para pasar. Era una posibilidad y en aquella situación, cualquier posibilidad era bienvenida. Además, si el humo no se había acumulado en el almacén, era porque el sistema de ventilación no estaba obstruido.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang, ya recuperado del todo, cogió una de las piezas metálicas y la envolvió con una camisa blanca. La colocó sobre el fuego hasta que esta prendió. Alzó el brazo acercando la llama de la improvisada antorcha a la rejilla y los tres observamos con atención y esperanza. Las lenguas de fuego lamieron el acero inoxidable y al momento giraron siguiendo la corriente, tragadas dentro del conducto. Si había corriente, estaba claro que había una salida.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Vamos, ayúdame con eso –me dijo Jon Sang entregando la antorcha a Kira y acercándose a una de las estanterías metálicas. Entre los dos la arrastramos hasta colocarla debajo de la entrada del conducto de ventilación. La sujetó con fuerza y me dijo: –Ahora sube y mira a ver si puedes quitar la rejilla.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Asentí, apretando los labios y observando la pieza metálica con preocupación. Era más fácil decirlo que hacerlo, siempre lo era...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sujetándome con fuerza a los estantes, ascendí con cuidado. Kira se colocó al otro lado de la estantería y con la mano que tenía libre hizo fuerza para mantenerla quieta. Cada vez que hacía fuerza para subir otro estante, sentía como el armazón temblaba bajo mi peso. Aguantaría, pero la base no era muy amplia y era fácil que se venciera. Con tranquilidad y sumo cuidado, seguí subiendo hasta llegar a la cumbre. Me di cuenta entonces que para alcanzar el techo tendría que soltar las manos y aguantar únicamente con los pies.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Antes de soltarme, eché un vistazo a la rejilla y comprobé que estaba atornillada al techo por cuatro tornillos de estrella. &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Está atornillado –informé a los de abajo, alzando una mano y tratando de girar con los dedos una de las pequeñas piezas metálicas. No pude, estaba demasiado apretada.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué clase de tornillos? –inquirió Jon Sang con prisa.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–De estrella.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Vale, aguanta un momento, ahora vuelvo... –sin darme oportunidad a rechistar, soltó la estantería y se marchó hasta una de las que seguían estando contra la pared. Yo haciendo fuerza con la mano contra el techo, guardé el equilibrio.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang agarró la caja de herramientas que había en un estante y tras dejarla caer sobre el suelo embaldosado la abrió. Rebuscó durante unos segundos hasta que encontró lo que quería. Regresó hasta mi lado a la carrera y me alcanzó un destornillador con mango de goma.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Mira a ver si esto te sirve –dijo a la vez que yo se lo quitaba de la mano y me agarraba rápidamente a la estantería al sentir que me caía.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Respiré profundamente y volví a alzar la mano, esta vez empuñando la herramienta. Mi mano temblaba y tenía problemas para atinar con la punta en la cabeza del tornillo. Entre la postura que tenía: un pie en un estante, la punta del otro en el estante superior, la mano izquierda, plana contra el techo, haciendo fuerza para aguantarme, el cuerpo inclinado hacia detrás y con la mano derecha tratando de atinar en el tornillo; y los continuos golpes contra la puerta metálica que no cesaban, me resultaba muy difícil concentrarme.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;En los casi dos días que llevábamos encerrados en aquel almacén, oscuro y húmedo, no habían dejado de golpear la puerta. Seguían siendo varias manos las que golpeaban con fuerza pero sin eficacia. Estaba demostrado que los &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; no se cansaban nunca, o por lo menos, sus niveles de resistencia estaba muy por encima de los de un simple ser humano (vivo, claro está).&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Por fin, atiné y haciendo acopio de todas las fuerzas que pude, giré y giré el tornillo hasta que este cayó al suelo, tintineando sobre la baldosa blanca.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¡Bien! –exclamó Jon Sang animado.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí, sigue así –me instó Kira con una cálida sonrisa en el rostro. Bajo sus grandes y preciosos ojos, habían aparecido dos ojeras oscuras. Su rostro parecía más delgado y los pómulos sobresalían más de la cuenta. Quizá solo fuera el efecto de la mala iluminación y las llamas danzantes, pero parecía estar llegando al límite de sus fuerzas.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo, en cambio, me sentía bastante bien. El estómago no me dolía y las nauseas habían desaparecido. Lo único que me molestaban eran las quemaduras de las manos, pero no era más que un lejano rumor que no llegaba a desconcertarme lo más mínimo. Debía ser efecto de la adrenalina que había segregado mi cuerpo cuando me entró aquel ataque de locura y destrocé la cabeza de JB. No quería ni pensar en como me iba a sentir una vez el efecto desapareciese... Incluso el tobillo parecía no doler lo más mínimo, a pesar de que lo sentía inflamado.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Terminé con el último tornillo de la rejilla y esta se deslizó del hueco y gracias a que aparté el rostro a tiempo evité que me golpeara. Cayó al suelo con un estruendo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Bien hecho –me felicitó mi compañero.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Vamos a ver si hay una salida de esta mierda de agujero... –dije, más para mí que para ellos y agarrando los dos extremos del oscuro agujero, me aupé, no sin dificultad, hasta tener medio cuerpo dentro. –¡El conducto es lo suficiente ancho para pasar! –les informé gritando –¡Puedo sentir la corriente de aire!&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me deslicé por el estrecho túnel de paredes metálicas que se abombaban y quejaban bajo mi peso pero no cedían. Casi no había avanzado nada cuando me quedé completamente a oscuras. Apretando mi brazo todo lo que pude contra mi cuerpo, alcancé el bolsillo de mi pantalón y saqué el mechero. Lo sujeté un palmo frente a mi rostro y encendí la llama. Me atacó una oleada de claustrofobia y sentí como mi corazón se aceleraba y el sudor comenzaba a aflorar por mi frente.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Relájate, Max, no seas capullo –me susurré a mí mismo, respirando profundamente.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Una vez dominé mis nervios, comencé a moverme en la única dirección en la que se podía ir, que obviamente coincidía con la dirección que seguía la corriente de aire.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Escuché como subía otro por la estantería y se aupaba dentro del conducto.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Te sigo, Max –me llegó la voz de Kira, rebotando por las estrechas paredes metálicas.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Seguí arrastrándome unos metros hasta que tuve que apagar el mechero porque se había calentado demasiado. &lt;i style=""&gt;Vuelta a la oscuridad. Todas estas experiencias van a acabar creándome una fobia a la oscuridad&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Algo pequeño y escurridizo me rozó el antebrazo. Lo aparté con rapidez y esperé en silencio. Podía escuchar como pequeñas y delgadas patitas correteaban sobre el panel metálico. Supuse que se trataba de una cucaracha o insecto similar. Preferí no encender la luz para comprobarlo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Ocurre algo? –preguntó Kira tocándome la pierna con su mano.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sin decir más, continué hacia delante, la única dirección que se podía seguir.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Alcancé un hueco en el suelo, cerrado con una rejilla como la anterior. Eché un vistazo hacia abajo y pude ver el interior del local. Habíamos salido del almacén y entrado en el techo sobre la tienda. Al menos dos docenas de oscuras sombras se movían entre las estanterías de productos. Todo estaba oscuro, lo que me sugería que era noche cerrada. Me volví hacia detrás y susurré lo más bajo que me permitió mi voz:&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Silencio.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Después continué avanzando.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Entonces escuché como las tripas me rugían y como una sensación de vacío me llegaba desde el estómago. Tenía la boca seca y pastosa. Los brazos me dolían y las palmas de las manos me escocían. El tobillo comenzó a palpitar dolorido. Y sentí como un cansancio extremo se apoderaba de mi mente. Tenía ganas de dormir, de descansar.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Por fin, alcancé el final del conducto, bloqueado por otra rejilla de similares características.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–He llegado al final –susurré a los que me seguían por detrás.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Intenté empujar la pieza metálica pero estaba bien sujeta a la pared. Los tornillos, como en las otras, estaban por la parte exterior y mi mano no cabía entre las rejas.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;¿Y ahora qué?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-551436089584654613?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/551436089584654613/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=551436089584654613&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/551436089584654613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/551436089584654613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-tercera-parte.html' title='Día 17 - Tercera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-4179344244650526684</id><published>2007-05-04T12:42:00.000+01:00</published><updated>2007-05-04T12:43:26.577+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Segunda Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang comenzó a recuperar el color en su rostro, sin embargo se trataba de un color malsano y morado. Se estaba asfixiando. La tenaza que le apretaba la garganta estaba consiguiendo evitar que pasase el aire. Nos miraba suplicante tratando de pedir auxilio sin conseguir que palabra alguna saliera de su boca.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo me giré avanzando hacia el fuego, tenía una idea. Mientras Kira se lanzó contra el nuevo &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; y le propinó una fuerte patada en el rostro. Sonó un crujido, pero JB ni se inmutó. Su mano seguía apretando y él seguía observándonos con aquella mirada vacía pero asesina.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira repitió el golpe, una y otra vez hasta que la mandíbula de JB se deformó sobresaliendo hacia el lado derecho completamente dislocada, pero él seguía como si nada, apretando la mano sin inmutarse.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo, tras agarrar lo que estaba buscando y sin percatarme del dolor que subía por mis manos, me di la vuelta y regresé.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;En el último golpe que Kira le propinó, JB alzó su mano libre y le agarró del tobillo. Ella perdió el equilibrio y cayó hacia detrás golpeándose la espalda contra el duro suelo embaldosado.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Alcancé al &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; y de un movimiento rápido liberé el tobillo de mi compañera. Después alcé los brazos empuñando la pieza metálica. Se trataba de una de las que había utilizado para mantener el fuego controlado, una de las piezas de repuesto de las estanterías de la tienda. Era una pieza metálica, lacada en blanco, de cuarenta centímetros de largo y en forma de ele. Sin pensármelo ni un segundo descargué un fuerte golpe contra el rostro pálido del no-muerto. Descargué otro y otro y otro. Y continué golpeando y viendo como su cabeza se iba deformando a cada golpe y la sangre iba saltando en todas direcciones, manchándome el torso desnudo y bañando a Jon Sang que seguía tratando de zafarse.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Golpeé y golpeé.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sentí como un terrible odio y embrutecimiento me nublaba los pensamientos. Todas las penurias, todo el miedo, todos mis deseos de venganza se canalizaron en aquella pieza metálica que descargaba una y otra vez sobre la masa informe de carne y huesos.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Las manos me dolían ya que el metal estaba ardiendo (lo había cogido del fuego), pero yo no lo notaba. Lo único que sentía era una inmensa satisfacción por poder acabar con uno de los seres que tanto me habían perseguido durante estos días.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Era como si acabando con aquel &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; me estuviera vengando de todos ellos.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang sintió como la mano se aflojaba en su cuello y se apartó de un salto, tosiendo y tragando aire desesperado. Se arrastró hasta la pared y apoyado allí trató de recuperar el aliento.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Mientras yo seguía golpeando y golpeando.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Comenzaron a saltar chispas a cada golpe, clara indicación de que el metal había alcanzado las baldosas del suelo, pero yo, inmerso en otro mundo, continué sin detenerme. Mi respiración se volvió acalorada y los músculos de mis brazos comenzaban a quejarse, sin embargo yo seguía. Unos terribles nubarrones negros habían ofuscado mi mente y no podía detenerme.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira se levantó y me tocó el brazo, llamándome por mi nombre.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo, instintivamente, me volví hacia ella empuñando la pieza metálica, preparado para lanzar un golpe mortífero en su dirección. Pero me detuve en el último momento al verla.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Soy yo –dijo ella en un susurro.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El pecho me subía y bajaba mientras respiraba de manera agitada. Gruesas gotas de sudor me resbalaban por la frente, por el cuello, por la espalda y por el pecho. Los músculos de mis brazos estaban hinchados por el esfuerzo y sentía como me daban pinchazos. Las manos me dolían de las quemaduras que me había producido el metal candente. Podía ver destellos y chispazos delante de mis ojos. Incluso habría jurado que todos los ruidos a mi alrededor se habían silenciado y lo único que podía escuchar con claridad era un zumbido continuo y molesto.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Max... –espetó Jon Sang en un hilillo de voz habiendo perdido el color malsano de su rostro.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo giré mi cabeza al escuchar mi nombre y lo miré extrañado. Por fin razoné, volví a tener conciencia de mí y de mis actos y a continuación solté el arma que sujetaba con mis manos. Esta cayó al suelo estrepitosamente.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Aún cansado y respirando con dificultad, arrastré los pies hasta la esquina más alejada y me desplomé en el suelo. Había estado a punto de hacer daño a Kira. Hubiera hecho daño a cualquiera que me hubiera encontrado delante. ¿Cómo podía haber llegado a ese extremo? El odio y miedo que había acumulado en estos días había controlado mis actos.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira se acercó a Jon Sang para asegurarse de que se encontraba bien. Este le dijo que estaba bien, que sólo necesitaba descansar un poco. Después tras echar un par de prendas de ropa al fuego, para evitar que se apagara, se acercó y tomó asiento junto a mí.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hola –susurré avergonzado. No era capaz de mirarle a los ojos. &lt;i style=""&gt;He estado a punto de matarte...&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué tal estás?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Dolorido... pero más calmado.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Mejor –su voz sonaba seca y distante.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Pasaron unos instantes en los que ninguno de los dos hablamos. Yo me observaba las palmas de las manos, tenía dos quemaduras que las cruzaban de abajo a arriba. No eran graves, pero cuando me terminara de relajar, seguro que me escocían de lo lindo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Antes de que se consuma la ropa que acabo de echar –dijo Kira rompiendo el silencio y cambiando de tema –habrá que apagar el fuego. Sino al final acabaremos por asfixiarnos.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Estaba de acuerdo con ella, pero no me gustaba la idea de volver a sumirnos en la más absoluta oscuridad. Suspiré tratando de ralentizar el ritmo de mi corazón que aún palpitaba alocado dentro de mi pecho.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No parece que huela mucho aún –le dije yo, tratando de ganar algo más de tiempo. No temía a la oscuridad, pero cuando volviésemos a estar envueltos en ella, regresaría la desesperación y no quería que eso ocurriese.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Tienes razón –me contestó Kira olisqueando el aire y elevando la mirada hacia el techo. –¿Qué &lt;i style=""&gt;coño&lt;/i&gt; es eso?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Alzó su mano y señaló algo en lo alto. Yo seguí la dirección que marcaba su dedo extendido y vi una rejilla de medio metro de anchura y altura.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–El conducto de ventilación –le contestó Jon Sang desde el otro lado de la sala con una amplia sonrisa en el rostro.&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-4179344244650526684?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/4179344244650526684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=4179344244650526684&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4179344244650526684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/4179344244650526684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-segunda-parte.html' title='Día 17 - Segunda Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-1900337162354349868</id><published>2007-05-03T13:42:00.000+01:00</published><updated>2007-05-03T13:43:25.984+01:00</updated><title type='text'>Día 17 - Primera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Vimos como la luz volvía a entrar por la rendija entre la puerta y el suelo y después, vimos como desaparecía de nuevo. ¿Eso quería decir que llevábamos dos días en aquel almacén? No. No eran dos días. Entramos por la tarde... sí. Entonces aún no eran dos días. Pero no quedaba tanto para que fuera así.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Se me estaba haciendo eterna la espera. ¿Espera? ¿A qué estaba esperando, a escapar o a la muerte? ¿Era posible que subconscientemente me hubiese rendido ya... tan pronto? Era fácil desesperarse en aquella situación y yo no era ningún superhombre. La continua oscuridad. La monótona banda sonora de los últimos días. La falta de agua y comida. Era fácil caer en la desesperación.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Ayer, después de dormir una reparadora siesta, tras haber hablado con Jon Sang. Volví a encender una pequeña lumbre para registrar los rincones de la sala de nuevo. Como no encontramos nada, optamos por abrir las cajas que había en el rincón más alejado. La mayoría estaban llenas de ropa nueva y lista para vender y una de ellas contenía artículos de informática, también para la venta. Nada que pudiéramos utilizar.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El tobillo me molestaba, pero menos. Parecía que todo aquel reposo me estaba sentando bien. Era irónico. Ahora, en los momentos más desesperados a los que me había enfrentado desde que comenzara toda esta pesadilla, tenía tiempo para recuperarme de mi lesión. A la vida no le falta ironía...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira seguía estando débil. Toda la sangre que había perdido en el ataque de la bestia voladora la había dejado para el arrastre. Y la falta de comida no era la mejor situación para que recuperase fuerzas.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang era otro tema. No parecía molesto por la deshidratación y la falta de alimento. Era un superviviente, sin lugar a dudas. Seguramente tenía que ver con su buena forma física que ahora comenzaba a deteriorarse pero que desde que le conocí había sido la mejor. Sin embargo, no lo escuché quejarse ni una sola vez.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El que no dejaba de quejarse, si bien de manera inconsciente, era JB. Sin embargo, hacía unas horas que sus quejidos y delirios se habían mitigado un poco. Parecía estar llegando al límite de sus fuerzas. No me gustaba un pelo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Max –la voz de Kira me llamó.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me arrastré hasta el lugar de donde venía su voz y cuando, tanteando la oscuridad, encontré su brazo extendido, me acomodé a su lado.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Si?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Quería decirte algo –me susurró en un hilo de voz casi inaudible.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;No dije nada, esperando a que continuara. Aun así, sentí como volvía a aparecer aquella sensación de nervios en mi vientre. Últimamente cada vez que hablaba con ella me ocurría lo mismo. Era una sensación que me desconcertaba y a la vez me atraía.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Quería que supieses que –se interrumpió. Parecía estar buscando las palabras correctas para expresar lo que sentía –...que estoy convencida de que lo nuestro habría sido muy bonito.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Abrí los ojos sorprendido. No esperaba escuchar aquellas palabras de la fría y dura Kira. Parecía estar pasándolo muy mal. La desesperación debía de haberla atrapado sin piedad. Realmente estaba convencida de que íbamos a perecer allí. Negué con la cabeza. Me negaba a aceptar que aquel fuera nuestro fin... mí fin.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No sigas... –le susurré acercando mis labios a su oreja.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Ella giró su cabeza y sentí como nuestras narices se rozaban ligeramente y como su aliento me golpeaba en el rostro. Respiraba de manera agitada, estaba nerviosa.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Vamos a sal... –no pude acabar la frase. Me tuve que interrumpir cuando sentí que sus labios se unían a los míos y nos fundíamos en un beso. Un largo y apasionado beso. Fue dulce y delicado. Nuestras lenguas danzaron al unísono. Y a pesar de la sequedad de nuestras bocas, sentí su lengua suave y agradable contra la mía. Fueron los minutos más agradables de las últimas semanas, llenas de peligro, monstruos y heridas.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;¿Cuanto tiempo hacía que no besaba a una mujer? Demasiado tiempo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me dejé llevar por la pasión en lo que pareció una eternidad, hasta que al fin nos separamos. No dijimos nada. No hacía falta. Con aquel beso quedaba todo hablado. Nos sentamos el uno al lado del otro, ella apoyó su cabeza sobre mi hombro y dejamos que pasara el tiempo, saboreando aquel dulce gusto en el paladar.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Respiré profundamente, sintiendo una alegría y paz interior que no había sentido en muchos años. A pesar de todo lo que ocurría a mí alrededor, de la situación tan desesperada en la que nos encontrábamos, me sentía bien.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Y entonces, me percaté de un detalle que me pareció curioso cuanto menos. Solo podía escuchar los golpes contra la puerta metálica. No había nada más.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;JB había dejado de emitir quejidos. De hecho, no lo escuchaba moverse. El momento había llegado.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¡Jon Sang! –llamé a la vez que me levantaba dejando a Kira sorprendida.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¡Ya, ya lo sé! –me contestó él desde el otro lado de la sala. –Vamos a necesitar algo de luz.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo asentí, si bien ninguno pudo verme, y caminé a tientas hasta la estantería del fondo donde aún quedaban papeles. Después arrastrando las manos por el suelo de cemento, me moví hacia el centro de la estancia hasta el lugar en donde estaban las piezas metálicas formando un círculo. Dejé allí los papeles, rotos en trozos más menudos y les prendí fuego.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Pronto iluminaron todo el almacén y se consumieron. Antes de que el fuego se apagara. Cogí varias prendas de ropa de las cajas de la esquina y las eché al fuego. Estas se consumían más despacio que el papel, pero desprendían un humo más oscuro y denso. Habría que arriesgarse, no quedaba otra alternativa.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira y yo nos acercamos a Jon Sang que estaba inclinado sobre su compañero que ahora estaba en completo silencio e inmóvil.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué le ocurre? –preguntó ella sujetando mi brazo al ver que me acercaba mucho.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No respira –nos informó Jon Sang –y tampoco encuentro pulso.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Nos miraba con los ojos desorbitados. Su expresión no tenía nada de tristeza, era el rostro de alguien aterrorizado por lo que iba a ocurrir.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Aléjate de él –susurró Kira.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Si, creo que deberías alejarte de él –estuve de acuerdo y le insté –¡Vamos!&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang hizo mención de levantarse pero una rápida y ágil mano, fría y pálida por otro lado, le agarró del cuello con fuerza, asfixiándolo y manteniéndolo cerca. Nuestro compañero se dio el susto de su vida, su rostro perdió el color y sus ojos parecieron salirse de sus cuencas. Trató de gritar pero no fue capaz. La tenaza que tenía sobre su garganta no se lo permitió.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira y yo dimos un paso atrás, asustados, al ver como los ojos de JB se abrían para mirarnos. Su mirada ya no era la de un fanfarrón prepotente, había perdido todo el brillo y la vida. Sus ojos eran fríos como los de un tiburón y acechantes como los de una serpiente. Y nos miraba con deseo...&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-1900337162354349868?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/1900337162354349868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=1900337162354349868&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1900337162354349868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/1900337162354349868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-17-primera-parte.html' title='Día 17 - Primera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-3787129829629900993</id><published>2007-05-02T13:56:00.000+01:00</published><updated>2007-05-02T13:57:09.634+01:00</updated><title type='text'>Día 16</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me desperté con un dolor de estómago que no me dejaba descansar con tranquilidad. Era el hambre que ya comenzaba a torturarme. La sed también hacía lo propio. Había estado soñando que estaba sentado ante una mesa llena de deliciosos manjares y toda la cerveza que pudiera desear. Solo un sueño, claro. La realidad era mucho más cruda. Encerrados en aquel oscuro cuarto, seguíamos escuchando los golpes contra la puerta, que no cesaban nunca, y los gimoteos de JB que parecía estar delirando.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La banda sonora que nos acompañaba desde hacía muchas horas ya no me molestaba lo más mínimo. Los ruidos no me habrían conseguido despertar tan fácilmente como lo había hecho la sensación de vacío en mi estómago. Podía escuchar como mis tripas se revolvían y protestaban ante el obligado ayuno al que las estaba sometiendo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;¿Cuánto dura un ser humano sin agua ni comida? Según tenía entendido se podía sobrevivir mucho tiempo sin comida, incluso un mes. Pero el agua era otro cantar. Como habíamos bebido la tarde anterior, puede que aguantásemos cinco o seis días. Por supuesto los últimos días, a pesar de estar vivos, no se podían contar porque estaríamos tan maltrechos que no seríamos capaces ni de movernos.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Había que encontrar una manera de salir de allí. No quería morir en aquel cuarto, sumido en la oscuridad y con la compañía de silenciosas cucarachas que reptaban por nuestro lado.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;¿Por dónde? Ya había registrado las paredes de la sala en busca de otra puerta o alguna ventana que nos pudiera llevar al exterior, pero no había nada. ¿Y si cavábamos un túnel bajo tierra? Esta era una descabellada idea típica del cine clásico. Además, no teníamos ni una sola herramienta de excavación. Mi mente comenzaba a sentir la desesperación y por eso me venían ideas tan extravagantes. &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Estáis despiertos? –inquirió Jon Sang en un susurro.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Yo sí –respondí con un hilo de voz, para no perturbar a Kira que respiraba suavemente, sumida en un profundo sueño.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–La fiebre de JB no remite.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Suspiré apretando los labios y frunciendo el ceño. Era imposible que viera mi gesto en la oscuridad, pero con escuchar el suspiro tan profundo, adivinó mis pensamientos.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ya lo sé... –se arrastró por el suelo unos metros hasta colocarse más cerca de mi. –Debimos haberlo dejado fuera.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Estaba a poca distancia de mí, pero no podría haber señalado el lugar exacto. Simplemente me dirigía hacia el lugar de donde provenía su voz.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ahora ya da lo mismo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Ya sabes en lo que acabará convirtiéndose.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Saqué del bolsillo de mis pantalones el paquete arrugado de tabaco y de él extraje el último cigarrillo que me quedaba. Lo sujeté con los labios y encendí el mechero. El círculo de luz se abrió a mi alrededor y pude ver el rostro compungido de Jon Sang. Sus ojos reflejaban el brillo de la llama. Encendí el pitillo y guardé el mechero volviendo a sumir nuestro alrededor en la espesa oscuridad. La cabeza roja del cigarro brillaba más fuerte a cada calada que le daba pero no era suficiente para vencer a las sombras.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Supongo que los de ahí fuera acabarán por cansarse... –susurró Jon Sang al poco.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Eso espero –sin embargo tenía pocas esperanzas de que ocurriera algo semejante. Los &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; no parecían ser la clase de seres que sufran de cansancio.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Me muero de hambre...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí –dije frotándome el abdomen. Parecía que el tabaco estaba haciendo que la sensación de hambre aumentara. Pero como no estaba dispuesto a deshacerme del último cigarrillo que tenía, me aguanté. &lt;i style=""&gt;Total, de perdidos al río&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Nos mantuvimos unos minutos en silencio. Escuchando los monótonos golpes contra la puerta y los quejidos y lamentos de JB. Creo que aunque los escuchaba, no era consciente de ellos. Me había acostumbrado de tal modo que para mí, había momentos en los que parecían desaparecer. Yo fumaba con placer, tratando de disfrutar quizá el último pitillo de mi vida.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué hora será? –preguntó Jon Sang. Sospeché que trataba de distraer su mente con conversaciones superfluas.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Pues no tengo ni idea, plena noche sin duda.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;De nuevo caímos en un molesto y tenso silencio. Y una vez más, fue Jon Sang el que lo rompió con un leve susurro:&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué hacías tú antes de que todo esto ocurriera?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;¿Qué podía contestar? ¿La verdad? ¿Otra mentira? Me había pillado en un momento bajo de moral y nuestras perspectivas no era demasiado halagüeñas, así que tras unos segundos en silencio, opté por la verdad.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Yo era un transportista... –estuve a punto de comenzar una de mis historias inventadas sobre mi pasado, pero conseguí contenerme y continué –...ilegal.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Contrabando?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Asentí con la cabeza. Pero, al momento, me percaté de que no podía verme, así que contesté en un susurro.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Aquí en Ypsilon-6? –continuó con el interrogatorio.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No. Llevaba mercancías desde Carma-3 hasta la Tierra y otros lugares.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Debía de ser emocionante.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Y la recompensa monetaria, interesante...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No me puedo quejar –contesté con una amplia sonrisa, que, obviamente, nadie pudo ver.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Yo no ganaba mucho, pero me encantaba mi trabajo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Sí? No recuerdo qué dijiste que hacías.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Transporte de mercancías...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Solté una carcajada y dije:&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Y ahora es cuando yo pregunto: ilegal?&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí, y yo respondo: No... yo soy un hombre honrado y me gano el pan con el sudor de mi frente... –contestó Jon Sang riendo por lo bajo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Oye –me apresuré a decir –que lo mío me costaba escapar de las autoridades portuarias ¿sabes? Puede hasta que mi trabajo fuera más duro que el tuyo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los dos nos reímos en silencio. Jon Sang alcanzó mi hombro en un gesto de amistad. Yo lo recibí con agrado y respondí del mismo modo. De hecho, me arrastré hasta su lado, para no despertar a Kira con nuestras gracias.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Joder... –suspiré –cuanto daría por tener una copa de whiskey en la mano...&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Siempre he preferido el vodka.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Joder tío –exclamé, sin alzar la voz –cómo coño puedes preferir el vodka, si es pura bazofia.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–De eso nada –me contestó con sarcasmo –lo que ocurre es que tu eres un enclenque.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Di la última calada al cigarrillo entre risas y lo apagué bajo la suela de mi zapato.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Las risas acabaron y los dos caímos en el mutismo.&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo miraba en todas direcciones, moviendo los ojos hacia todos lados, sin llegar a percibir nada. Sentí como el sopor se apoderaba de mi y como iba sumergiéndome en un profundo sueño. Lo último que escuché antes de perder la conciencia fueron las palabras de Jon Sang:&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Como echo de menos mi antigua vida...&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-3787129829629900993?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/3787129829629900993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=3787129829629900993&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3787129829629900993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3787129829629900993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/05/da-16.html' title='Día 16'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-5983762700675352527</id><published>2007-04-30T18:21:00.000+01:00</published><updated>2007-04-30T18:22:25.935+01:00</updated><title type='text'>Día 15 - Decimoprimera Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sentados en la oscuridad con la espalda apoyada contra el muro de cemento escuchábamos como los golpes contra la puerta no cesaban. Los brazos pálidos de los no-muertos continuaban intentando abrirla sin descanso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La poca luz que había entrado por la rendija entre la puerta y el suelo ya había desaparecido. Ahora la oscuridad era completa. Fuera, en la calle, la noche debía de estar a punto de llegar. O quizá hubiese llegado hacía horas. No podía asegurarlo. En aquella oscuridad era muy difícil calcular el tiempo. Los parpados se me cerraban solos sin que me diera cuenta; claro, la diferencia era imperceptible, oscuridad por oscuridad. Creo que incluso hubo momentos en que me quedé dormido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira estaba sentada muy cerca. Podía sentir el calor de su cuerpo. Percibía el perfume de su cabello. Hacía mucho tiempo que no tenía a una mujer atractiva tan cerca de mi, en la oscuridad. Me vino a la cabeza la mañana anterior cuando estábamos sentados junto a la fachada del comercio, cuando estuvimos a punto de besarnos. Ahora me arrepentía de no haberme lanzado. Por qué me tenía que venir Lili siempre a la cabeza cuando comenzaba a intimar con una mujer. No había superado su traición. Después de tantos años seguía sintiendo la herida. Cicatrizada pero aún molesta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Como si me hubiese leído los pensamientos, sentí como su mano tanteó la oscuridad en busca de la mía y una vez la encontró entrelazó sus dedos entre los míos. Sentí como dentro de mi abdomen se arremolinaban lo que parecían un centenar de mariposas. Era una sensación agradable pero desconcertante. Me gustaba tener todo bajo control, todo planificado, y esto había llegado sin previo aviso, sin ningún síntoma que me pudiese haber prevenido. No estaba preparado y sin embargo no quería dejar de sentir lo que Kira me hacía sentir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Aaahhhggg –se quejó JB en la oscuridad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Escuchamos como se removía en el suelo, arrastrando los pies y golpeando las manos contra el piso. Respiraba con fuerza y rapidez.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–John –llamó Jon Sang desde el otro lado del almacén. Sonaba preocupado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;No obtuvo respuesta. Estaba claro que JB se encontraba peor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Saqué mi mechero y lo encendí para echar un vistazo. JB estaba levemente iluminado por el cálido pero débil círculo luminoso. Seguía tumbado en el suelo pero parecía estar sufriendo convulsiones. Jon Sang se levantó y corrió hasta su lado para tratar de ayudarlo de algún modo. “No creo que tenga solución” pensé yo frunciendo el ceño por la situación en la que eso nos dejaba. Debimos haberlo dejado fuera. Sin embargo, Jon Sang no nos lo habría permitido, siguía viéndolo como su compañero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Hasta ahora Jon Sang había demostrado tener un buen instinto y había contribuido mucho al hecho de que siguiéramos vivos, pero ahora se estaba dejando dominar por los sentimientos. Esta es la razón por la que yo me juré que nunca me volvería a dejar dominar por los sentimientos. Siempre que lo haces, metes la pata, antes o después, y las consecuencias pueden ser fatales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me levanté y busqué algo por el almacén. Encontré unos estantes en la pared donde Kira y yo habíamos estado apoyados. Había muchas cajas que debían estar llenas de artículos. Arranqué un trozo de cartón de una de las cajas, lo coloqué en el centro de la habitación sobre las ignífugas baldosas del suelo y le prendí fuego. Guardé el mechero en el bolsillo y me acerqué a Jon Sang, ahora con mayor iluminación, si bien aún insuficiente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Te quedan balas en el rifle? –inquirí observando el pálido y empapado rostro de JB que se compungía en muecas de dolor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;¡Joder!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Eso nos ponía las cosas más difíciles. Lo mejor hubiera sido acabar con el sufrimiento del pobre infeliz. De ese modo hubiésemos matado dos pájaros de un tiro, él dejaría de sufrir y nosotros nos desharíamos de la posibilidad de que se convirtiera en un &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Di una vuelta por el almacén en busca de algo que nos pudiera servir para llevar a cabo mi plan. No encontré nada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El almacén no era más que una sala cuadrada de unos cuatro metros de ancho por otros cuatro de largo. En todas las paredes había estanterías de metal pero casi todas estaban vacías y lucían brillantes telas de araña por las esquinas. En un rincón había un montón de cajas de cartón marrones y sin identificar. Tendríamos que abrirlas antes o después para saber que escondían en su interior. Daba la impresión de que los suministros habían dejado de llegar antes incluso de que se propagara la epidemia. En los estantes la mayoría de los objetos eran herramientas, bombillas de recambio, piezas para las estanterías que había en la tienda y papeles.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Utilizando varias de aquellas piezas metálicas a modo de cortafuegos hice un círculo alrededor de la lumbre que ya comenzaba a extinguirse y eché un manojo de papeles para mantenerla encendida. El humo se elevaba invisible y comenzaba a viciar el aire. No podíamos tener el fuego demasiado rato encendido si no queríamos asfixiarnos. Cuando se consumiera el combustible que le había echado lo tendríamos que dejar perecer. Estando a baja altura el humo no nos afectaría. Pero, a pesar de ello, si que podía sentir como el aire del recinto había perdido el frescor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang se quedó sentado junto a JB, vigilándolo. Yo regresé a donde había estado antes, junto a Kira. Me senté, pero esta vez me coloqué mucho más cerca. Nuestros brazos estaban pegados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Esperé unos segundos para ver si le molestaba y como vi que no, me relajé. Ella alargó la mano y volvió a coger la mía. Nos miramos durante un largo rato en el que la música de fondo eran los golpes contra la puerta metálica y los estertores de JB.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Aquella sensación placentera me subió por el vientre hasta la boca del estómago. Cada vez que aspiraba sentía como si una bola se hinchase dentro de mí, caldeando mis entrañas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira apoyó la cabeza sobre mi hombro mientras yo observaba la diminuta lumbre que poco a poco iba perdiendo fuerza. El círculo de luz también iba disminuyendo al mismo tiempo que las sombras volvían a ganar terreno a nuestro alrededor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;¿Qué íbamos a hacer? ¿Esperar a que los &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; se cansasen y se fueran? ¿Y si nunca se cansaban? ¿Cuanto duraríamos sin comida ni agua en aquel oscuro cuarto?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;¿Cuanto duraría JB...?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-5983762700675352527?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/5983762700675352527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=5983762700675352527&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5983762700675352527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/5983762700675352527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/04/da-15-decimoprimera-parte.html' title='Día 15 - Decimoprimera Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-3671300390398989757</id><published>2007-04-29T17:18:00.000+01:00</published><updated>2007-04-29T17:46:48.305+01:00</updated><title type='text'>OFF TOPIC - Agradecimientos</title><content type='html'>Quería aprovechar el domingo para dejar una pequeña nota de agradecimiento a todos los que leeis esta historia. Acabo de hacer un recuento en Google Analitics que es la herramienta principal que utilizo para el registro de visitas y estos son los resultados hasta el momento:&lt;br /&gt;309 visitantes diferentes han realizado desde 8 hasta 50 visitas en distintos días.&lt;br /&gt;Para mí es todo un logro como podreis imaginar. Tener más de trescientos lectores asiduos es una muy buena noticia. Sobre todo siendo que comencé esta aventura sin tener ni la más remota idea de como iba a funcionar. El día que posteé la primera entrada, yo era el único que sabía de su existencia. A los pocos días posteé un mensaje en el foro Tumba Abierta para que le echaran un vistazo los que quisieran, a ver si les gustaba. Y así hasta ahora.&lt;br /&gt;Esta entrada suena a despedida, pero de eso nada. La historia va a continuar y aún le queda mucho trayecto por recorrer. Nuestros personajes aún deberán atravesar muchas pericias y peligros. ¿Quién sabe si conseguiran escapar al fin? Desde luego yo no. Escribo las entradas el mismo día en que las posteo, por lo que no tengo ni idea de lo que ocurrirá después. Para mi es también una sorpresa al día siguiente cuando ocurre un giro en la trama o un personaje encuentra la muerte.&lt;br /&gt;En fin, solo quería decir eso, que agradezco mucho vuestro interés y vuestros ánimos y que continuaré con tesón tratando de hacer la historia cada capítulo más interesante y sorprendente que el anterior. Y también deciros que todos los comentarios son bien recibidos, ya sean críticas o sugerencias. Leo absolutamente todos los comentarios que dejais y en algunas ocasiones no contesto (lo siento), pero como ya he dicho, no es porque no los haya leído, sino por falta de tiempo, más bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, me despido hasta el próximo capítulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un saludo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paul J. Martin&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-3671300390398989757?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/3671300390398989757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=3671300390398989757&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3671300390398989757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3671300390398989757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/04/off-topic-agradecimientos.html' title='OFF TOPIC - Agradecimientos'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-3033228126319482221</id><published>2007-04-28T20:49:00.001+01:00</published><updated>2007-04-28T20:53:28.379+01:00</updated><title type='text'>Día 15 - Décima Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang dejó de disparar y agarrando a JB de la camiseta tiró de él hacia la puerta cerrada que yo trataba de abrir. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Acerté con la primera llave y la metí en la cerradura. Giré con fuerza y sentí como la pieza de metal se doblaba en mi mano. Había hecho demasiada fuerza y la llave no era la correcta. Me detuve asustado. Si la llave se rompía y un trozo quedaba dentro de la cerradura, nunca seríamos capaces de abrirla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Detrás mío Kira y Jon Sang abrían fuego hacia la masa de gemidos y lamentos que avanzaba hacia nosotros. No quería mirar. Si lo hacía mis nervios me dominarían y no podría actuar con la rapidez que requería el momento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Con todo el cuidado del que fui capaz estiré de la llave y conseguí sacarla de la cerradura de una pieza. Respiré aliviado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;JB apoyado contra la puerta metálica, a mi lado, me observaba con la mirada perdida. No podría asegurar que me estuviera viendo y menos aún atendiendo a mis movimientos. Parecía estar observando algo que residía en su mente y no en el mundo real.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los disparos de la pistola de Kira cesaron repentinamente e intuí la razón: se había quedado sin balas. Pero no había tiempo para averiguarlo. Debía probar la otra llave rápidamente y si era la correcta, abrir...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Inserté la llave en la cerradura. Sentí como pequeñas bolas metálicas hacían presión contra ella pero la dejaban pasar. Eso era buena señal. El último tramo de la llave entró con un &lt;i style=""&gt;clic&lt;/i&gt; casi inaudible. Otra buena señal. Volví a respirar profundamente, soltando el aire con lentitud. Una manojo de nervios se me había alojado en el estómago y presionaba mis entrañas produciendo una desagradable sensación. Las manos me temblaban y el corazón amenazaba con estallarme dentro del pecho.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Una gota de sudor resbaló por mi frente y acabó entrando en mi ojo. El escozor me hizo pestañear y guiñar. Aproveché la situación y cerré los ojos con fuerza. Me encomendé a cualquier deidad que estuviera dispuesta a salvar nuestros poco valiosos pellejos y giré la mano con fuerza. En esta ocasión, ya me daba lo mismo que la llave se partiera o no. Si esta no era la correcta y se partía todos moriríamos allí en pocos minutos, tan pronto como el cargador de Jon Sang se acabase. Y si era la correcta y abría la cerradura, me daba lo mismo que se partiera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;¡Clic!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Había funcionado. Estábamos salvados. La cerradura se había abierto. Sentí como los ojos se me humedecían de la emoción.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¡¿Abres o qué?! –exclamó Kira junto a mí, sobresaltándome. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sí –asentí con la cabeza y empujé la puerta. Esta no giró. Me volví hacia Kira y la miré con desesperación. Pero no me había equivocado, la cerradura había cedido. Quizá la puerta estuviera bloqueada con algo por el otro lado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira me sonrió y dijo con calma, en un tono de voz alto para que la escuchase por encima de los disparos del rifle de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Jon Sang:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Hacia fuera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Levanté las cejas sonriendo y tiré de la puerta. Esta se abrió ligera sobre los goznes engrasados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sujetando a JB del brazo lo metí a la sala oscura y dejé pasar a Kira. Me quedé en el umbral sujetando la puerta abierta para que entrara Jon Sang. Este disparó una ráfaga más larga para ganar unos segundos y después dio la vuelta y entró de un salto. Cerré la puerta de un golpe.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Se hizo la oscuridad casi completa. No había ventanas ni tragaluces. La única fuente de débil iluminación era la rendija que había entre la puerta metálica y el suelo de baldosas. Y esta, dentro de poco, también desaparecería con el fin del día y la llegada de la noche.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Hice una estimación rápida y deduje que no serían capaces de abrir la puerta, ni en el caso de que tuvieran la inteligencia suficiente para ello, ya que se agolparían todos a la entrada y al abrirse hacia fuera, les sería imposible. Pero, movido por la precaución, inserté la llave en la cerradura y di dos vueltas hasta que estuvo completamente bloqueada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me di la vuelta y observé la espesa negrura que me rodeaba. No veía nada. Ni siquiera percibía la silueta de los otros. Sentí movimiento a mi lado. Intuí que se trataba de Jon Sang, por ser él el último en entrar y el que más cerca de mí debía de estar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sí, era él. Se estaba levantando. Debía de haber caído después del salto que había dado para entrar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Rebusqué en el bolsillo del pantalón en busca del mechero y cuando lo encontré lo encendí. La cálida luz anaranjada de la llamita iluminaba pocos metros a mi alrededor. Pero fue suficiente para ubicar a mis compañeros. JB estaba tumbado en el suelo, con la espalda contra la pared y la cabeza apoyada en una caja de cartón medio aplastada. Tiritaba y sudaba como antes, pero tenía mejor aspecto, o eso me pareció con tan poca iluminación. Kira estaba frente a mi observando la llama del mechero. Y Jon Sang buscaba a tientas un lugar en donde sentarse para recuperar el aliento y relajarse.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; alcanzaron por fin el otro lado de la puerta y comenzaron a golpearla con insistencia. Un ruido al que tendríamos que acostumbrarnos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El mechero comenzó a calentarse demasiado y tuve que apagarlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Max, ven a sentarte aquí –me dijo Kira desde la oscuridad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Siguiendo su voz avancé lentamente con los brazos extendidos hacia delante para no chocar con nada. Varios cojeos más adelante toqué con mi mano derecha un dedo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Aquí –me guió ella con su voz.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sujetando su mano tomé asiento a su lado. Podía sentir el calor que desprendía su cuerpo como si una estufa estuviera funcionando a mi lado. También escuchaba su respiración con bastante claridad a pesar de los continuos golpes que los no-muertos propinaban contra la puerta metálica. Todos mis sentidos parecían haberse agudizado ante la oscuridad total que reinaba en el almacén.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–¿Qué vamos a hacer? –inquirió en un susurro junto a mi oreja. Su cálido y dulce aliento me rozaba la piel y sentí como el bello de la nuca se me erizaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No lo sé –suspiré cansado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Estaba cansado de tanto correr y escapar. No hacía otra cosa desde que llegué a este maldito planeta. Estaba cansado de tener los nervios a flor de piel continuamente, de no poder relajarme ni un momento. Estaba cansado de sentir continuamente el peligro acechándome tras cualquier sombra o esquina. Estaba cansado. Y lo malo era que se trataba de un cansancio que el sueño no conseguía curar. Era un cansancio psicológico, mental, anímico...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Habrá que buscar alguna otra salida –comenté tratando de infundir ánimos en mi compañera. Ánimos que yo no sentía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No hay ventanas...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–No –le di la razón. –No hay ventanas, pero a lo mejor alguna otra puerta, sí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–A lo mejor...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Los golpes retumbaban con arritmia contra la superficie metálica de la puerta. La única barrera que nos separaba de una muerte horrible y segura.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-3033228126319482221?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/3033228126319482221/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=3033228126319482221&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3033228126319482221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/3033228126319482221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/04/da-15-dcima-parte.html' title='Día 15 - Décima Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-505251001635930706</id><published>2007-04-27T13:13:00.000+01:00</published><updated>2007-04-27T13:15:02.191+01:00</updated><title type='text'>Día 15 - Novena Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El silencio se prolongó durante varios minutos que parecieron horas interminables. Los cuatro nos manteníamos en el más absoluto sigilo, agazapados tras el único cobijo que habíamos encontrado. JB a mi izquierda, temblando febrilmente, Jon Sang a mi derecha con el rostro compungido, tanto era así que se estaba poniendo colorado por momentos, y Kira, agachada tras una estantería a un lado del mostrador, fulminando a JB con la mirada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La tensión se podía palpar en el aire, espeso y viciado. A pesar de que el sol se había ocultado tras los edificios del otro lado de la calle, parecía que el calor seguía aumentando, si bien ahora no era causa externa sino interna. Un sudor frío me resbalaba por las sienes y por la espalda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Mis extremidades comenzaron a entumecerse y unos desagradables hormigueos me subían por brazos y piernas. Mientras yo aguantaba el intenso deseo de gritar y salir corriendo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Observé a JB. Tenía un aspecto deplorable. Parecía al borde del colapso, en cualquier momento podía arrancar en alocados delirios que nos descubrirían frente a los no-muertos. Sus ojos daban vueltas en sus cuencas como enloquecidos, como si buscasen algo que no estaba en el mundo físico, algo que pudiera brindarle cierta paz y descanso. Aquel aspecto fanfarrón de sí mismo que pretendía vender al resto del mundo había desaparecido y solo quedaban los trapos maltrechos de un pobre infeliz que no deseaba morir y trataba de agarrarse a los últimos resquicios de vida con fuerza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Paseé mi mirada alrededor en busca de un arma que pudiera utilizar para defenderme surgido el caso. No es que esperase encontrar una, pero necesitaba ocupar mi mente mientras pasaban los largos minutos de tensión en los que creía que iba a enloquecer.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang estaba moviendo los labios como si recitara algo. Creo que estaba rezando. Seguro que nos vendría bien, cualquier ayuda era bien recibida. Yo nunca había sido demasiado religioso. De hecho, nunca había sentido la necesidad de hablar con ningún ser superior omnipresente y omnipotente. Siempre he confiado más en mis propias manos, tangibles y conocidas, que en unas invisibles y quién sabe si existentes. Pero, como ya he dicho, en aquella situación cualquier ayuda sería bienvenida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Kira, en cambio, no parecía estar pasándolo demasiado mal. La expresión de odio en su rostro me indicaba que debía de estar pensando lo que haría con nuestro enfermo compañero una vez pasara el peligro, y sin embargo no parecía preocupada porque este se materializase finalmente. Era increíble como las mujeres podían descartar ciertos riesgos sin el más mínimo reparo y centrarse en los sentimientos que afloraban de su interior como si lo que ocurriera a su alrededor no fuera con ellas. Aquello ya me había sorprendido en Lili. Cómo podía tratar con las personas más rastreras y peligrosas de aquella parte de la galaxia sin inmutarse lo más mínimo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Lo había visto en muchas ocasiones. El mundo interior de las mujeres les afectaba e importaba más que el exterior y quizá fuera lo mejor, ya que a lo largo de la historia, ellas habían pasado la peor parte. Quizá fuera una medida de protección que los siglos y siglos de sabia evolución había regalado al sexo femenino para poder superar las dificultades con las que se enfrentaban continuamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Mientras mi mente divagaba sobre cosas tan abstractas, mis ojos seguían recorriendo cada rincón y recoveco a mi alrededor en busca de algo que poder empuñar. Y entonces un brillo metálico atrajo mi mirada hacia el mostrador que había frente a mi, tras el cual nos habíamos escondido. La pared interior era de vidrio transparente y en el interior había estantes en donde varios artículos descansaban reuniendo polvo. Detrás de una taza blanca, con una cómica figura dibujaba en el frente, podía ver algo metálico que lanzaba destellos. ¡Quizá fuera un cuchillo!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Abrí el compartimiento estirando del panel de vidrio que giró gracias a unas bisagras clavadas al panel de madera de la derecha y metí la mano apartando la taza. Lo que había detrás, que había llamado mi atención, no eran más que un aro metálico con dos llaves sujetas a él. No podía tener tanta suerte. Ni siquiera los rezos de Jon Sang podrían ayudarnos en esta ocasión. Cogí las llaves y las apreté con fuerza, sintiendo como el frío metal se clavaba en la parte más carnosa de mi mano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Jon Sang vio lo que estaba haciendo y apoyó una mano en mi hombro. Lo miré extrañado y con el ceño fruncido. Sin embargo su rostro estaba relajado e incluso pude ver lo que parecía una ligera sonrisa en su rostro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Encogí los hombros agitando la cabeza inquiriendo para que me explicara por qué se le veía tan tranquilo. Entonces él terminó por sonreír mientras miraba algo que estaba detrás mío.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Yo me volví siguiendo su mirada y me topé con una puerta de metal, cerrada, en la pared del fondo del local. Automáticamente volví a mirar las llaves y a Jon Sang. Era una posibilidad, la única salida en caso de emergencia. No perdíamos nada. Si no funcionaba, sería nuestro fin de todos modos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;En el exterior comenzamos a escuchar pasos de nuevo. Parecía que se habían dado por vencidos y no iban a esperar más. Asomé la cabeza por encima del mostrador y pude comprobar que efectivamente, los &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; habían retomado su camino se volvían a mover calle arriba. Respiré aliviado...&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;JB sufrió un ataque de tos y este fue mucho peor que los otros. Tosía y tosía convulsionándose al mismo tiempo e incluso mientras le subían arcadas a la garganta. Yo lo observaba medio asqueado cuando me percaté de que mi cabeza seguía asomada por encima del mostrador. Volví la mirada hacia el exterior y me encontré con docenas de ojos atentos a mi. &lt;i&gt;¡Mierda!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Apoyándome en el mostrador me alcé como un rayo y saltando sobre el pie bueno avancé hacia la puerta del fondo con la esperanza de que alguna de las dos llaves abriera la cerradura.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El infectado seguía convulsionándose y escupiendo flemas y sangre. Jon Sang se levantó empuñando el rifle, listo para abrir fuego sobre cualquier cosa que entrara por la puerta. Y Kira se levantó cubriéndome desde el otro lado con su pistola.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;En uno de los saltos apoyé mal el pie y perdí el equilibrio. Vi como el suelo saltaba a gran velocidad hacia mi rostro. Pero, poco antes de caer y golpearme la cabeza, alguien me agarro del brazo y lo evitó. Era Kira. Le sonreí agradecido y me ayudó a avanzar el resto de metros que quedaban hasta la puerta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La puerta de entrada al local estalló en un millón de pedazos cuando dos &lt;i&gt;post-mortem&lt;/i&gt; se abalanzaron contra ella. Jon Sang abrió fuego disparando con cuidado para no destruir el escaparate que era de vidrio también. Mientras solo pudieran entrar por la puerta, sería más fácil evitar que entraran. Los estallidos del rifle resonaban por el pequeño comercio haciendo vibrar todos los artículos de cristal que tintineaban como sacudidos por un terremoto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;JB dejó de toser y recuperó cierto control sobre sí mismo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Mientras Kira me ayudaba a alcanzar la puerta metálica del fondo de la tienda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Cuando por fin llegamos a ella, traté, con manos temblorosas, de acertar a meter la llave en la cerradura.&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;El escaparate estalló como una bomba, lanzando un millar de diminutos pedazos en todas direcciones y alcanzándonos a Kira y a mi en la espalda. Ella se dio la vuelta sujetando el arma con ambas manos y abrió fuego contra la marea de no-muertos que entraba por el hueco recién creado.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4476102443611351461-505251001635930706?l=prisioninfernal.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/feeds/505251001635930706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4476102443611351461&amp;postID=505251001635930706&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/505251001635930706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4476102443611351461/posts/default/505251001635930706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://prisioninfernal.blogspot.com/2007/04/da-15-novena-parte.html' title='Día 15 - Novena Parte'/><author><name>PJM</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00156379434064447546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4476102443611351461.post-2878260063484602553</id><published>2007-04-26T17:55:00.000+01:00</published><updated>2007-04-26T17:56:00.728+01:00</updated><title type='text'>Día 15 - Octava Parte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;La marea de pasos se escuchaba cerca, muy cerca. Era como el sonido de un lejano trueno que se acerca, lento pero implacable. El sol ya se había escondido tras los edificios que había al otro lado de la calle y habían caído sobre nosotros sus largas sombras. La temperatura dejó de subir lo cual era un alivio. Sin embargo, el peligro inminente que nos acechaba, hacía que surgieran nuevas gotas de sudor por mi frente. Si por lo menos hubiéramos podido dejar la puerta abierta para que entrara algo de aire fresco, la situación sería más llevadera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;JB seguía tiritando como si estuviera metido dentro del congelador de una carnicería. Su tez había perdido todo el color y el cabello de su cabeza estaba completamente empapado de sudor. Incluso sus mofletudas mejillas estaban pálidas como la luna. Aún así, seguía sin dar muestras de tener conciencia de lo que le estaba ocurriendo. Me pregunté qué le estaría pasando por la cabeza en aquellos instantes. ¿Sería real aquella actitud de ignorancia total? Quizá en el fondo de su ser sabía lo que le esperaba y simplemente estaba demasiado asustado como para admitirlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Antes o después, se convertiría en uno de los &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; y tendríamos que hacer algo al respecto. Jon Sang quizá fuera el mayor impedimento para terminar con aquel peligro de una manera rápida y eficaz. Imaginé que Kira tendría cierto reparo pero al final me apoyaría. Pero, por ahora, mi atención debía centrarse en los que se acercaban por la calle.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Desde luego que, por el ruido que hacían, era casi imposible calcular su número, pero a mí me daba la impresión de que eran numerosos cientos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Llevábamos varios minutos en silencio. Incluso en un momento dado me encontré aguantando la respiración. Pero no era para tanto. Había una distancia de cuatro metros desde el mostrador, tras el cual nos cobijábamos, y la puerta de salida. Para que nos escucharan los &lt;i style=""&gt;post-mortem &lt;/i&gt;tendríamos que hacer bastante ruido. Otra cosa eran las &lt;i style=""&gt;bestias&lt;/i&gt;, era posible que sus sentidos también estuviesen mutados (y aumentados) como su fuerza y tamaño. Debíamos contar con esa posibilidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;JB sufrió un ataque de tos. Se cubrió la boca con una mano y trató de reprimirse pero no fue capaz. Kira y yo nos miramos con preocupación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;–Sshh… –ordenó Jon Sang que estaba sentado a mi derecha.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Me volví hacia él y observé que tenía el ceño fruncido y los labios apretados. Sujetaba el rifle entre las piernas con fuerza. De tanto que apretaba las manos, tenía los nudillos blancos. Nos miramos durante unos instantes y no hizo falta que pronunciásemos palabra alguna. Yo intuía lo que estaba pensando. Veía la duda y el miedo en sus ojos. Él sabía que JB se iba a convertir en un problema, pero era su compañero y no podía aceptar la idea de acabar con su vida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;El rumor de pasos sonó mucho más cerca y un gemido largo y quejumbroso me sobresaltó haciendo que mi corazón galopara dentro del pecho como un caballo desbocado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Agarrando el borde del mostrador, asomé ligeramente la cabeza para echar un vistazo y vi como los primeros &lt;i style=""&gt;post-mortem&lt;/i&gt; aparecían por el escaparate, caminando con dificultad. Algunos parecían no poder mover ciertos músculos o girar ciertas articulaciones. Era evidente que a medida que el tiempo pasaba sus cuerpos se iban deteriorando. Pero no todos estaban en tan mal estado. Algunos parecían recién convertidos y paseaban sin problemas mirando en todas direcciones, en busca de algo a lo que hincarle en diente. Eso sí, sus ropas estaban todas hechas un desastre; sucias, desgarradas, desaparecidas, etc. Una joven que no superaba los veinte años avanzaba vestida únicamente con unos pantalones marrones hechos jirones. Tenía una fea herida en el costado en la que le faltaba masa muscular y por la que asomaban dos costillas, blancas como la tiza y un revoltijo de entrañas rojizas que no pude identificar. Sus pequeños pechos campaban al aire libre sin atraer la atención de ninguno de los hombres que la rodeaba. Ni siquiera a mí me llamaron la atención. El color cerúleo de su piel y los pezones morados le daban un aspecto malsano que más que atraer la mirada la repelían.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 6pt; text-align: justify;"&gt;Sentí como el estómago me descendía hasta los pies y una nausea me subía por la garganta. Volví a tomar asiento entre Jon Sang y JB, apoyando la espalda contra la pared de cemento. Aspiré profundamente tratando de retener las arcadas que amenazaban 
